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Mi experiencia como psicóloga en Neonatos

Desde Enero de 2015 tengo el placer de ejercer como Psicóloga en el Área Maternal de la Clínica Corachan de Barcelona. Al principio de año, cuando empecé a trabajar, estuve informándome en distintas clínicas privadas de Barcelona y preguntando por la persona que hacía lo mismo que yo, pero sorprendentemente no encontré a nadie. Solo en grandes hospitales públicos existe esta figura, así que tenía un reto por delante, poco en quien reflejarme y muchísimas ganas de empezar.

Hoy quiero compartir mi experiencia con los bebés prematuros y sus familias. Dedico una mañana a la semana (ojalá pudiera ser más) a visitar a las familias de los niños prematuros ingresados en la UCIN (Unidad de cuidados intensivos neonatales) y a las mamás que están ingresadas por amenaza de parto prematuro.
Al entrar en la planta, lo primero que me recuerda que es el Área maternal es ese olor a bebé tan dulce y a las flores que recorren todo el pasillo de punta a punta. Creo que es un olor que voy a recordar siempre.
Primero entro en la UCIN, a veces aun están pasando visita los pediatras, así que en ocasiones me espero o aprovecho para visitar a las mamás ingresadas.
Cuando entro en una habitación, con la bata blanca, siempre me confunden con una ginecóloga, y al decirle quien soy abren los ojos y creo que se extrañan. Rápido les digo que no vengo a verles porqué su caso requiera atención psicológica (cosa que les alivia) si no que de forma rutinaria visito semanalmente a TODAS las futuras mamás ingresadas en la planta con amenaza de parto prematuro (en adelante diré APP). Tras esta aclaración les cambia la cara y a veces consigo una sonrisa. Simplemente les invito a hablar de cómo se encuentran, de cómo llevan este periodo de espera y si quieren hacerme alguna pregunta. Con algunas me paso 1 hora hablando de dolores de espalda y piernas, de la larga espera, del miedo por el bebé que vendrá, si será sano, si tendrá secuelas, si llevará muchos tubos, si lo podrán coger y cuanto tiempo tendrán que estar ahí. Entienden que no tenga respuesta para la mayoría de preguntas porqué siempre depende de cada caso, pero les reconforta saber que casos hay ingresados en ese momento, cómo están evolucionando y las altas que se van dando. Algunas veces les ofrecemos que una enfermera de la UCIN vaya a la habitación a explicarles como es el día a día en Neonatos. La información bien explicada y asimilada es una herramienta maravillosa para calmar la ansiedad y el miedo. Sin embargo hay veces que no les apetece hablar, que no se plantean lo que vendrá y que prefieren centrarse en el momento de espera. Siempre lo respeto, aunque me hace pensar que quizá sea quien más necesita hablar. Lo volveré a intentar cuando haya nacido ese bebé y estén en la UCIN, quizá en ese momento sí quieran compartir sus sentimientos, inquietudes y miedos ¡nunca pierdo la esperanza!

pies prematuro Entonces, llego a la UCIN con ganas de saber cómo evolucionan los chiquitines ingresados ( o más bien minis). Las enfermeras de Neonatos (a quienes las familias consideran sus ANGELES) me ponen al día de lo nuevo: altas, ingresos y evoluciones. Me explican cómo ven a las familias y si hay alguna mamá o papá que lo está pasando mal y consideran que debo dedicarme especialmente. Nunca, nunca, fallan.
Primero me presento, aquí creen que soy pediatra ( por lo de la bata blanca) y aun me ponen la cara más rara, por miedo a que les de alguna mala noticia, pero rápido sonrío y les explico quien soy. Entonces si, suspiran aliviados. Les explico que cada semana visito la unidad y que estoy ahí para hablar de lo que necesiten. Algunas familias rompen a llorar por que les hago recordar que tuvieron un parto complicado, o el miedo a una mala noticia esperando resultados de pruebas, o la frustración de no haber tenido un bebé nacido a término, cómo todos imaginamos. Tras el primer momento, entablamos conversaciones dirigidas a afrontar el miedo a lo desconocido, al bebé que permanece dentro de la incubadora lleno de tubos y cables, a los constantes pitidos de las máquinas y a la angustia de pensar en el día que les dan el alta y el bebé sigue ingresado.
Igual que en el caso de las APP, algunas familias están muy agradecidas de este rato de charla y contención emocional, pero algunas muestran claramente que no quieren hablar del tema, que no pueden o que no están preparadas. Así que acepto el “rechazo” y lo intento la semana siguiente.
Así como en la planta de Maternidad huele a bebé y flores, en neonatos huele a leche materna. Otro olor inconfundible.
Al salir de la Unidad comento a enfermería las observaciones que he hecho y cómo veo la evolución de los padres. Siempre agradecen los comentarios y me dan de nuevo su feedback, como siempre acertado.
Las enfermeras de Neonatos, son otra especie, una especie humana evolucionada, más empática, más dulce y con respuestas para todo, que sabe calmar a los padres ante pitidos, atragantamientos, falta de respiración y cambios de color.
Cada día me enseñan algo, y cada día me doy más cuenta del equipazo con el que trabajo.

Tras escribir este Post acabo de darme cuenta de que habrá familias de bebés prematuros o APP que lo leerán, y querrán saber más sobre los bebés que vemos a diario y tener una referencia de experiencias parecidas a la suya. Así que se me ha ocurrido una idea: pedirles a los padres, que al llevarse a su bebé a casa, compartan la experiencia de su paso por Neonatos. ¿qué os parece?

Muy pronto os traeré historias reales para compartir con vosotros mi experiencia en Neonatos de la Clínica Corachan de Barcelona.

Consejos para una mejor vuelta al cole

 

Pues sí, las vacaciones escolares ya se acaban y vuelve la rutina: los madrugones, los “bébete toda la leche”, el “mamá átame tu las bambas”, los “¿has cogido todo? – si… -¿Seguro? – Siiiii….. -¿Has cogido la bolsa de deporte? – ah, no, eso no…”, los atascos y llegar al trabajo como si salieras de una maratón. Aunque para los padres es un alivio que sus hijos empiecen de nuevo el colegio y sus rutinas, hay algunos niños que les cuesta un poco más los inicios y los cambios. Para ellos es este post, y para aquellos que quieren reforzar un poco a sus hijos este año en la vuelta al cole.

 

Desde Psicología Infantil y Familia queremos dar una NORMA BÁSICA y 3 consejos. La diferencia de Normas y consejos es que la norma es IMPRESCINDIBLE y los consejos recomendables:

 

NORMA: Escuchar lo que el niño siente, darle espacio para hablar, acoger sus sentimientos y contener su ansiedad.

¿Y cómo hago esto?. Os lo explicamos con un ejemplo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! Tienes ganas?

Hijo: NO…

Madre: ¿¡Cómo que no!? Si te encanta ir al cole y además verás a tus amigos.

Hijo: Este año no…

Madre: Va, seguro que vas mañana y estás encantado. No pasa nada. ¿Porqué no quieres ir?

Hijo: Por que no… no sé… no quiero… será muy difícil…

Madre: Anda… que va, ya verás como no.

 

Supongo que algunos reconocéis esta conversación u os parece familiar. Cuando un niño siente rechazo por algo, seguro que tiene un motivo, a veces es fácil de reconocer, en ocasiones es difícil, y en otras prácticamente imposible. No intentéis convencer a vuestro hijo que sienta algo que crees oportuno en ese momento. Por lo contrario, es necesario acoger su emoción, buscar el motivo y darle buenos argumentos para tranquilizarle. A los hijos les gusta saber cómo se enfrentaban sus padres a los retos que ellos están viviendo ahora. Os lo explico con otro ejemplo mucho más positivo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! ¿Tienes ganas?

Hijo: NO…

(acoge su sentimiento, compréndelo y dale una opción de argumento)

Madre: Te entiendo, después de tantos días de vacaciones empezar las clases otra vez quizá te da pereza. ¿puede ser eso?

Hijo: No… no sé… es que será muy difícil

(Acoge su sentimiento, compréndelo y si te da su argumento dile que tiene razón en pensarlo pero tiene que intentar pensar en positivo)

Madre: Cada curso tiene cosas nuevas que aprender y al principio pueden parecer difíciles, pero luego te das cuenta de que no lo eran. ¿Te acuerdas que el año pasado, en estas fechas, también pensabas lo mismo?

Hijo: si… pero este curso es más difícil.

(Acoge su sentimiento y busca recursos que le den seguridad que ya haya utilizado antes en situaciones similares)

Madre: Claro, es verdad. Pero ¿qué haces cuando algo te resulta difícil?

Hijo: Preguntar para que me lo expliquen otra vez.

(Confirma su respuesta y motívale a que se enfrente seguro de sí mismo)

Madre: ¡Exacto! ¿Ves? Lo vas a hacer genial, y papá y yo estamos aquí para ayudarte en todo.

 

Y ahora van los 3 consejos que recomendamos poner en práctica:

 

 

Si podéis acoger los sentimientos de los niños y reconocer que es normal que se sienta así y demostrarle con buenos argumentos que son capaces de enfrentarse a lo que temen, tendréis asegurado un inicio de curso con más ganas y seguridad.

 

Consejo 1:

- Inicia las rutinas unos días antes de volver al colegio. acostarse pronto y madrugar son dos cosas que quedaron a finales de junio y que hace falta recuperar. Intenta pasar un fin de semana activo con rutinas parecidas a las escolares. También es aconsejable recuperar el horario de las comidas ya que son parte de la rutina que ayuda y ayudan a regular el sueño-vigilia.

Consejo 2:

- Prepara el material con tu hijo. Involucrar a los niños y hacerles partícipes de los preparativos es siempre buena idea. Que puedan escoger qué bolígrafos quieren o el color de las libretas les ayuda a tener más ganas de estrenar ese nuevo material y por tanto de comenzar el colegio.

 

Consejo 3:

- Contágiales de ilusión por cada detalle. Los cambios son difíciles e impredecibles, y en la edad escolar cada día hay que adaptarse a alguna nueva experiencia. Por eso es necesario que vivan con ilusión cada momento y para ello tenemos que ayudarles a que busquen motivos para sentirse seguros y motivados. Por ejemplo, puedes dejarles notas motivadoras dentro del desayuno de media mañana como “que tengas un fantástico primer día de cole”, “pásatelo genial en el primer patio de este curso” o un simple (pero efectivo) “¡¡Te quiero!!”. Quizá han pasado una mañana un poco nerviosos pero recuerdan que su padres piensan en ellos y saben que todo les irá bien.

¿Cuándo consultar a un psicólogo infantil o de adolescentes?

teen depression

Muchos padres nos contactan con dudas sobre su hijo necesita o no acudir a un psicólogo.

Los niños atraviesan distintos periodos en los cuales se enfrentan a problemas y conflictos con ellos mismos y con las personas de su alrededor. Cuando estos problemas son un obstáculo en su desarrollo, ocupan la mayor parte de sus pensamiento o dificultan sus relaciones personales es cuando se debe consultar a un psicólogo.

En las etapas iniciales del desarrollo sabemos que las rabietas, el control de esfínteres, el inicio de la escolarización, los límites y normas, son experiencias que requieren, por parte del niño, un nivel de madurez adecuado a la meta que van a perseguir, y un buen acompañamiento y regulación emocional, por parte de sus padres. En ocasiones, la meta a alcanzar no es coherente a la madurez emocional o fisiológica de niño y puede ocasionar mucha frustración, ansiedad y miedo a enfrentarse a esa dificultad de nuevo.

En la etapa escolar, es frecuente que el motivo de consulta esté relacionado con el entorno del colegio, ya sea por un problema en el aprendizaje, de conducta o bien una dificultad en la relación con sus iguales. El profesorado observa a los alumnos e informa a los padres si hay algún aspecto en la capacidad de aprendizaje o la conducta en clase de un alumno que le esté preocupando. Tanto los padres como el profesor deben tomar medidas para ayudar al niño que tiene dificultades, como por ejemplo, motivarle, darle seguridad en sus iniciativas, sugerir actividades grupales y nuevas relaciones en clase, proporcionarle un apoyo extraescolar en las materias que sean necesarias y animar al alumno a que se esfuerce en tener una conducta adecuada en clase. Si las nuevas medidas no cumplen con los objetivos marcados o el niño manifiesta un sufrimiento emocional en el proceso, es aconsejable consultar a un psicólogo infantil.

También hay conductas que podemos observar en niños y adolescentes y que pueden ser el inicio de un trastorno psicológico. Mientras que tener miedo a la oscuridad, a estar sólo o a los perros es algo habitual en niños en edad escolar, cuando la manifestación del miedo se traduce en ansiedad, falta de sueño o apetito, evitación o rechazo desproporcionado y la imposibilidad de los padres de dar argumentos convincentes para calmar a su hijo, puede que esté desarrollando una fobia.

Por otro lado, las conductas repetitivas, obsesiones, manías o rituales deben despertar nuestro interés cuando el niño manifiesta mucha ansiedad si no puede realizarlos y se vuelve rígido en sus pensamientos.

Por último, es habitual que los niños sientan frustración cuando no consiguen lo que quieren, y esa frustración se traduce en lloro, enfado, rabia e incluso ira. Sin embargo, si las conductas oposicionistas se repiten constantemente y son de gran intensidad, llevando al niño al constante grito, rebeldía, conducta violenta o incluso agresión al adulto, es aconsejable que se realice una valoración psicológica con el objetivo de ayudar al niño a poner palabras a su malestar entendiendo el motivo de su inseguridad y frustración.

Primera visita a un psicólogo infantil ¿Qué me encontraré?

Muchos padres tienen dudas acerca de como un psicólogo infantil puede ayudar a sus hijos, sobretodo en edades tempranas. Vamos a intentar explicaros en que consiste una primera visita, pero no dudéis en consultarnos vuestras dudas.

Terapia psicológica infantil- Psicólogo infantil

La primera visita a un psicólogo infantil se inicia mediante una entrevista con los padres. Durante la entrevista se realiza una anamnesis donde se registran todos los datos del niño, desde su nacimiento hasta la etapa actual.  En esta primera visita, el psicólogo infantil realizará un conjunto de preguntas para poder hacerse una idea de la situación antes de la exploración del niño. Al final de la entrevista, se agendarán las visitas de exploración del niño para poder realizar el diagnóstico. La última visita será una entrevista del psicólogo con los padres donde se les explicará todo el proceso diagnóstico y se les propondrá el tipo de tratamiento que se recomienda para su hijo.

Durante el tratamiento, los padres participarán activamente en algunas sesiones con su hijo, formando una parte necesaria del proceso psicoterapéutico.

En los casos que sea necesario, los psicólogos nos pondremos en contacto con el colegio para colaborar con ellos y ayudar al niño en el ámbito escolar, haciendo un seguimiento trimestral con el tutor/a y/o equipo psicopedagógico escolar.

Así pues, una primera visita a un psicólogo infantil sirve para establecer si es necesario o no iniciar una exploración más profunda, así como explicar bien a los padres en que consistirá este proceso.

Existe en la profesión la costumbre de que las primeras visitas a un psicólogo infantil sean especialmente caras. Desde la Unidad de Psicología Infantil y Familia de la Clínica Corachan  de Barcelona creemos que esto no debe ser así, ya que hace que los padres no consulten sus temores dada la muralla que supone una visita tan costosa, pudiendo llevar a un empeoramiento de la situación del niño con el paso del tiempo.

Si crees que te podemos ayudar, no lo dudes y contacta con nuestro equipo de psicólogos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz – Psicóloga

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