Categoría: Infantil

Niños, alimentación y pantallas

 

Cuando los niños están viendo algo e una pantalla (television, tablet o móvil) se quedan absortos, hipnotizados, lejos de lo que sucede a su alrededor.

Y cuando tu hij@ está en ese estado de concentración podrías hacer de todo: cocinar, comer en pareja, hablar por teléfono, descansar, trabajar un rato, leer, y un gran etcétera.
. ¿Sabes cual es lo que más hacemos mientras ellos están así? .
Haz memoria. ¿Se te ocurre?
Comer tranquilos, con ellos al lado, pero con la fantasía de que no estén 🤭 .

Así es. Y la sensación es maravillosa: vamos a comer todos, padres e hijos, pedimos la comida, encendemos pantallas, y cuando nos traen la comida, ellos comen mientras ven algo que les gusta y nosotros comemos tranquilos como si ellos no estuvieran hablando de cosas de adultos sin interrupción. .
¿Has experimentado esto alguna vez? Yo si.  .

No es sano, nada sano. Pero claro, comes suuuuper tranquilo. Eso si. .

Cuando los niños comen delante de las pantallas , su cerebro  no conecta con el aparato digestivo y con la sensacion de hambre y saciedad. Por ese motivo, pueden no comer la cantidad necesaria o por el contrario comer en exceso porque no conectan con la parte del cerebro que lo regula. No son conscientes de cuanto comen ni de lo que comen. Incluso podrias llegar a darles algo que no les gusta y ellos abrirían la boca.

 

En las comidas, evita totalmente las pantallas que no permiten conectar el cerebro con lo que hacen. A parte de interferir en la dinámica familiar y reducir la comunicación hasta hacerla casi inexistente, pueden desarrollar problemas de alimentacion a medio o largo plazo y potenciar la adicción a la tecnología.
En nuestra consulta de psicología ya tenemos casos de niños menores de 6 años con adiccion a las “pantallas” y que se niegan a comer si no es delante de la tablet o el móvil. Os prometo que es duro de ver, porqué hacen verdaderos sindromes de abstinencia. .

En la mesa, pantallas CERO. ¿Te apuntas? .  Si necesitas asesoramiento para ayudar a tu hij@ a aprender a limitar el uso de las tecnologías no dudes en contactarnos.

hambre emocional

El hambre emocional – ¿Hacemos bien en premiar con comida?

A menudo relacionamos la comida con la conducta, recompensamos a los niños con comidas que les gustan si su actitud es la que esperamos y podemos llegar incluso a relacionar una mala actitud con un tipo de comida.
Es probable que en tu infancia recuerdes esto como algo común, el premio de chocolate o repetir algo que estaba muy rico si te portabas bien. Ahora, gracias al estudio del comportamiento de los niños y de los avances en neuropsicología hemos averiguado que es negativo para el desarrollo emocional de los niños y adolescentes premiarles o castigarles con comida. Además los psicólogos hemos evidenciado que en los adultos que han sido educados en esta idea tienen más problemas con la alimentación, experimentando ansiedad o llegando a desarrollar trastornos de alimentación como el trastorno por atracón.

¿Has oído hablar de hambre emocional?

Es el apetito que se siente en respuesta a sentimientos negativos o de ansiedad y que solo son saciados con comidas grasas, hipercalóricas y poco saludables. Se busca modificar la emoción negativa a través de lo gratificante de una comida que les gusta. En problema es que el hambre emocional, a diferencia del hambre física, es muy difícil de satisfacer por completo.

Si quieres evitar que tus hijos relacionen la comida con el estado de ánimo:

  • Evita premiar con chuches, helados o snacks cuando tengas buen comportamiento. Puedes premiarles con más tiempo de calidad, con jugar más rato o con hacer un plan que les guste.
  • Si van a tomar, por ejemplo, un helado, es porqué hace calor y es refrescante, no por que se hayan tomado toda la cena.
  • Evita también frases que en ocasiones usamos los adultos como “necesito Chocolate” o “me merezco un postre🧁”, ya que es importante darles nuestro ejemplo.

Esperamos que estos consejos te ayuden a evitar, aunque sea en ocasiones, a no relacionar la comida con las emociones o las conductas.

Si observas que tu hijo/a come con ansiedad o tiene hambre emocional puedes hacernos una consulta y nuestros psicólogos intentaran guiarte para conseguirlo. Si, por lo contrario, crees que ya  de adulto eres víctima del hambre emocional, contactanos y te ayudaremos a superarlo.

La fina línea entre proteger y sobreproteger a los hijos

Sabemos que la sobreprotección no es sana. Esto resuena en nuestra cabeza desde siempre, desde antes de convertirnos en padres, desde que recuerdas observar a alguien criando a su hijo y haciéndole cosas que ya podía hacer solito.

La sobreprotección va de eso. De hacer las cosas por él, de no dejar que haga cosas que sabe hacer pero que quizás le causan malestar o que lo haga mal te causa malestar a ti.

Proteger, sin embargo, es sano. Proteger a alguien que necesita ser protegido por que no sabe o no puede por si mismo. Quizá más adelante pueda hacerlo, pero ahora no.

¿Qué diferencia hay entre proteger y sobreproteger?🤷🏻‍♀️ Lo explicamos de forma sencilla:

✅Proteger es cuidar de alguien que no tiene recursos para cuidarse solo porque por la edad o características que tiene no ha desarrollado esa habilidad que necesita en un momento concreto. Ponemos ejemplos de protección:

  • Dar de comer a un bebé que no tiene habilidad motora suficiente para alimentarse por si mismo.
  • Vestir a un niño cuyas habilidades motoras finas no le permiten hacerlo solo.
  • Evitar que se exponga a situaciones que por su edad no puede entender.

❌Sobreproteger es cuidar de alguien que tiene recursos para cuidarse solo pero que nos angustia que pueda experimentar malestar, o cualquier sentimiento negativo, o bien que cuando realiza esa tarea lo hace de una manera equivocada desde nuestro punto de vista adulto. Ponemos ejemplos de sobreprotección:

  • Alimentar a un niño/a que puede hacerlo por si mismo, solo por el hecho de que pueda mancharse o vaya demasiado lento (o temamos que pueda atragantarse). o Vestir o desvestir a un niño/a que pueda hacerlo solo pero que se frustra por que le cuesta o que consideramos que no tenemos tiempo para esperar el tiempo que necesita para hacerlo.
  • Evitar que se exponga a cualquier situación que pueda crearle un malestar.
    Los niños sobreprotegidos, a menudo experimentan inseguridad, ansiedad y dificultad en la regulación emocional.

La clave está en exponer a los niños a situaciones que pueden entender por su edad evolutiva, acompañados de los adultos, quienes les ayudaran a desarrollar habilidades de gestión de esa situación.

¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres?

Estamos de estreno en nuestra cuenta de instagram, @famileandobyfia, a la que os invitamos a uniros y participar. Hoy estamos discutiendo sobre como podemos demostrar a nuestros hijos cuanto les queremos, y debatiendo qué hacemos bien y qué podemos mejorar.

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❇️ ¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres? 💕 Sabemos que el amor de padre/madre es incondicional. Partimos de esa idea, claro. Pero amar no significa saber demostrarlo. 💁🏻‍♀️ Les cuidamos, protegemos, educamos, y les damos todo el cariño posible. Pero a veces, aunque nos cuesta reconocerlo, la inercia del día a día nos impide. Demostralo con pequeños detalles. Os traemos 10 ideas para demostrale a tu hij@ que le quieres y que te importa: 1️⃣ Dile que le que quieres, ¡pero de verdad! Con un TE QUIERO, CARIÑO que no te quepa en la boca. 2️⃣ Mirale cuando habla y sonríe. Sentirse escuchado con atención es algo enorme. 3️⃣ Dale besos, abrazos, mimos y hazle cosquillas, muchas, hasta que se le aflojen las fuerzas de tanto reir. 4️⃣ Destaca algo bueno que haga, sin que venga a cuento. Solo porqué te apetecía que supiera cuanto le admiras. 5️⃣ Cuando haya hecho algo con esfuerzo, dale las gracias. Agradecele que tenga tantas ganas de hacer las cosas bien. 6️⃣ Háblale de cuando era un bebé y cuentale lo qué sentiste cuando nació. No sabes lo que puede llegar a gustarle escuchar su historia. 7️⃣ Haz planes de futuro con el/ella. Demuéstrale que tienes muchas ganas de vivir aventuras juntos y si hay un poco de fantasía, nunca está de más. 8️⃣ Si vas a llegar tarde (y lo sabes), si te vas de viaje o si has tenido una semana en la que le has visto menos de lo que te gustaría, déjale alguna nota especial, un mensaje cariñoso. Puedes ponérselo en el desayuno, en el espejo del baño o donde se te ocurra que le pueda sorprender. 9️⃣ Dile que te acuerdas de el/ella cuando no estáis juntos. Cuéntale que has visto una cosa en la calle que te ha recordado a el/ella o que has visto un anuncio de una película en el cine que seguro que le va a encantar. 🔟 Y por último… haz todo lo anterior tanto como puedas!!! ➡️ Cuéntanos cual es el que más sueles hacer y el que más te cuesta 😄 #tipspsicologia #psicologo #psicologosbarcelona #niños #psicologiainfantil #consejos #familia

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Celos en el hermano mayor. Preguntas y respuestas

¿Podemos evitar que un hermano tenga celos? ¿Mejor seguidos o distanciados? ¿Qué hacemos si ya han surgido esos celos? Hoy nuestros psicólogos infantiles responden a vuestras preguntas más frecuentes sobre la llegada de un nuevo bebé a la familia y como puede generar celos en el hermano mayor.

 

 

¿Podemos evitar que el hermano mayor sienta celos ante la nueva llegada de un miembro a la familia?

Los celos entre hermanos son inevitables, en algún momento de la relación puede aparecer los celos por cualquier motivo, como es lógico, porque los hermanos tienen una lucha constante por el amor de sus padres hasta que entienden que ese amor se multiplica, no se divide ni se da a uno más que al otro. Y hasta que llegan a esa conclusión, pasan años y conflictos, que los padres deben mediar para que la intensidad y duración de los episodios de celos entre hermanos sea a la menor posible.

¿Es verdad la creencia popular de que los niños cuanto más mayores son, lo pasan peor a la hora de recibir a un hermano?

No, de hecho cuanto menor es el niño puede ser que tenga menor concepto de pérdida cuando aparece un hermano, porque no ha logrado tener suficientes recuerdos de su vida sin ese hermano que le haga echar de menos ser hijo único. Por otro lado, la etapa 0-5 o etapa preescolar, es un periodo muy importante en el desarrollo de los niños, tanto en el desarrollo motriz como en el habla y la relación, dedicar el máximo de tiempo a nuestro hijo en esta etapa es muy aconsejable para acompañarlo y estimularlo. Sin embargo, cuando nos planteamos tener otro hijo, hay una parte de nosotros que lo hace para darle a nuestro primer hijo un hermano y un compañero de juegos. Entonces, si la etapa 0-5 es tan importante para el desarrollo y necesita dedicación, pero cuanto más tardemos más años se llevarán y no serán compañeros de juegos ¿cuándo es la edad ideal para tener un hermano?

Esa pregunta no tiene respuesta pensando en los niños, si no que tiene respuesta pensando en los padres, porque van a tener que cuidar a dos bebés, o a dos niños en etapas muy diferentes y debes pensar las dificultades que ello comporta, porqué gran porcentaje del tipo de relación que tienen los hermanos  parte del estado emocional de la familia y la tensión que pueda vivirse en casa.

¿Cómo podemos ir preparando al hermano mayor para ese momento según su edad?

Dependiendo de la edad, podemos implicar al hermano mayor en la llegada del bebé, siempre y cuando esta implicación sea bien recibida. Podemos imaginar planes conjuntos donde aparecen todos los miembros de la familia donde cada uno tenga una actividad acorde a su edad. Es importante dar mensajes al hermano mayor de lo positivo que implica tener un nuevo miembro en la familia y que si aparecen situaciones en las que no está satisfecho a de acuerdo, será escuchado y tratarán de resolverlo. Debemos crean una vía de diálogo para que pueda expresar las frustraciones o malestar que puedan aparecer en el futuro para que no las descargue en la relación fraternal, si no que pueda hace runa queja clara a sus padres para que éstos puedan ayudarle.

¿Debemos de evitar ciertos cambios hasta que se normalice la situación con el nuevo hermanito? Por ejemplo, el cambio de cuna a cama, retirar el pañal o el chupete… ¿O es mejor no darle importancia?

Todos los cambios, o crisis evolutivas, requieren de un esfuerzo mayor de los adultos del entorno, así que si estos adultos tienen la atención dividida entre un niño atravesando un cambio evolutivo y un bebé dependiente, deben priorizar esta atención y buscar un mejor momento para decidir iniciar el cambio, sin posponerlo en exceso, y siempre dentro de la entapa evolutiva que le corresponde.

Cómo podemos ayudar a nuestro hijo mayor si le vemos triste o enfadado ante esta nueva situación.

La tristeza y el enfado no son negativos, no debemos evitarlos, son muestras de un malestar o de algo que le preocupa o incomoda. Por ese motivo es necesario poner palabras a ese sentimiento y ver qué lo está causando. Si la queja es que ha perdido atención, que siente que no le hacen tanto caso debemos hacer eco de esa queja y explicar que, tiene razón, que la llegada de un bebé a una casa requiere mucha atención y le agradecemos mucho que nos lo haya contado. A partir de ese momento, le pedimos que cada vez que se sienta así nos lo cuente y que planearemos una actividad, un juego o un momento compartido para él. Tener más hijos implica una mejor planificación del tiempo y la logística familiar, priorizar algunas demandas y dedicar instantes de calidad a todos los miembros de la familia.

 

 

Si crees que necesitas ayuda para afrontar un caso de celos u otro problema, contactanos y tras escuchar tu caso te asignaremos el mejor psicólogo infantilque se adapte a la problemática.

650498803     l.gorriz@copc.cat

4 consejos para que los niños colaboren en casa

Las tareas del hogar son repetitivas, frustrantes y poco agradecidas, sobretodo desde el punto de vista de un niño. Los adultos podemos planificarnos, somos conscientes de la duración de cada una y el esfuerzo que representa; para un niño puede parecer un mundo realizar lo que le pedimos y por tanto es muy probable que no tengamos éxito cuando lo hacemos. Por ese motivo nuestros psicólogos infantiles proponen seguir una serie de consejos para que conseguir que colaboren con nosotros:

  1. Cada uno su tarea. Es importante pedirle a un niño algo que pueda hacer. Por esa razón no pediríamos a un niño de 2 años que llevara los vasos de cristal o a uno de 4 años que vaciara la vajilla del lavaplatos él solo. Si les pedimos algo concreto, que puedan hacer con facilidad y siendo coherentes a su edad, será mucho más sencillo realizarlo sin esfuerzo.
  2. Formar parte de un equipo. Si cada uno tiene su tarea, necesitamos el trabajo de todos para llegar al objetivo. Así que, cada miembro puede poner una parte de la mesa, recoger algo concreto u ordenar una parte, consiguiendo que todos colaboren para que TODOS consigan su objetivo: la mesa puesta, la habitación recogida, la ropa colocada. Los adultos deben supervisar y ayudar a conseguir la tarea de sus hijos siendo motivadores para que no lo hagan a mala gana.
  3. Premiar la constancia. Es positivo tener metas que quieran alcanzar y ayudar a los adultos en las tareas del hogar puede ser una buena manera de conseguirlo. Puede ser buena idea premiar a los niños que son constantes en su ayuda y realizan su tarea sin tener que repetirlo demasiadas veces. Promover la constancia y el compromiso en los niños es un valor muy importante.
  4. Crear un cuadro de responsabilidades y privilegios: hacerse mayor comporta asumir nuevos retos pero a la vez debe tener mayores privilegios. De este modo, que un niño cumpla un año más significará nuevas responsabilidades (ser más autónomo o colaborar en más áreas) pero también nuevos privilegios (acostarse más tarde, tomar más decisiones). Para sorprenderles y motivarles, os proponemos que diseñéis un cuadro en el que aparezcan las edades, las responsabilidades y los privilegios. De esta manera, pueden ir viendo qué nuevas tareas realizarán cuando cumplan un año más y qué privilegios obtendrán por ello.

Premiar a los niños por ayudar en casa implica que si lo realizan bien obtienen un punto y si no lo realizan o hay que insistir en exceso, no reciben ningún punto. De este modo premiamos el esfuerzo pero no castigamos, si no que dejamos de otorgar ese punto. Es necesario comunicar cuantos puntos tienen que conseguir para alcanzar el objetivo. Un buen premio puede ser escoger una actividad para hacer en familia, dar permiso para hacer alguna actividad con amigos o un juego o juguete pequeño que realmente les haga ilusión. El premio debe ser algo que les motive para poder realizar todas las tareas de buenas maneras y sin tener que insistir por parte de los adultos.

 

Laura Górriz – Psicólogo infantil

Cómo lograr que los hijos te expliquen cómo ha ido su día de cole

Cada día cuando vemos a nuestros hijos después del cole la pregunta es inevitable: “¿Cómo ha ido el cole?» A los padres, la pregunta se nos escapa de los labios de forma automática, casi sin poder evitarla.  Aunque la pregunta parezca fácil, la respuesta suele ser escueta y parecida todos los días: “Mmmmmmm”, “Bien” o “No, se. ” Una comunicación mínima y frustrante, pero no por ello dejamos de repetir la misma pregunta al final de cada jornada escolar.

¿Cómo podemos conseguir que los niños nos hablen de su día a día? ¿Por qué fracasa esta pregunta? Esta una de las dudas que más se repiten en una consulta a un psicólogo infantil.

En primer lugar, estamos preguntando a nuesto/a hijo/a que nos resuma cientos de cosas –algunas positivas y otras no tanto- que le han sucedido durante el día. Debemos tener presente que los niños no tiene la capacidad de sintetizar, ni de seleccionar las informaciones más relevantes como los adultos, por eso la respuesta a la pregunta es muy poco satisfactoria por ambas partes.

Para los papás y mamás preguntar sobre el cole es una manera de interesarnos por ellos; pero los niños se sienten ampliamente interrogados y obligados a contestar sin saber exactamente qué queremos que nos expliquen. Ellos no perciben la pregunta como una manera de establecer una conversación divertida, sino una pregunta amplia y abstracta que repetimos cada día.

También es importante tener en cuenta que una jornada escolar es muy larga y no siempre pasan cosas positivas o satisfactorias. Es más, una jornada escolar puede ser estresante y difícil para muchos escolares, en la que no todo sale bien. Es normal y lógico que, al salir de la escuela, no quieran recordar los malos momentos ni sus fallos y prefieran hablar de otra cosa; ¡Exactamente como nos ocurre a los adultos!

Cambiar la pregunta es clave para generar una conversación: sustituir las preguntas generalistas por preguntas sobre acciones más específicas y/o personas concretas, facilitan la posibilidad de descubrir diferentes visiones de lo que piensan, sienten y viven los niños y niñas en su día a día. Preguntas como ¿qué clase te ha gustado más?, ¿A que habéis jugado hoy en el patio?, ¿Cuál ha sido la clase más divertida?, ¿Ha pasado alguna cosa que no te haya gustado hoy?, ¿Hoy has tenido (asignatura preferida)?, ¿Qué ha dicho el profesor cuando ha visto lo que traías?, permiten iniciar conversaciones sorprendentes, divertidas ¡y muy interesantes!

 

Sílvia Serra i Serrat

Psicóloga infanto-juvenil y de familia.

Col.: 18.485

Cómo escoger las actividades extraescolares

Con la llegada de las vacaciones llega un largo periodo de descanso pero a la vez nos sirve para valorar cómo ha ido el curso pasado y cómo vamos a planificar el nuevo curso que empieza.

Una de las decisiones importantes que debemos tomar, y sobre las que a menudo recibimos consultas los psicólogos infantiles,  es qué actividades extraescolares realizarán nuestro hijos, donde lo harán y con qué frecuencia.

Para escoger las actividades extraescolares hay que tener en cuenta 4 puntos:

  • La edad: debemos respetar los ciclos de sueño y descanso de los niños y no realizar actividades que les impidan iniciar las rutinas de la noche con tiempo, promoviendo su autonomía tanto en higiene como en alimentación.
  • Sus preferencias: si bien podemos sugerir a nuestros hijos las actividades que puede realizar, compatibles con nuestros horarios y organización doméstica, debemos escuchar lo que ellos quieren hacer, de esta manera estarán más motivados y aprovecharan mejor el tiempo durante la actividad.
  • El tiempo de dedicación: el deporte es una de las actividades por excelencia a realizar después de la jornada escolar, ya sea deporte individual o de equipo. Sin embargo, lo que empieza siendo una tarde de juegos y ejercicio acaban siendo 3 tardes de entreno durante horas y el partido del fin de semana, por no mencionar los partidos que se realizan fuera de casa. Por este motivo, hay que prever hacia donde se orienta el deporte que va a iniciar nuestro/a hijo/a y valorar si es conveniente para él/ella y para el resto de la familia toda la organización que va a conllevar.
  • La cantidad de actividades extraescolares: Deporte, idiomas, danza y música son las actividades extraescolares habituales. Para no sobrecargar a los niños debemos tener en cuenta la edad, la cantidad de horas que debe dedicar el niño a sus deberes escolares y procurar que al menos tengas una tarde libre sin ninguna actividad para promover la creatividad, descansar y compartir el tiempo con su familia.

 

Las actividades extraescolares aportan a los niños aquello que en el horario escolar no han podido desarrollar o bien amplían el conocimiento de alguna de ellas. Ayuda a tu hijo/a a elegir una actividad que le motive y le ayude a ampliar sus capacidades de creatividad, socialización y promuevan su salud física.

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Alimentación Infantil: de 1 a 3 años

Ayer tuvimos la ocasión de realizar una presentación sobre hábitos de alimentación infantil dentro de una jornada enfocada a la alimentación entre los 1 y 3 años en la Clínica Corachan de Barcelona. Nos centramos en explicar a los padres los buenos hábitos de alimentación en esa edad, ofreciendo consejos para asegurar una buena dinámica alimentaria así como en los principales  trastornos que pueden aparecer.

Comparto con vosotros un fragmento de la presentación.

 

Laura Górriz – Psicóloga infantil

Al psicólogo como al dentista

El papel del consultor de crianza o psicólogo de familia.

A la consulta de un psicólogo infantil nos llegan a menudo casos que se podrían haber resuelto con un poco de prevención por parte de los padres. A menudo, con unas pocas sesiones con el niño y una serie de consejos a los padres conseguimos reconducir el problema, en los casos más complicados necesitamos de tratamientos más largos. Parecería fácil culpar a los padres, pero la realidad es que a estos padres nadie les ha enseñado ni explicado como actuar, y en general hacen lo que buenamente pueden con las herramientas y conocimientos de los que disponen.

Hace tiempo que me vino a la cabeza esta idea; hacer consultoría de crianza para orientar la familias sobre las crisis evolutivas de sus hijos y los estilos educativos. Así pues, pensé, podría aconsejar que los padres vinieran una o dos veces al año para hablar de cómo estaban sus hijos, que tal les iba a ellos como padres y comentar conmigo las dificultades con las que se habían enfrentado y superado (o no). De esta manera, podríamos hablar de cómo se han sentido durante ese año como educadores, si les ha preocupado durante este tiempo la conducta de sus hijos y qué han hecho al respecto, si ahora viéndolo con distancia volvería a hacer lo mismo o cambaría su respuesta.

También seria interesante poder hablar con las familias sobre las etapas que están por llegar. ¿no seria buena idea que los padres con hijos de 10 u 11 años pudieran prepararse para la llegada de la adolescencia? Comunicación, límites, estudios, adicciones, móvil, videojuegos, amigos, etc.

 

Pero ¿como explicar a las familias que lo mejor que podrían hacer es visitar a un psicólogo una o dos veces al año para «revisar» que tal les iba como padres? Así que pensé en compararlo con las visitas al dentista.

Un vez (o dos) al año solemos hacer una revisión dental acudiendo a un dentista para que nos diga si va todo bien en nuestra dentadura o si tenemos alguna caries o encía roja. Tras la exploración, con o sin radiografía de la boca (ortopantomografía) Suele hacernos una limpieza y recomendarnos que cojamos hora para el año siguiente. La visita al dentista la entiende todo el mundo y la realiza gran parte de la población si no quiere perder sus dietes a largo plazo, claro. A veces acudimos al dentista si nos duele la boca, si se nos ha roto un diente o si nos sangran las encías, incluso cuando queremos que nuestros dientes tengan un mejor aspecto. Nos responsabilizamos de nuestra dentadura cada día lavándola con cariño y usando el cepillo y dentífrico adecuado y una vez al año vamos a que un profesional nos diga si lo que hemos estado haciendo es suficiente o observa alguna cosa que tengamos que hacer mas.

Entonces ¿por qué no visitar una vez al año al psicólogo o consultor de crianza para darnos la tranquilidad de que lo que hemos estado haciendo es suficiente para que nuestros hijos ( dientes) estén sanos y felices (sin caries) y que lo que hemos estado haciendo (cepillarnos los dietes, pasarlos en hilo dental y enjuagarnos con flúor) es adecuado y suficiente?

Nadie se sorprende cuando le dices que vas al dentista a hacerte una revisión. ¿Qué pasaría si le dijeras que vas al psicólogo o consultor de crianza a hacer una revisión? Hay algo que tiene que cambiar con los tabús sobre psicología, y debería hacerlo pronto.

 

Cuando queremos cocinar, miramos recetas, vídeos y libros de cocina (¡nadie querría probar una mezcla aleatoria de ingredientes sin sentido!), cuando queremos empezar un deporte buscamos profesores y los mejores materiales para practicarlo (zapatillas minimalistas para hacer más natural nuestro estilo corriendo o  las  materiales y accesorios de carbono ultra ligeros para minimizar el peso de nuestra bicicleta), cuando queremos ser buenos profesionales buscamos la mejor formación en la mejor escuela con los mejores profesores. Pero para ser padres ¿cómo nos formamos? Como máximo, los más involucrados, buscan y leen  libros  de crianza, pero difícilmente vamos más lejos. Pues ahí está el problema; el que para muchos es el mayor y más importante proyecto de nuestras vidas, nuestros hijos, y no hay receta que seguir ni materiales ultraligeros para usar ni profesores que nos instruyan.

 

El instinto, el sentido común y el amor son tres ingredientes valiosísimos para la crianza de nuestros hijos, sin duda, pero ¿no seria útil que un especialista en Psicología Infantil nos orientara en qué cantidad de cada uno es aconsejable poner según el momento evolutivo de cada niño?

¿Qué opináis?

Os animo a todos a que lo probéis, a que hagáis una «revisión anual» de vuestro papel como padres y de vuestro estilo educativo. Es la forma más sana, responsable y , por qué no, divertida  de estar seguros de hacerlo lo mejor posible.

 

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

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