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A la vuelta de vacaciones, ¡pico de divorcios! ¿Por qué pasa y cómo podemos evitarlo?

Septiembre es uno de los meses punteros en demandas de divorcio tras el periodo vacacional debido a varios factores. Muchas parejas nos explican a los psicólogos que los desencadenantes son el aumento de las discusiones por mayor convivencia de la pareja, cambios en la rutina, dificultad para ponerse de acuerdo en las actividades lúdicas y periodos de descanso y desacuerdos en la educación de los hijos durante las vacaciones.

 

Tras semanas juntos, vuelven a la rutina con una sensación amarga de no haber disfrutado como esperaban, de no haber cumplido las expectativas de sus planes y los numerosos desencuentros con su pareja. Por estos y otros motivos, algunas parejas deciden iniciar los tramites de separación tras el fin de sus vacaciones.

 

Pero la realidad es muy distinta y hay que mirarla desde otro punto de vista. No es que las vacaciones provoquen divorcios, si no que la rutina enmascaraba problemas en la pareja que la actividad diaria no permitía abordar. En cambio, las vacaciones rompen estas rutinas, y permiten compartir más momentos juntos. Así pues, si tras la vacaciones una pareja se da cuenta de que las cosas no van bien y piensa en separarse debe volver atrás y responder a 3 preguntas:

  • ¿Si cambiaras algunos detalles de la rutina, crees que las cosas irían mejor?
  • ¿Consideras que la falta de comunicación es uno de los principales problemas?
  • ¿Si encontrarais un espacio/actividad a la semana para compartir entre los dos, sería positivo para vosotros?

Si las respuestas a estas 3 preguntas son SÍ y aún quieres a tu pareja, divorciarse no es la solución que buscabas, si no que lo que tu pareja necesita es un REENCUENTRO.

 

Lo primero que hay que hacer es buscar un día y una hora para estar a solas, sin nadie más, ni televisión ni smartphones (algo peligroso para las parejas). Y uno delante del otro, por turnos y con el mayor respeto posible, responder a cada una de las 3 preguntas con propuestas coherentes y realistas. Una vez se haya llegado a un consenso de cómo solucionar cada uno de los puntos hay que probar las propuestas de cada cónyuge. Por qué los cambios se pueden probar y ver como van, el divorcio no se puede probar, y es una decisión con una única dirección: la ruptura definitiva.

Si en la pareja hay amor, vale la pena intentarlo.

Base de un artículo preparado para Women’s Health en septiembre 2016: https://t.co/EcQpxplKeW

Laura Górriz – Psicóloga

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

«Mi niño no me duerme»

La consulta se nos llena de padres preocupados por que «mi niño no me duerne» ( y en consecuencia ellos tampoco). A los psicólogos infantiles nos cuentan, con reconocida envidia, que sus sobrinos y los hijos de sus amigos duermen “del tirón”, que se duermen solos en la cuna y que llegan a dormir hasta 14h seguidas. La verdad es que, si eso es cierto y los padres de estos niños trabajan una jornada en la que llegan a sus casas a las 19h, ya no pueden ver a su hijo más que 30 minutos porque probablemente inicien en seguida su rutina de sueño. Ese privilegio se puede convertir en una lástima al no poder disfrutar de ellos antes de irse a dormir.

Para la mayoría de familias, que su hijo duerme entre 9 y 12 horas (desde que se duermen por primera vez hasta que se despierta por la mañana) , tienen tiempo de acompañarles en el sueño, de ayudarles a entrar en el ciclo de una manera cariñosa y agradable. Nos referimos, como bien imaginareis, a canciones, cuentos, conversaciones profundas entre padres e hijos a solas y bajito, contándose secretos y experiencias antes de despedirse para descansar. Y esa despedida, en la que el niño se separa de sus padres, en la oscuridad, sólo y en silencio, es angustiante para muchos niños y motivo de frustración para muchos padres.
Los niños lloran, lloran mucho, se levantan, llaman a sus padres continuamente y ellos se desesperan y pierden la paciencia porque ya no saben qué hacer para que se duerman. La mayoría de veces entra en una relativa normalidad, otras son claros trastornos del sueño.  Existen varios métodos publicados para ayudar, pero ninguno siempre eficaz ya que ningún niño es igual y no podemos usar un programa rígido que funcione con todos los niños. Así que los profesionales (psicólogos infantiles, pediatras y especialistas en sueño) nos hemos puesto de acuerdo en que ningún programa funciona más que intentar una serie de conductas que ayuden al niño a conciliar y mantener el sueño:

Debemos evitar:

  1. Que la habitación esté en absoluta oscuridad. Una pequeña luz, aunque sea indirecta, sirve para que el niño sepa donde está y sitúe los elementos de la habitación para que se sienta seguro de que está en un espacio de confort para él (1). De este modo, si se despierta sabrá que es de noche y es hora de dormir y será más fácil reconducir el sueño.
  2. Que realicen actividades con mucho movimiento antes de acostarse, ya que cuando mantenemos una actividad física elevada segregamos Dopamina y Endorfina, dos hormonas que pueden dar una sensación de euforia que impide conciliar fácilmente el sueño. Del mismo modo, no es aconsejable que jueguen con smartphones o tabletas electrónicas, o que vean programas de televisión muy dinámicos, ya que producirá demasiada actividad cerebral que requerirá más tiempo para ser calmada e iniciar el ciclo de sueño.

Debemos procurar:

  1. Mantener unos horarios y unas rutinas para promover la sensación de sueño (2). Es positivo para la relación parento-filial dedicar estos últimos minutos juntos para hablar de nuestros sentimientos, de los esfuerzos que se han realizado durante el día, de las metas logradas y en especial para compartir momentos de intimidad. El niño iniciará su ciclo de sueño con una sensación de satisfacción y relajación que facilitarán su descanso.
  2. Acompañarles a dormir y ayudarles con la inducción del sueño. Según la edad del niño podemos adaptar las conductas de inducción variando nuestras vocalizaciones, es decir, si durante los primeros 6 meses una canción lenta en tonos graves o un murmullo acompañado de balanceos es suficiente (ya que se asemeja al útero materno), de los 7 a los 18 puede que ya recuerde algunas canciones de cuna y escoger una o dos le calma y le recuerda que es hora de dormir. A partir de los 2 años es probable que solo necesiten que sus padres les acompañen hasta que se van quedando dormidos o les cuenten cuentos con una luz muy tenue y una voz cálida. A partir de los 3 años aunque siguen queriendo compañía para quedarse dormidos, después de un cuento o una canción, puede que la compañía de los hermanos sea suficiente.

Es difícil saber con exactitud qué consejo seguir para ayudar a un niño a dormir, puesto que se ha escrito mucho sobre este tema y en ocasiones de manera completamente opuesta. Sin embargo, es importante saber que, cómo bien dice Rosa Jové, psicóloga Infantil, algunos métodos de adiestramiento (aquellos que dejan llorar al niño durante largos periodos) pueden ocasionar secuelas a corto y medio plazo entre las que se encuentran: trastornos de ansiedad, depresión infantil, indefensión aprendida, trastornos de apego, trauma por estrés agudo y síndrome de estrés postraumático.
Considero que los padres son los expertos en sus hijos y que nosotros, los psicólogos infantiles, somos expertos en las conductas y las emociones de los niños, así que es necesario sumar los conocimientos para ayudar a cada niño en especial.
Así pues, si unos padres están preocupados por los ciclos de sueño de su hijo y creen que puede estar afectando en su desarrollo aconsejo que consulten con un psicólogo infantil para analizar en profundidad todas las variables que puedan estar relacionadas con está dificultad.

(1) Una luz tenue puede ser la luz del pasillo que llega levemente a la habitación y permite al niños saber en que lugar se encuentra si se despierta. También una lamparita pequeña como las que se denominan “lámparas quitamiedo” son ideales.

(2) Debemos diferenciar entre la rutina que se refiere a un horario y la rutina rígida que propone el niño para ir a dormir. Por ejemplo, si el niño pide que sus padres le den dos besos cada uno y le canten solo una canción, y los padres no consiguen variar este patrón de conducta, podría ser una rutina rígida de tipo obsesivo y en este caso seria aconsejable consultar con un profesional.

 

Laura Górriz – Psicóloga

Entender el TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El TDAH corresponde a las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico con inicio en la infancia y que se caracteriza principalmente por dificultades en la atención y concentración que puede estar acompañado con movimiento excesivo del cuerpo (hiperactividad) y/o falta de autocontrol (Impulsividad). En algunas ocasiones los niños con TDAH sufren otros trastornos asociados.

Es importante tener en cuenta que el TDAH aparece antes de los 12 años y que para que un psicólogo infantil o psiquiatra realice un diagnóstico debemos hacerlo a partir de los 6 años, puesto que muchos niños en la etapa preescolar muestran síntomas relacionados pero puede deberse a trastornos de ansiedad o bien un trastorno madurativo, entre los más comunes.

EL TDAH afecta tanto al ámbito escolar, como al social y familiar. El niño inatento e/o hiperactivo no solo se manifiesta en clase, también hay conductas en el ámbito familiar que muestran claras dificultades de atención y autocontrol.

 

En la Unidad de Psicología Infantil de Clínica Corachán de Barcelona realizamos una completa evaluación del niño con sospecha de TDAH realizando las pruebas específicas de atención y concentración, un estudio cognitivo (intelectual) para ver las áreas más afectadas, una exploración del comportamiento en el núcleo familiar y una entrevista escolar que permita mostrar las características del niño tanto en  el ámbito académico como social. Sin olvidar, que una de las áreas más importantes a valorar por el psicólogo infantil es el área emocional, que se ve afectada por los sentimientos de frustración y ansiedad de no poder alcanzar las metas escolares y las normas conductuales que el entorno les exige.

Junto a la valoración psicológica del potencial caso de TDAH,  nuestros psicólogos infantiles aconsejan una visita al Neuropediatra del equipo para realizar un diagnóstico conjunto.

Una vez finalizado el diagnóstico del TDAH, y sólo en aquellos casos que el Neuropediatra considere oportuno, se aconseja a la familia complementar el tratamiento psicopedagógico con tratamiento farmacológico, que requerirá de un seguimiento especifico.

El tratamiento del TDAH consiste en un programa de Reeducación psicopedagógica para mejorar las capacidades de atención, concentración, percepción y memoria, así como la capacidad de planificación y organización. Es necesario enseñar técnicas de estudio y cómo enfrentarse a los exámenes y proyectos educativos.

No podemos olvidar el acompañamiento emocional de los pacientes con TDAH, intervención necesaria para lograr mejorar su autoestima y percepción de sí mismo ante las demandas del entorno.

Cuando una familia observa características en su hijo que les haga pensar que puede tener TDAH, es importante consultar a un pediatra o consultar directamente a un psicólogo infantil. En bastantes ocasiones, las pruebas descartan que el paciente sufra TDAH y únicamente requerirá pautas a nivel escolar y familiar. Debemos tener en cuenta, como hemos explicado, que es un trastorno neurobiológico y no solo conductual, y por lo tanto debemos diferenciar entre el niño desatento, movido e inmaduro, del niño que sufre TDAH.

Es una labor del psicólogo infantil, así como de pediatras y psiquiatras, diferenciar bien estos casos y no realizar diagnósticos precoces que a menudo hemos visto que  llevan a utilizar fármacos sin ser realmente necesarios. Por ello, desde Psicología Infantil y Familia realizamos talleres en escuelas así como charlas a profesionales para que todos los implicados entendamos bien qué es exactamente el TDAH y como debemos diagnosticarlo.

En el caso de que existan dudas sobre un diagnóstico existente de TDAH, a menudo recomendamos a las familias que busquen una segunda opinión de un profesional para estar convencidos antes de iniciar un tratamiento farmacológico.

Si necesitas ayuda de un psicólogo infantil, o tienes dudas acerca del tema, no dudes en contactarnos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz- Psicóloga

 

Mi experiencia como psicóloga en Neonatos

Desde Enero de 2015 tengo el placer de ejercer como Psicóloga en el Área Maternal de la Clínica Corachan de Barcelona. Al principio de año, cuando empecé a trabajar, estuve informándome en distintas clínicas privadas de Barcelona y preguntando por la persona que hacía lo mismo que yo, pero sorprendentemente no encontré a nadie. Solo en grandes hospitales públicos existe esta figura, así que tenía un reto por delante, poco en quien reflejarme y muchísimas ganas de empezar.

Hoy quiero compartir mi experiencia con los bebés prematuros y sus familias. Dedico una mañana a la semana (ojalá pudiera ser más) a visitar a las familias de los niños prematuros ingresados en la UCIN (Unidad de cuidados intensivos neonatales) y a las mamás que están ingresadas por amenaza de parto prematuro.
Al entrar en la planta, lo primero que me recuerda que es el Área maternal es ese olor a bebé tan dulce y a las flores que recorren todo el pasillo de punta a punta. Creo que es un olor que voy a recordar siempre.
Primero entro en la UCIN, a veces aun están pasando visita los pediatras, así que en ocasiones me espero o aprovecho para visitar a las mamás ingresadas.
Cuando entro en una habitación, con la bata blanca, siempre me confunden con una ginecóloga, y al decirle quien soy abren los ojos y creo que se extrañan. Rápido les digo que no vengo a verles porqué su caso requiera atención psicológica (cosa que les alivia) si no que de forma rutinaria visito semanalmente a TODAS las futuras mamás ingresadas en la planta con amenaza de parto prematuro (en adelante diré APP). Tras esta aclaración les cambia la cara y a veces consigo una sonrisa. Simplemente les invito a hablar de cómo se encuentran, de cómo llevan este periodo de espera y si quieren hacerme alguna pregunta. Con algunas me paso 1 hora hablando de dolores de espalda y piernas, de la larga espera, del miedo por el bebé que vendrá, si será sano, si tendrá secuelas, si llevará muchos tubos, si lo podrán coger y cuanto tiempo tendrán que estar ahí. Entienden que no tenga respuesta para la mayoría de preguntas porqué siempre depende de cada caso, pero les reconforta saber que casos hay ingresados en ese momento, cómo están evolucionando y las altas que se van dando. Algunas veces les ofrecemos que una enfermera de la UCIN vaya a la habitación a explicarles como es el día a día en Neonatos. La información bien explicada y asimilada es una herramienta maravillosa para calmar la ansiedad y el miedo. Sin embargo hay veces que no les apetece hablar, que no se plantean lo que vendrá y que prefieren centrarse en el momento de espera. Siempre lo respeto, aunque me hace pensar que quizá sea quien más necesita hablar. Lo volveré a intentar cuando haya nacido ese bebé y estén en la UCIN, quizá en ese momento sí quieran compartir sus sentimientos, inquietudes y miedos ¡nunca pierdo la esperanza!

pies prematuro Entonces, llego a la UCIN con ganas de saber cómo evolucionan los chiquitines ingresados ( o más bien minis). Las enfermeras de Neonatos (a quienes las familias consideran sus ANGELES) me ponen al día de lo nuevo: altas, ingresos y evoluciones. Me explican cómo ven a las familias y si hay alguna mamá o papá que lo está pasando mal y consideran que debo dedicarme especialmente. Nunca, nunca, fallan.
Primero me presento, aquí creen que soy pediatra ( por lo de la bata blanca) y aun me ponen la cara más rara, por miedo a que les de alguna mala noticia, pero rápido sonrío y les explico quien soy. Entonces si, suspiran aliviados. Les explico que cada semana visito la unidad y que estoy ahí para hablar de lo que necesiten. Algunas familias rompen a llorar por que les hago recordar que tuvieron un parto complicado, o el miedo a una mala noticia esperando resultados de pruebas, o la frustración de no haber tenido un bebé nacido a término, cómo todos imaginamos. Tras el primer momento, entablamos conversaciones dirigidas a afrontar el miedo a lo desconocido, al bebé que permanece dentro de la incubadora lleno de tubos y cables, a los constantes pitidos de las máquinas y a la angustia de pensar en el día que les dan el alta y el bebé sigue ingresado.
Igual que en el caso de las APP, algunas familias están muy agradecidas de este rato de charla y contención emocional, pero algunas muestran claramente que no quieren hablar del tema, que no pueden o que no están preparadas. Así que acepto el “rechazo” y lo intento la semana siguiente.
Así como en la planta de Maternidad huele a bebé y flores, en neonatos huele a leche materna. Otro olor inconfundible.
Al salir de la Unidad comento a enfermería las observaciones que he hecho y cómo veo la evolución de los padres. Siempre agradecen los comentarios y me dan de nuevo su feedback, como siempre acertado.
Las enfermeras de Neonatos, son otra especie, una especie humana evolucionada, más empática, más dulce y con respuestas para todo, que sabe calmar a los padres ante pitidos, atragantamientos, falta de respiración y cambios de color.
Cada día me enseñan algo, y cada día me doy más cuenta del equipazo con el que trabajo.

Tras escribir este Post acabo de darme cuenta de que habrá familias de bebés prematuros o APP que lo leerán, y querrán saber más sobre los bebés que vemos a diario y tener una referencia de experiencias parecidas a la suya. Así que se me ha ocurrido una idea: pedirles a los padres, que al llevarse a su bebé a casa, compartan la experiencia de su paso por Neonatos. ¿qué os parece?

Muy pronto os traeré historias reales para compartir con vosotros mi experiencia en Neonatos de la Clínica Corachan de Barcelona.

Consejos para una mejor vuelta al cole

 

Pues sí, las vacaciones escolares ya se acaban y vuelve la rutina: los madrugones, los “bébete toda la leche”, el “mamá átame tu las bambas”, los “¿has cogido todo? – si… -¿Seguro? – Siiiii….. -¿Has cogido la bolsa de deporte? – ah, no, eso no…”, los atascos y llegar al trabajo como si salieras de una maratón. Aunque para los padres es un alivio que sus hijos empiecen de nuevo el colegio y sus rutinas, hay algunos niños que les cuesta un poco más los inicios y los cambios. Para ellos es este post, y para aquellos que quieren reforzar un poco a sus hijos este año en la vuelta al cole.

 

Desde Psicología Infantil y Familia queremos dar una NORMA BÁSICA y 3 consejos. La diferencia de Normas y consejos es que la norma es IMPRESCINDIBLE y los consejos recomendables:

 

NORMA: Escuchar lo que el niño siente, darle espacio para hablar, acoger sus sentimientos y contener su ansiedad.

¿Y cómo hago esto?. Os lo explicamos con un ejemplo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! Tienes ganas?

Hijo: NO…

Madre: ¿¡Cómo que no!? Si te encanta ir al cole y además verás a tus amigos.

Hijo: Este año no…

Madre: Va, seguro que vas mañana y estás encantado. No pasa nada. ¿Porqué no quieres ir?

Hijo: Por que no… no sé… no quiero… será muy difícil…

Madre: Anda… que va, ya verás como no.

 

Supongo que algunos reconocéis esta conversación u os parece familiar. Cuando un niño siente rechazo por algo, seguro que tiene un motivo, a veces es fácil de reconocer, en ocasiones es difícil, y en otras prácticamente imposible. No intentéis convencer a vuestro hijo que sienta algo que crees oportuno en ese momento. Por lo contrario, es necesario acoger su emoción, buscar el motivo y darle buenos argumentos para tranquilizarle. A los hijos les gusta saber cómo se enfrentaban sus padres a los retos que ellos están viviendo ahora. Os lo explico con otro ejemplo mucho más positivo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! ¿Tienes ganas?

Hijo: NO…

(acoge su sentimiento, compréndelo y dale una opción de argumento)

Madre: Te entiendo, después de tantos días de vacaciones empezar las clases otra vez quizá te da pereza. ¿puede ser eso?

Hijo: No… no sé… es que será muy difícil

(Acoge su sentimiento, compréndelo y si te da su argumento dile que tiene razón en pensarlo pero tiene que intentar pensar en positivo)

Madre: Cada curso tiene cosas nuevas que aprender y al principio pueden parecer difíciles, pero luego te das cuenta de que no lo eran. ¿Te acuerdas que el año pasado, en estas fechas, también pensabas lo mismo?

Hijo: si… pero este curso es más difícil.

(Acoge su sentimiento y busca recursos que le den seguridad que ya haya utilizado antes en situaciones similares)

Madre: Claro, es verdad. Pero ¿qué haces cuando algo te resulta difícil?

Hijo: Preguntar para que me lo expliquen otra vez.

(Confirma su respuesta y motívale a que se enfrente seguro de sí mismo)

Madre: ¡Exacto! ¿Ves? Lo vas a hacer genial, y papá y yo estamos aquí para ayudarte en todo.

 

Y ahora van los 3 consejos que recomendamos poner en práctica:

 

 

Si podéis acoger los sentimientos de los niños y reconocer que es normal que se sienta así y demostrarle con buenos argumentos que son capaces de enfrentarse a lo que temen, tendréis asegurado un inicio de curso con más ganas y seguridad.

 

Consejo 1:

- Inicia las rutinas unos días antes de volver al colegio. acostarse pronto y madrugar son dos cosas que quedaron a finales de junio y que hace falta recuperar. Intenta pasar un fin de semana activo con rutinas parecidas a las escolares. También es aconsejable recuperar el horario de las comidas ya que son parte de la rutina que ayuda y ayudan a regular el sueño-vigilia.

Consejo 2:

- Prepara el material con tu hijo. Involucrar a los niños y hacerles partícipes de los preparativos es siempre buena idea. Que puedan escoger qué bolígrafos quieren o el color de las libretas les ayuda a tener más ganas de estrenar ese nuevo material y por tanto de comenzar el colegio.

 

Consejo 3:

- Contágiales de ilusión por cada detalle. Los cambios son difíciles e impredecibles, y en la edad escolar cada día hay que adaptarse a alguna nueva experiencia. Por eso es necesario que vivan con ilusión cada momento y para ello tenemos que ayudarles a que busquen motivos para sentirse seguros y motivados. Por ejemplo, puedes dejarles notas motivadoras dentro del desayuno de media mañana como “que tengas un fantástico primer día de cole”, “pásatelo genial en el primer patio de este curso” o un simple (pero efectivo) “¡¡Te quiero!!”. Quizá han pasado una mañana un poco nerviosos pero recuerdan que su padres piensan en ellos y saben que todo les irá bien.

¿Cuándo consultar a un psicólogo infantil o de adolescentes?

teen depression

Muchos padres nos contactan con dudas sobre su hijo necesita o no acudir a un psicólogo.

Los niños atraviesan distintos periodos en los cuales se enfrentan a problemas y conflictos con ellos mismos y con las personas de su alrededor. Cuando estos problemas son un obstáculo en su desarrollo, ocupan la mayor parte de sus pensamiento o dificultan sus relaciones personales es cuando se debe consultar a un psicólogo.

En las etapas iniciales del desarrollo sabemos que las rabietas, el control de esfínteres, el inicio de la escolarización, los límites y normas, son experiencias que requieren, por parte del niño, un nivel de madurez adecuado a la meta que van a perseguir, y un buen acompañamiento y regulación emocional, por parte de sus padres. En ocasiones, la meta a alcanzar no es coherente a la madurez emocional o fisiológica de niño y puede ocasionar mucha frustración, ansiedad y miedo a enfrentarse a esa dificultad de nuevo.

En la etapa escolar, es frecuente que el motivo de consulta esté relacionado con el entorno del colegio, ya sea por un problema en el aprendizaje, de conducta o bien una dificultad en la relación con sus iguales. El profesorado observa a los alumnos e informa a los padres si hay algún aspecto en la capacidad de aprendizaje o la conducta en clase de un alumno que le esté preocupando. Tanto los padres como el profesor deben tomar medidas para ayudar al niño que tiene dificultades, como por ejemplo, motivarle, darle seguridad en sus iniciativas, sugerir actividades grupales y nuevas relaciones en clase, proporcionarle un apoyo extraescolar en las materias que sean necesarias y animar al alumno a que se esfuerce en tener una conducta adecuada en clase. Si las nuevas medidas no cumplen con los objetivos marcados o el niño manifiesta un sufrimiento emocional en el proceso, es aconsejable consultar a un psicólogo infantil.

También hay conductas que podemos observar en niños y adolescentes y que pueden ser el inicio de un trastorno psicológico. Mientras que tener miedo a la oscuridad, a estar sólo o a los perros es algo habitual en niños en edad escolar, cuando la manifestación del miedo se traduce en ansiedad, falta de sueño o apetito, evitación o rechazo desproporcionado y la imposibilidad de los padres de dar argumentos convincentes para calmar a su hijo, puede que esté desarrollando una fobia.

Por otro lado, las conductas repetitivas, obsesiones, manías o rituales deben despertar nuestro interés cuando el niño manifiesta mucha ansiedad si no puede realizarlos y se vuelve rígido en sus pensamientos.

Por último, es habitual que los niños sientan frustración cuando no consiguen lo que quieren, y esa frustración se traduce en lloro, enfado, rabia e incluso ira. Sin embargo, si las conductas oposicionistas se repiten constantemente y son de gran intensidad, llevando al niño al constante grito, rebeldía, conducta violenta o incluso agresión al adulto, es aconsejable que se realice una valoración psicológica con el objetivo de ayudar al niño a poner palabras a su malestar entendiendo el motivo de su inseguridad y frustración.

Primera visita a un psicólogo infantil ¿Qué me encontraré?

Muchos padres tienen dudas acerca de como un psicólogo infantil puede ayudar a sus hijos, sobretodo en edades tempranas. Vamos a intentar explicaros en que consiste una primera visita, pero no dudéis en consultarnos vuestras dudas.

Primera visita a un psicólogo infantil y diagnóstico

Terapia psicológica infantil- Psicólogo infantil

La primera visita a un psicólogo infantil se inicia mediante una entrevista con los padres. Durante la entrevista se realiza una anamnesis donde se registran todos los datos del niño, desde su nacimiento hasta la etapa actual.  En esta primera visita, el psicólogo infantil realizará un conjunto de preguntas para poder hacerse una idea de la situación antes de la exploración del niño. Al final de la entrevista, se agendarán las visitas de exploración del niño para poder realizar el diagnóstico. La última visita será una entrevista del psicólogo con los padres donde se les explicará todo el proceso diagnóstico y se les propondrá el tipo de tratamiento que se recomienda para su hijo.

Existe en la profesión la costumbre de que las primeras visitas a un psicólogo infantil sean especialmente caras. Desde el centro FIA de Psicología Infantil y Familia de la Clínica Corachan  de Barcelona creemos que esto no debe ser así, y pos eso la primera visita tiene el mismo coste que cualquiera de las siguientes. Un precio alto hace que los padres no consulten sus temores dada la muralla que supone una visita tan costosa, pudiendo llevar a un empeoramiento de la situación del niño con el paso del tiempo, y nuestra misión es la contraria, ayudar al niño lo antes posible!

Tratamiento con un psicólogo infantil

Durante el tratamiento, los padres participarán activamente en algunas sesiones con su hijo, formando una parte necesaria del proceso psicoterapéutico

En los casos que sea necesario, los psicólogos nos pondremos en contacto con el colegio para colaborar con ellos y ayudar al niño en el ámbito escolar, haciendo un seguimiento trimestral con el tutor/a y/o equipo psicopedagógico escolar.

 

Así pues, una primera visita a un psicólogo infantil sirve para establecer si es necesario o no iniciar una exploración más profunda, así como explicar bien a los padres en que consistirá este proceso.

 

Si crees que te podemos ayudar, no lo dudes y contacta con nuestro equipo de psicólogos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz – Psicóloga

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