Categoría: Infantil

4 consejos para que los niños colaboren en casa

Las tareas del hogar son repetitivas, frustrantes y poco agradecidas, sobretodo desde el punto de vista de un niño. Los adultos podemos planificarnos, somos conscientes de la duración de cada una y el esfuerzo que representa; para un niño puede parecer un mundo realizar lo que le pedimos y por tanto es muy probable que no tengamos éxito cuando lo hacemos. Por ese motivo nuestros psicólogos infantiles proponen seguir una serie de consejos para que conseguir que colaboren con nosotros:

  1. Cada uno su tarea. Es importante pedirle a un niño algo que pueda hacer. Por esa razón no pediríamos a un niño de 2 años que llevara los vasos de cristal o a uno de 4 años que vaciara la vajilla del lavaplatos él solo. Si les pedimos algo concreto, que puedan hacer con facilidad y siendo coherentes a su edad, será mucho más sencillo realizarlo sin esfuerzo.
  2. Formar parte de un equipo. Si cada uno tiene su tarea, necesitamos el trabajo de todos para llegar al objetivo. Así que, cada miembro puede poner una parte de la mesa, recoger algo concreto u ordenar una parte, consiguiendo que todos colaboren para que TODOS consigan su objetivo: la mesa puesta, la habitación recogida, la ropa colocada. Los adultos deben supervisar y ayudar a conseguir la tarea de sus hijos siendo motivadores para que no lo hagan a mala gana.
  3. Premiar la constancia. Es positivo tener metas que quieran alcanzar y ayudar a los adultos en las tareas del hogar puede ser una buena manera de conseguirlo. Puede ser buena idea premiar a los niños que son constantes en su ayuda y realizan su tarea sin tener que repetirlo demasiadas veces. Promover la constancia y el compromiso en los niños es un valor muy importante.
  4. Crear un cuadro de responsabilidades y privilegios: hacerse mayor comporta asumir nuevos retos pero a la vez debe tener mayores privilegios. De este modo, que un niño cumpla un año más significará nuevas responsabilidades (ser más autónomo o colaborar en más áreas) pero también nuevos privilegios (acostarse más tarde, tomar más decisiones). Para sorprenderles y motivarles, os proponemos que diseñéis un cuadro en el que aparezcan las edades, las responsabilidades y los privilegios. De esta manera, pueden ir viendo qué nuevas tareas realizarán cuando cumplan un año más y qué privilegios obtendrán por ello.

Premiar a los niños por ayudar en casa implica que si lo realizan bien obtienen un punto y si no lo realizan o hay que insistir en exceso, no reciben ningún punto. De este modo premiamos el esfuerzo pero no castigamos, si no que dejamos de otorgar ese punto. Es necesario comunicar cuantos puntos tienen que conseguir para alcanzar el objetivo. Un buen premio puede ser escoger una actividad para hacer en familia, dar permiso para hacer alguna actividad con amigos o un juego o juguete pequeño que realmente les haga ilusión. El premio debe ser algo que les motive para poder realizar todas las tareas de buenas maneras y sin tener que insistir por parte de los adultos.

 

Laura Górriz – Psicólogo infantil

Cómo lograr que los hijos te expliquen cómo ha ido su día de cole

Cada día cuando vemos a nuestros hijos después del cole la pregunta es inevitable: “¿Cómo ha ido el cole?” A los padres, la pregunta se nos escapa de los labios de forma automática, casi sin poder evitarla.  Aunque la pregunta parezca fácil, la respuesta suele ser escueta y parecida todos los días: “Mmmmmmm”, “Bien” o “No, se. ” Una comunicación mínima y frustrante, pero no por ello dejamos de repetir la misma pregunta al final de cada jornada escolar.

¿Cómo podemos conseguir que los niños nos hablen de su día a día? ¿Por qué fracasa esta pregunta? Esta una de las dudas que más se repiten en una consulta a un psicólogo infantil.

En primer lugar, estamos preguntando a nuesto/a hijo/a que nos resuma cientos de cosas –algunas positivas y otras no tanto- que le han sucedido durante el día. Debemos tener presente que los niños no tiene la capacidad de sintetizar, ni de seleccionar las informaciones más relevantes como los adultos, por eso la respuesta a la pregunta es muy poco satisfactoria por ambas partes.

Para los papás y mamás preguntar sobre el cole es una manera de interesarnos por ellos; pero los niños se sienten ampliamente interrogados y obligados a contestar sin saber exactamente qué queremos que nos expliquen. Ellos no perciben la pregunta como una manera de establecer una conversación divertida, sino una pregunta amplia y abstracta que repetimos cada día.

También es importante tener en cuenta que una jornada escolar es muy larga y no siempre pasan cosas positivas o satisfactorias. Es más, una jornada escolar puede ser estresante y difícil para muchos escolares, en la que no todo sale bien. Es normal y lógico que, al salir de la escuela, no quieran recordar los malos momentos ni sus fallos y prefieran hablar de otra cosa; ¡Exactamente como nos ocurre a los adultos!

Cambiar la pregunta es clave para generar una conversación: sustituir las preguntas generalistas por preguntas sobre acciones más específicas y/o personas concretas, facilitan la posibilidad de descubrir diferentes visiones de lo que piensan, sienten y viven los niños y niñas en su día a día. Preguntas como ¿qué clase te ha gustado más?, ¿A que habéis jugado hoy en el patio?, ¿Cuál ha sido la clase más divertida?, ¿Ha pasado alguna cosa que no te haya gustado hoy?, ¿Hoy has tenido (asignatura preferida)?, ¿Qué ha dicho el profesor cuando ha visto lo que traías?, permiten iniciar conversaciones sorprendentes, divertidas ¡y muy interesantes!

 

Sílvia Serra i Serrat

Psicóloga infanto-juvenil y de familia.

Col.: 18.485

Cómo escoger las actividades extraescolares

Con la llegada de las vacaciones llega un largo periodo de descanso pero a la vez nos sirve para valorar cómo ha ido el curso pasado y cómo vamos a planificar el nuevo curso que empieza.

Una de las decisiones importantes que debemos tomar, y sobre las que a menudo recibimos consultas los psicólogos infantiles,  es qué actividades extraescolares realizarán nuestro hijos, donde lo harán y con qué frecuencia.

Para escoger las actividades extraescolares hay que tener en cuenta 4 puntos:

  • La edad: debemos respetar los ciclos de sueño y descanso de los niños y no realizar actividades que les impidan iniciar las rutinas de la noche con tiempo, promoviendo su autonomía tanto en higiene como en alimentación.
  • Sus preferencias: si bien podemos sugerir a nuestros hijos las actividades que puede realizar, compatibles con nuestros horarios y organización doméstica, debemos escuchar lo que ellos quieren hacer, de esta manera estarán más motivados y aprovecharan mejor el tiempo durante la actividad.
  • El tiempo de dedicación: el deporte es una de las actividades por excelencia a realizar después de la jornada escolar, ya sea deporte individual o de equipo. Sin embargo, lo que empieza siendo una tarde de juegos y ejercicio acaban siendo 3 tardes de entreno durante horas y el partido del fin de semana, por no mencionar los partidos que se realizan fuera de casa. Por este motivo, hay que prever hacia donde se orienta el deporte que va a iniciar nuestro/a hijo/a y valorar si es conveniente para él/ella y para el resto de la familia toda la organización que va a conllevar.
  • La cantidad de actividades extraescolares: Deporte, idiomas, danza y música son las actividades extraescolares habituales. Para no sobrecargar a los niños debemos tener en cuenta la edad, la cantidad de horas que debe dedicar el niño a sus deberes escolares y procurar que al menos tengas una tarde libre sin ninguna actividad para promover la creatividad, descansar y compartir el tiempo con su familia.

 

Las actividades extraescolares aportan a los niños aquello que en el horario escolar no han podido desarrollar o bien amplían el conocimiento de alguna de ellas. Ayuda a tu hijo/a a elegir una actividad que le motive y le ayude a ampliar sus capacidades de creatividad, socialización y promuevan su salud física.

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Alimentación Infantil: de 1 a 3 años

Ayer tuvimos la ocasión de realizar una presentación sobre hábitos de alimentación infantil dentro de una jornada enfocada a la alimentación entre los 1 y 3 años en la Clínica Corachan de Barcelona. Nos centramos en explicar a los padres los buenos hábitos de alimentación en esa edad, ofreciendo consejos para asegurar una buena dinámica alimentaria así como en los principales  trastornos que pueden aparecer.

Comparto con vosotros un fragmento de la presentación.

 

Laura Górriz – Psicóloga infantil

Al psicólogo como al dentista

El papel del consultor de crianza o psicólogo de familia.

A la consulta de un psicólogo infantil nos llegan a menudo casos que se podrían haber resuelto con un poco de prevención por parte de los padres. A menudo, con unas pocas sesiones con el niño y una serie de consejos a los padres conseguimos reconducir el problema, en los casos más complicados necesitamos de tratamientos más largos. Parecería fácil culpar a los padres, pero la realidad es que a estos padres nadie les ha enseñado ni explicado como actuar, y en general hacen lo que buenamente pueden con las herramientas y conocimientos de los que disponen.

Hace tiempo que me vino a la cabeza esta idea; hacer consultoría de crianza para orientar la familias sobre las crisis evolutivas de sus hijos y los estilos educativos. Así pues, pensé, podría aconsejar que los padres vinieran una o dos veces al año para hablar de cómo estaban sus hijos, que tal les iba a ellos como padres y comentar conmigo las dificultades con las que se habían enfrentado y superado (o no). De esta manera, podríamos hablar de cómo se han sentido durante ese año como educadores, si les ha preocupado durante este tiempo la conducta de sus hijos y qué han hecho al respecto, si ahora viéndolo con distancia volvería a hacer lo mismo o cambaría su respuesta.

También seria interesante poder hablar con las familias sobre las etapas que están por llegar. ¿no seria buena idea que los padres con hijos de 10 u 11 años pudieran prepararse para la llegada de la adolescencia? Comunicación, límites, estudios, adicciones, móvil, videojuegos, amigos, etc.

 

Pero ¿como explicar a las familias que lo mejor que podrían hacer es visitar a un psicólogo una o dos veces al año para “revisar” que tal les iba como padres? Así que pensé en compararlo con las visitas al dentista.

Un vez (o dos) al año solemos hacer una revisión dental acudiendo a un dentista para que nos diga si va todo bien en nuestra dentadura o si tenemos alguna caries o encía roja. Tras la exploración, con o sin radiografía de la boca (ortopantomografía) Suele hacernos una limpieza y recomendarnos que cojamos hora para el año siguiente. La visita al dentista la entiende todo el mundo y la realiza gran parte de la población si no quiere perder sus dietes a largo plazo, claro. A veces acudimos al dentista si nos duele la boca, si se nos ha roto un diente o si nos sangran las encías, incluso cuando queremos que nuestros dientes tengan un mejor aspecto. Nos responsabilizamos de nuestra dentadura cada día lavándola con cariño y usando el cepillo y dentífrico adecuado y una vez al año vamos a que un profesional nos diga si lo que hemos estado haciendo es suficiente o observa alguna cosa que tengamos que hacer mas.

Entonces ¿por qué no visitar una vez al año al psicólogo o consultor de crianza para darnos la tranquilidad de que lo que hemos estado haciendo es suficiente para que nuestros hijos ( dientes) estén sanos y felices (sin caries) y que lo que hemos estado haciendo (cepillarnos los dietes, pasarlos en hilo dental y enjuagarnos con flúor) es adecuado y suficiente?

Nadie se sorprende cuando le dices que vas al dentista a hacerte una revisión. ¿Qué pasaría si le dijeras que vas al psicólogo o consultor de crianza a hacer una revisión? Hay algo que tiene que cambiar con los tabús sobre psicología, y debería hacerlo pronto.

 

Cuando queremos cocinar, miramos recetas, vídeos y libros de cocina (¡nadie querría probar una mezcla aleatoria de ingredientes sin sentido!), cuando queremos empezar un deporte buscamos profesores y los mejores materiales para practicarlo (zapatillas minimalistas para hacer más natural nuestro estilo corriendo o  las  materiales y accesorios de carbono ultra ligeros para minimizar el peso de nuestra bicicleta), cuando queremos ser buenos profesionales buscamos la mejor formación en la mejor escuela con los mejores profesores. Pero para ser padres ¿cómo nos formamos? Como máximo, los más involucrados, buscan y leen  libros  de crianza, pero difícilmente vamos más lejos. Pues ahí está el problema; el que para muchos es el mayor y más importante proyecto de nuestras vidas, nuestros hijos, y no hay receta que seguir ni materiales ultraligeros para usar ni profesores que nos instruyan.

 

El instinto, el sentido común y el amor son tres ingredientes valiosísimos para la crianza de nuestros hijos, sin duda, pero ¿no seria útil que un especialista en Psicología Infantil nos orientara en qué cantidad de cada uno es aconsejable poner según el momento evolutivo de cada niño?

¿Qué opináis?

Os animo a todos a que lo probéis, a que hagáis una “revisión anual” de vuestro papel como padres y de vuestro estilo educativo. Es la forma más sana, responsable y , por qué no, divertida  de estar seguros de hacerlo lo mejor posible.

 

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Mi hijo se viste de princesa, ¿y qué?

A continuación un extracto de una colaboración con el diario El Mundo, sobre como recomendamos los psicólogos infantiles actuar si los niños se disfrazan de princesas.

 

¿Por qué despierta tanta animadversión que un niño se disfrace de princesa? ¿son realmente bichos raros? ¿Hay que permitirlo o prohibirlo?

“Los juguetes están hechos para que los niños se desarrollen y experimenten. Son ellos los que tienen que elegir el juguete que les hace sentir bien. Además, el disfraz es un tipo de juego en el que el niño quiere ser otra persona. Y, por tanto, no tenemos que preocuparnos si un chiquillo quiere disfrazarse de princesa. No tiene nada que ver con un trastorno de género”, explica Laura Górriz, psicóloga infantil de la clínica barcelonesa Corachan.

Górriz sostiene que aunque se trata de casos aislados, cada vez son más los críos que desean vestirse de princesas, máxime con el bombardeo publicitarioque sufren a diario.

“Los medios de comunicación y la publicidad juegan un papel muy importante en la cabeza de los niños. La campaña publicitaria de Frozen fue enorme y los niños han interiorizado sus personajes”, argumenta.

 

Aquí podéis encontrar el artículo completo.

 

Laura Górriz – psicóloga infantil

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

“Mi niño no me duerme”

La consulta se nos llena de padres preocupados por que “mi niño no me duerne” ( y en consecuencia ellos tampoco). A los psicólogos infantiles nos cuentan, con reconocida envidia, que sus sobrinos y los hijos de sus amigos duermen “del tirón”, que se duermen solos en la cuna y que llegan a dormir hasta 14h seguidas. La verdad es que, si eso es cierto y los padres de estos niños trabajan una jornada en la que llegan a sus casas a las 19h, ya no pueden ver a su hijo más que 30 minutos porque probablemente inicien en seguida su rutina de sueño. Ese privilegio se puede convertir en una lástima al no poder disfrutar de ellos antes de irse a dormir.

Para la mayoría de familias, que su hijo duerme entre 9 y 12 horas (desde que se duermen por primera vez hasta que se despierta por la mañana) , tienen tiempo de acompañarles en el sueño, de ayudarles a entrar en el ciclo de una manera cariñosa y agradable. Nos referimos, como bien imaginareis, a canciones, cuentos, conversaciones profundas entre padres e hijos a solas y bajito, contándose secretos y experiencias antes de despedirse para descansar. Y esa despedida, en la que el niño se separa de sus padres, en la oscuridad, sólo y en silencio, es angustiante para muchos niños y motivo de frustración para muchos padres.
Los niños lloran, lloran mucho, se levantan, llaman a sus padres continuamente y ellos se desesperan y pierden la paciencia porque ya no saben qué hacer para que se duerman. La mayoría de veces entra en una relativa normalidad, otras son claros trastornos del sueño.  Existen varios métodos publicados para ayudar, pero ninguno siempre eficaz ya que ningún niño es igual y no podemos usar un programa rígido que funcione con todos los niños. Así que los profesionales (psicólogos infantiles, pediatras y especialistas en sueño) nos hemos puesto de acuerdo en que ningún programa funciona más que intentar una serie de conductas que ayuden al niño a conciliar y mantener el sueño:

Debemos evitar:

  1. Que la habitación esté en absoluta oscuridad. Una pequeña luz, aunque sea indirecta, sirve para que el niño sepa donde está y sitúe los elementos de la habitación para que se sienta seguro de que está en un espacio de confort para él (1). De este modo, si se despierta sabrá que es de noche y es hora de dormir y será más fácil reconducir el sueño.
  2. Que realicen actividades con mucho movimiento antes de acostarse, ya que cuando mantenemos una actividad física elevada segregamos Dopamina y Endorfina, dos hormonas que pueden dar una sensación de euforia que impide conciliar fácilmente el sueño. Del mismo modo, no es aconsejable que jueguen con smartphones o tabletas electrónicas, o que vean programas de televisión muy dinámicos, ya que producirá demasiada actividad cerebral que requerirá más tiempo para ser calmada e iniciar el ciclo de sueño.

Debemos procurar:

  1. Mantener unos horarios y unas rutinas para promover la sensación de sueño (2). Es positivo para la relación parento-filial dedicar estos últimos minutos juntos para hablar de nuestros sentimientos, de los esfuerzos que se han realizado durante el día, de las metas logradas y en especial para compartir momentos de intimidad. El niño iniciará su ciclo de sueño con una sensación de satisfacción y relajación que facilitarán su descanso.
  2. Acompañarles a dormir y ayudarles con la inducción del sueño. Según la edad del niño podemos adaptar las conductas de inducción variando nuestras vocalizaciones, es decir, si durante los primeros 6 meses una canción lenta en tonos graves o un murmullo acompañado de balanceos es suficiente (ya que se asemeja al útero materno), de los 7 a los 18 puede que ya recuerde algunas canciones de cuna y escoger una o dos le calma y le recuerda que es hora de dormir. A partir de los 2 años es probable que solo necesiten que sus padres les acompañen hasta que se van quedando dormidos o les cuenten cuentos con una luz muy tenue y una voz cálida. A partir de los 3 años aunque siguen queriendo compañía para quedarse dormidos, después de un cuento o una canción, puede que la compañía de los hermanos sea suficiente.

Es difícil saber con exactitud qué consejo seguir para ayudar a un niño a dormir, puesto que se ha escrito mucho sobre este tema y en ocasiones de manera completamente opuesta. Sin embargo, es importante saber que, cómo bien dice Rosa Jové, psicóloga Infantil, algunos métodos de adiestramiento (aquellos que dejan llorar al niño durante largos periodos) pueden ocasionar secuelas a corto y medio plazo entre las que se encuentran: trastornos de ansiedad, depresión infantil, indefensión aprendida, trastornos de apego, trauma por estrés agudo y síndrome de estrés postraumático.
Considero que los padres son los expertos en sus hijos y que nosotros, los psicólogos infantiles, somos expertos en las conductas y las emociones de los niños, así que es necesario sumar los conocimientos para ayudar a cada niño en especial.
Así pues, si unos padres están preocupados por los ciclos de sueño de su hijo y creen que puede estar afectando en su desarrollo aconsejo que consulten con un psicólogo infantil para analizar en profundidad todas las variables que puedan estar relacionadas con está dificultad.

(1) Una luz tenue puede ser la luz del pasillo que llega levemente a la habitación y permite al niños saber en que lugar se encuentra si se despierta. También una lamparita pequeña como las que se denominan “lámparas quitamiedo” son ideales.

(2) Debemos diferenciar entre la rutina que se refiere a un horario y la rutina rígida que propone el niño para ir a dormir. Por ejemplo, si el niño pide que sus padres le den dos besos cada uno y le canten solo una canción, y los padres no consiguen variar este patrón de conducta, podría ser una rutina rígida de tipo obsesivo y en este caso seria aconsejable consultar con un profesional.

 

Laura Górriz – Psicóloga

Entender el TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El TDAH corresponde a las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico con inicio en la infancia y que se caracteriza principalmente por dificultades en la atención y concentración que puede estar acompañado con movimiento excesivo del cuerpo (hiperactividad) y/o falta de autocontrol (Impulsividad). En algunas ocasiones los niños con TDAH sufren otros trastornos asociados.

Es importante tener en cuenta que el TDAH aparece antes de los 12 años y que para que un psicólogo infantil o psiquiatra realice un diagnóstico debemos hacerlo a partir de los 6 años, puesto que muchos niños en la etapa preescolar muestran síntomas relacionados pero puede deberse a trastornos de ansiedad o bien un trastorno madurativo, entre los más comunes.

EL TDAH afecta tanto al ámbito escolar, como al social y familiar. El niño inatento e/o hiperactivo no solo se manifiesta en clase, también hay conductas en el ámbito familiar que muestran claras dificultades de atención y autocontrol.

 

En la Unidad de Psicología Infantil de Clínica Corachán de Barcelona realizamos una completa evaluación del niño con sospecha de TDAH realizando las pruebas específicas de atención y concentración, un estudio cognitivo (intelectual) para ver las áreas más afectadas, una exploración del comportamiento en el núcleo familiar y una entrevista escolar que permita mostrar las características del niño tanto en  el ámbito académico como social. Sin olvidar, que una de las áreas más importantes a valorar por el psicólogo infantil es el área emocional, que se ve afectada por los sentimientos de frustración y ansiedad de no poder alcanzar las metas escolares y las normas conductuales que el entorno les exige.

Junto a la valoración psicológica del potencial caso de TDAH,  nuestros psicólogos infantiles aconsejan una visita al Neuropediatra del equipo para realizar un diagnóstico conjunto.

Una vez finalizado el diagnóstico del TDAH, y sólo en aquellos casos que el Neuropediatra considere oportuno, se aconseja a la familia complementar el tratamiento psicopedagógico con tratamiento farmacológico, que requerirá de un seguimiento especifico.

El tratamiento del TDAH consiste en un programa de Reeducación psicopedagógica para mejorar las capacidades de atención, concentración, percepción y memoria, así como la capacidad de planificación y organización. Es necesario enseñar técnicas de estudio y cómo enfrentarse a los exámenes y proyectos educativos.

No podemos olvidar el acompañamiento emocional de los pacientes con TDAH, intervención necesaria para lograr mejorar su autoestima y percepción de sí mismo ante las demandas del entorno.

Cuando una familia observa características en su hijo que les haga pensar que puede tener TDAH, es importante consultar a un pediatra o consultar directamente a un psicólogo infantil. En bastantes ocasiones, las pruebas descartan que el paciente sufra TDAH y únicamente requerirá pautas a nivel escolar y familiar. Debemos tener en cuenta, como hemos explicado, que es un trastorno neurobiológico y no solo conductual, y por lo tanto debemos diferenciar entre el niño desatento, movido e inmaduro, del niño que sufre TDAH.

Es una labor del psicólogo infantil, así como de pediatras y psiquiatras, diferenciar bien estos casos y no realizar diagnósticos precoces que a menudo hemos visto que  llevan a utilizar fármacos sin ser realmente necesarios. Por ello, desde Psicología Infantil y Familia realizamos talleres en escuelas así como charlas a profesionales para que todos los implicados entendamos bien qué es exactamente el TDAH y como debemos diagnosticarlo.

En el caso de que existan dudas sobre un diagnóstico existente de TDAH, a menudo recomendamos a las familias que busquen una segunda opinión de un profesional para estar convencidos antes de iniciar un tratamiento farmacológico.

Si necesitas ayuda de un psicólogo infantil, o tienes dudas acerca del tema, no dudes en contactarnos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz- Psicóloga

 

Mi experiencia como psicóloga en Neonatos

Desde Enero de 2015 tengo el placer de ejercer como Psicóloga en el Área Maternal de la Clínica Corachan de Barcelona. Al principio de año, cuando empecé a trabajar, estuve informándome en distintas clínicas privadas de Barcelona y preguntando por la persona que hacía lo mismo que yo, pero sorprendentemente no encontré a nadie. Solo en grandes hospitales públicos existe esta figura, así que tenía un reto por delante, poco en quien reflejarme y muchísimas ganas de empezar.

Hoy quiero compartir mi experiencia con los bebés prematuros y sus familias. Dedico una mañana a la semana (ojalá pudiera ser más) a visitar a las familias de los niños prematuros ingresados en la UCIN (Unidad de cuidados intensivos neonatales) y a las mamás que están ingresadas por amenaza de parto prematuro.
Al entrar en la planta, lo primero que me recuerda que es el Área maternal es ese olor a bebé tan dulce y a las flores que recorren todo el pasillo de punta a punta. Creo que es un olor que voy a recordar siempre.
Primero entro en la UCIN, a veces aun están pasando visita los pediatras, así que en ocasiones me espero o aprovecho para visitar a las mamás ingresadas.
Cuando entro en una habitación, con la bata blanca, siempre me confunden con una ginecóloga, y al decirle quien soy abren los ojos y creo que se extrañan. Rápido les digo que no vengo a verles porqué su caso requiera atención psicológica (cosa que les alivia) si no que de forma rutinaria visito semanalmente a TODAS las futuras mamás ingresadas en la planta con amenaza de parto prematuro (en adelante diré APP). Tras esta aclaración les cambia la cara y a veces consigo una sonrisa. Simplemente les invito a hablar de cómo se encuentran, de cómo llevan este periodo de espera y si quieren hacerme alguna pregunta. Con algunas me paso 1 hora hablando de dolores de espalda y piernas, de la larga espera, del miedo por el bebé que vendrá, si será sano, si tendrá secuelas, si llevará muchos tubos, si lo podrán coger y cuanto tiempo tendrán que estar ahí. Entienden que no tenga respuesta para la mayoría de preguntas porqué siempre depende de cada caso, pero les reconforta saber que casos hay ingresados en ese momento, cómo están evolucionando y las altas que se van dando. Algunas veces les ofrecemos que una enfermera de la UCIN vaya a la habitación a explicarles como es el día a día en Neonatos. La información bien explicada y asimilada es una herramienta maravillosa para calmar la ansiedad y el miedo. Sin embargo hay veces que no les apetece hablar, que no se plantean lo que vendrá y que prefieren centrarse en el momento de espera. Siempre lo respeto, aunque me hace pensar que quizá sea quien más necesita hablar. Lo volveré a intentar cuando haya nacido ese bebé y estén en la UCIN, quizá en ese momento sí quieran compartir sus sentimientos, inquietudes y miedos ¡nunca pierdo la esperanza!

pies prematuro Entonces, llego a la UCIN con ganas de saber cómo evolucionan los chiquitines ingresados ( o más bien minis). Las enfermeras de Neonatos (a quienes las familias consideran sus ANGELES) me ponen al día de lo nuevo: altas, ingresos y evoluciones. Me explican cómo ven a las familias y si hay alguna mamá o papá que lo está pasando mal y consideran que debo dedicarme especialmente. Nunca, nunca, fallan.
Primero me presento, aquí creen que soy pediatra ( por lo de la bata blanca) y aun me ponen la cara más rara, por miedo a que les de alguna mala noticia, pero rápido sonrío y les explico quien soy. Entonces si, suspiran aliviados. Les explico que cada semana visito la unidad y que estoy ahí para hablar de lo que necesiten. Algunas familias rompen a llorar por que les hago recordar que tuvieron un parto complicado, o el miedo a una mala noticia esperando resultados de pruebas, o la frustración de no haber tenido un bebé nacido a término, cómo todos imaginamos. Tras el primer momento, entablamos conversaciones dirigidas a afrontar el miedo a lo desconocido, al bebé que permanece dentro de la incubadora lleno de tubos y cables, a los constantes pitidos de las máquinas y a la angustia de pensar en el día que les dan el alta y el bebé sigue ingresado.
Igual que en el caso de las APP, algunas familias están muy agradecidas de este rato de charla y contención emocional, pero algunas muestran claramente que no quieren hablar del tema, que no pueden o que no están preparadas. Así que acepto el “rechazo” y lo intento la semana siguiente.
Así como en la planta de Maternidad huele a bebé y flores, en neonatos huele a leche materna. Otro olor inconfundible.
Al salir de la Unidad comento a enfermería las observaciones que he hecho y cómo veo la evolución de los padres. Siempre agradecen los comentarios y me dan de nuevo su feedback, como siempre acertado.
Las enfermeras de Neonatos, son otra especie, una especie humana evolucionada, más empática, más dulce y con respuestas para todo, que sabe calmar a los padres ante pitidos, atragantamientos, falta de respiración y cambios de color.
Cada día me enseñan algo, y cada día me doy más cuenta del equipazo con el que trabajo.

Tras escribir este Post acabo de darme cuenta de que habrá familias de bebés prematuros o APP que lo leerán, y querrán saber más sobre los bebés que vemos a diario y tener una referencia de experiencias parecidas a la suya. Así que se me ha ocurrido una idea: pedirles a los padres, que al llevarse a su bebé a casa, compartan la experiencia de su paso por Neonatos. ¿qué os parece?

Muy pronto os traeré historias reales para compartir con vosotros mi experiencia en Neonatos de la Clínica Corachan de Barcelona.

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