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Por qué hay mas divorcios después del verano?

Tras el verano  la tasa se divorcios aumenta.
Hay más divorcios después de las vacaciones, y esto es una realidad.

Y ¿por qué?

Piensas: si estamos de vacaciones y relajados, sin trabajo y en familia…

¡Pués precisamente por eso! Qué lastima pensar que lo que empuja al divorcio es estar “demasiado” tiempo juntos… Lo cual crea tensión, desencuentros, discusiones…

Hay que tener en cuenta que las parejas que se separan tras el verano ya estaban en una situación de malestar compartido. No son parejas que estaban bien y tras el verano se separan. ¡Qué no cunda el pánico!

Si el verano crea tensión en tu pareja, hay varias cosas que puedes hacer para mejorar vuestra situación:

  1. Dedica tiempo a todo lo que te describe como persona: ser amiga, amante, creativa, aventurera…Todo eso eres tu. Y en vacaciones puedes conectar con todas esas partes. Haz un esfuerzo en salir del personaje madre-esposa que en ocasiones te invade en exclusiva y sé todas las versiones que puedas de ti misma.
  2.  Cuando hayas llenado tu vaso personal, siendo esas versiones veraniegas de ti misma, dedica tiempo a tu pareja en exclusiva haciendo algo especial. Ir a la playa-piscina con los peques está muy bien, pero salir a cenar y tomar algo con un paseo y charla entre dos amigos que comparten su vida, es otro nivel.Ya está, solo pasos.

    Primero tu. Tu yo más real

    Y segundo vosotros. Un vosotros auténtico. 

    El reencuentro en las parejas es un acierto asegurado para mantener aquello que un día os unió para siempre.

    ¿Crees que tu pareja necesita reencuentros? .

    Prueba los dos pasos. Ya nos contarás!

Niños, alimentación y pantallas

 

Cuando los niños están viendo algo e una pantalla (television, tablet o móvil) se quedan absortos, hipnotizados, lejos de lo que sucede a su alrededor.

Y cuando tu hij@ está en ese estado de concentración podrías hacer de todo: cocinar, comer en pareja, hablar por teléfono, descansar, trabajar un rato, leer, y un gran etcétera.
. ¿Sabes cual es lo que más hacemos mientras ellos están así? .
Haz memoria. ¿Se te ocurre?
Comer tranquilos, con ellos al lado, pero con la fantasía de que no estén 🤭 .

Así es. Y la sensación es maravillosa: vamos a comer todos, padres e hijos, pedimos la comida, encendemos pantallas, y cuando nos traen la comida, ellos comen mientras ven algo que les gusta y nosotros comemos tranquilos como si ellos no estuvieran hablando de cosas de adultos sin interrupción. .
¿Has experimentado esto alguna vez? Yo si.  .

No es sano, nada sano. Pero claro, comes suuuuper tranquilo. Eso si. .

Cuando los niños comen delante de las pantallas , su cerebro  no conecta con el aparato digestivo y con la sensacion de hambre y saciedad. Por ese motivo, pueden no comer la cantidad necesaria o por el contrario comer en exceso porque no conectan con la parte del cerebro que lo regula. No son conscientes de cuanto comen ni de lo que comen. Incluso podrias llegar a darles algo que no les gusta y ellos abrirían la boca.

 

En las comidas, evita totalmente las pantallas que no permiten conectar el cerebro con lo que hacen. A parte de interferir en la dinámica familiar y reducir la comunicación hasta hacerla casi inexistente, pueden desarrollar problemas de alimentacion a medio o largo plazo y potenciar la adicción a la tecnología.
En nuestra consulta de psicología ya tenemos casos de niños menores de 6 años con adiccion a las “pantallas” y que se niegan a comer si no es delante de la tablet o el móvil. Os prometo que es duro de ver, porqué hacen verdaderos sindromes de abstinencia. .

En la mesa, pantallas CERO. ¿Te apuntas? .  Si necesitas asesoramiento para ayudar a tu hij@ a aprender a limitar el uso de las tecnologías no dudes en contactarnos.

hambre emocional

El hambre emocional – ¿Hacemos bien en premiar con comida?

A menudo relacionamos la comida con la conducta, recompensamos a los niños con comidas que les gustan si su actitud es la que esperamos y podemos llegar incluso a relacionar una mala actitud con un tipo de comida.
Es probable que en tu infancia recuerdes esto como algo común, el premio de chocolate o repetir algo que estaba muy rico si te portabas bien. Ahora, gracias al estudio del comportamiento de los niños y de los avances en neuropsicología hemos averiguado que es negativo para el desarrollo emocional de los niños y adolescentes premiarles o castigarles con comida. Además los psicólogos hemos evidenciado que en los adultos que han sido educados en esta idea tienen más problemas con la alimentación, experimentando ansiedad o llegando a desarrollar trastornos de alimentación como el trastorno por atracón.

¿Has oído hablar de hambre emocional?

Es el apetito que se siente en respuesta a sentimientos negativos o de ansiedad y que solo son saciados con comidas grasas, hipercalóricas y poco saludables. Se busca modificar la emoción negativa a través de lo gratificante de una comida que les gusta. En problema es que el hambre emocional, a diferencia del hambre física, es muy difícil de satisfacer por completo.

Si quieres evitar que tus hijos relacionen la comida con el estado de ánimo:

  • Evita premiar con chuches, helados o snacks cuando tengas buen comportamiento. Puedes premiarles con más tiempo de calidad, con jugar más rato o con hacer un plan que les guste.
  • Si van a tomar, por ejemplo, un helado, es porqué hace calor y es refrescante, no por que se hayan tomado toda la cena.
  • Evita también frases que en ocasiones usamos los adultos como “necesito Chocolate” o “me merezco un postre🧁”, ya que es importante darles nuestro ejemplo.

Esperamos que estos consejos te ayuden a evitar, aunque sea en ocasiones, a no relacionar la comida con las emociones o las conductas.

Si observas que tu hijo/a come con ansiedad o tiene hambre emocional puedes hacernos una consulta y nuestros psicólogos intentaran guiarte para conseguirlo. Si, por lo contrario, crees que ya  de adulto eres víctima del hambre emocional, contactanos y te ayudaremos a superarlo.

La fina línea entre proteger y sobreproteger a los hijos

Sabemos que la sobreprotección no es sana. Esto resuena en nuestra cabeza desde siempre, desde antes de convertirnos en padres, desde que recuerdas observar a alguien criando a su hijo y haciéndole cosas que ya podía hacer solito.

La sobreprotección va de eso. De hacer las cosas por él, de no dejar que haga cosas que sabe hacer pero que quizás le causan malestar o que lo haga mal te causa malestar a ti.

Proteger, sin embargo, es sano. Proteger a alguien que necesita ser protegido por que no sabe o no puede por si mismo. Quizá más adelante pueda hacerlo, pero ahora no.

¿Qué diferencia hay entre proteger y sobreproteger?🤷🏻‍♀️ Lo explicamos de forma sencilla:

✅Proteger es cuidar de alguien que no tiene recursos para cuidarse solo porque por la edad o características que tiene no ha desarrollado esa habilidad que necesita en un momento concreto. Ponemos ejemplos de protección:

  • Dar de comer a un bebé que no tiene habilidad motora suficiente para alimentarse por si mismo.
  • Vestir a un niño cuyas habilidades motoras finas no le permiten hacerlo solo.
  • Evitar que se exponga a situaciones que por su edad no puede entender.

❌Sobreproteger es cuidar de alguien que tiene recursos para cuidarse solo pero que nos angustia que pueda experimentar malestar, o cualquier sentimiento negativo, o bien que cuando realiza esa tarea lo hace de una manera equivocada desde nuestro punto de vista adulto. Ponemos ejemplos de sobreprotección:

  • Alimentar a un niño/a que puede hacerlo por si mismo, solo por el hecho de que pueda mancharse o vaya demasiado lento (o temamos que pueda atragantarse). o Vestir o desvestir a un niño/a que pueda hacerlo solo pero que se frustra por que le cuesta o que consideramos que no tenemos tiempo para esperar el tiempo que necesita para hacerlo.
  • Evitar que se exponga a cualquier situación que pueda crearle un malestar.
    Los niños sobreprotegidos, a menudo experimentan inseguridad, ansiedad y dificultad en la regulación emocional.

La clave está en exponer a los niños a situaciones que pueden entender por su edad evolutiva, acompañados de los adultos, quienes les ayudaran a desarrollar habilidades de gestión de esa situación.

¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres?

Estamos de estreno en nuestra cuenta de instagram, @famileandobyfia, a la que os invitamos a uniros y participar. Hoy estamos discutiendo sobre como podemos demostrar a nuestros hijos cuanto les queremos, y debatiendo qué hacemos bien y qué podemos mejorar.

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❇️ ¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres? 💕 Sabemos que el amor de padre/madre es incondicional. Partimos de esa idea, claro. Pero amar no significa saber demostrarlo. 💁🏻‍♀️ Les cuidamos, protegemos, educamos, y les damos todo el cariño posible. Pero a veces, aunque nos cuesta reconocerlo, la inercia del día a día nos impide. Demostralo con pequeños detalles. Os traemos 10 ideas para demostrale a tu hij@ que le quieres y que te importa: 1️⃣ Dile que le que quieres, ¡pero de verdad! Con un TE QUIERO, CARIÑO que no te quepa en la boca. 2️⃣ Mirale cuando habla y sonríe. Sentirse escuchado con atención es algo enorme. 3️⃣ Dale besos, abrazos, mimos y hazle cosquillas, muchas, hasta que se le aflojen las fuerzas de tanto reir. 4️⃣ Destaca algo bueno que haga, sin que venga a cuento. Solo porqué te apetecía que supiera cuanto le admiras. 5️⃣ Cuando haya hecho algo con esfuerzo, dale las gracias. Agradecele que tenga tantas ganas de hacer las cosas bien. 6️⃣ Háblale de cuando era un bebé y cuentale lo qué sentiste cuando nació. No sabes lo que puede llegar a gustarle escuchar su historia. 7️⃣ Haz planes de futuro con el/ella. Demuéstrale que tienes muchas ganas de vivir aventuras juntos y si hay un poco de fantasía, nunca está de más. 8️⃣ Si vas a llegar tarde (y lo sabes), si te vas de viaje o si has tenido una semana en la que le has visto menos de lo que te gustaría, déjale alguna nota especial, un mensaje cariñoso. Puedes ponérselo en el desayuno, en el espejo del baño o donde se te ocurra que le pueda sorprender. 9️⃣ Dile que te acuerdas de el/ella cuando no estáis juntos. Cuéntale que has visto una cosa en la calle que te ha recordado a el/ella o que has visto un anuncio de una película en el cine que seguro que le va a encantar. 🔟 Y por último… haz todo lo anterior tanto como puedas!!! ➡️ Cuéntanos cual es el que más sueles hacer y el que más te cuesta 😄 #tipspsicologia #psicologo #psicologosbarcelona #niños #psicologiainfantil #consejos #familia

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Qué es la ansiedad y cómo diferenciarla de los nervios y el estrés

¿Ansiedad,  estrés o simplemente nervios?

Si nunca has sentido ansiedad, probablemente conozcas a alguien que sí ha tenido. Pero ¿cómo saber si sientes ansiedad o nervios?, ¿sabes diferenciarlo realmente?

Laura Górriz, psicóloga clinica de Barcelona, nos ayuda a diferenciar estos estados y entenderlos.

Nervios

Para empezar, sentir “nervios” es una expresión que utilizamos para referirnos a un estado de activación nerviosa, una respuesta del sistema nervioso ante una situación difícil, diferente, que nos incomoda o que tenemos ganas de que suceda. Obviamente cuanto nos duele la cabeza no decimos “ tengo cerebro” o cuando nos molesta la espalda no decimos “tengo vertebra”. Pero en este caso, utilizamos la expresión “nervios” o nerviosismo para expresar un estado de tensión y activación general y cierta aceleración en respuesta de un estímulo que puede ser positivo o negativo.

Los “nervios” no son patológicos y son habituales en todas las personas (y animales) ante la exposición a una situación que no controlamos. Puede que al sentirlo aparezca mayor sudoración, irritabilidad y humor inestable, quizás ganas de respirar más profundamente, puede que incluso con cierto dolor en el estomago puntual, pero el estado de activación sería medio y con nerviosismo puedes hacer todas las tareas que sueles hacer durante el día sin afectación en ellas.

Estrés

Cuando la situación que nos inquieta la vivimos como amenazadora, desbordante y requiere que pongamos más energía de la habitual absorbiéndonos y agotándonos, sería estrés. Sentir estrés tampoco es patológico, puesto que el estrés es sano siempre y cuando la amenaza sea real (una persecución, la necesidad de salvar a alguien de un peligro, o potenciar al máximo nuestras habilidades motoras y o cognitivas para conseguir algún objetivo concreto en un corto espacio de tiempo).

El estrés simbolizaría el “sprint final” de una carrera. No podemos vivir en sprint constante porqué puede afectar a nuestra salud física y emocional. Uno de los síntomas del Estrés es la Ansiedad.

Ansiedad

La ansiedad es un síntoma patológico relacionado con pensamientos excesivamente negativos incluso catastróficos sobre uno mismo, sobre un acontecimiento o sobre una idea. La ansiedad llega a manifestarse con malestar físico como taquicardias, mareos con o sin vómitos, cefaleas, problemas digestivos (diarreas y/o estreñimiento), disnea (dificultad para respirar bien), insomnio, y emocionales como preocupación excesiva, conductas de evitación, obsesiones, sentimiento de desesperanza, etc. Son muchas las expresiones físicas y emocionales de la ansiedad pero todas son de un nivel elevado e incluso inhabilitante. Con un nivel alto de ansiedad es posible que no puedas trabajar, que no puedas disfrutar de lo que antes te gustaba, incluso que no te sientas bien con las personas que quieres. Es posible que sientas ansiedad y que no puedas expresar lo que temes, lo que te preocupa o lo que te hace sentirte así.

El nerviosismo y el estrés son habituales y en cierta manera sanos como respuesta fisiológica a una situación puntual que requiere más de nosotros. El estrés debe ser vigilado y evitar un estado prolongado; si fuera así es mejor cambiar los hábitos  y/o consultar a un psicólogo.

La ansiedad viene acompañada de un profundo malestar físico y emocional y debería tratarse con profesionales especializados.

Nuestro equipo de psicólogos tiene amplia experiencia en el tratamiento de personas con ansiedad así como  en ayudar a mitigar las situaciones de estrés.

Si lo necesitas, aquí estamos. ¿Te ayudamos?

Laura Górriz- Psicóloga Clinica del Centro FIA de Barcelona

Duelo perinatal ¿Qué es y cómo lo viven las familias?

El duelo es el proceso que vivimos ante una pérdida significativa. Cada persona vive el duelo a su manera y con una intensidad distinta. Aunque sabemos que hay unas fases que se suceden en la mayoría de los duelos (shock, negación, ira, negociación, aceptación) estas no tienen por qué darse en todos los casos ni en el mismo orden. Excepto la aceptación, que determina siempre como resuelta la elaboración del duelo.

El duelo perinatal es un duelo silenciado, poco comprendido. El duelo tiene implicaciones físicas, psicológicas y sociales. Es precisamente en el ámbito social en el que menos reconocido está el duelo perinatal.

 

Según la OMS, la muerte perinatal es la muerte del bebé en el período que comprende el embarazo a partir de la semana 22 de gestación hasta los siete días posteriores a su nacimiento. No obstante podemos considerar, para efectos de duelo, un periodo significatvamente más amplio.

 

¿Por qué no se entiende si duele tanto?

Nuestra construcción de madres empieza en el momento en el que decidimos tener un bebé. A partir de ese momento empezamos a pensar cuánto tardará en llegar el positivo, cómo será el embarazo, qué nombres nos gustan, qué ropita compraremos… por este motivo, cuando hacemos frente a una pérdida gestacional, un aborto espontáneo, diferido o un embarazo anembrionario, no solo estamos perdiendo una parte de nosotras mismas, si no que estamos perdiendo todo aquello que ya habíamos empezado a construir en nuestro imaginario. Por todo ello, no podemos medir el dolor de los padres en función de las semanas de gestación. Cada familia es única y merece ser escuchada, apoyada y comprendida.

El duelo perinatal es un duelo silenciado, muy poco visible. Quienes no lo han vivido no entienden que cause tanto dolor alquien que, para ellos, no ha existido. Esto dificulta mucho más la elaboración de quienes lo sufren, ya que no encuentran comprensión a su alrededor y se les impulsa a seguir su vida cuanto antes y sin pensar demasiado en lo sucedido. “Ya te quedarás embarazada de nuevo”, “mejor ahora que más tarde”… éstas, y muchas otras, son  frases que  las pacientes  reciben  de su entorno  y que, en nuestro centro de psicología, nos trasladan   que lo que hacen es incrementar el dolor y sentimiento de incomprensión en quienes están haciendo frente a la pérdida.

Hoy en día sabemos que el vínculo con el bebé se construye desde los primeros días de embarazo, hay un intercambio de mensajes moleculares entre la madre y el embrión. Se han encontrado células del bebé en las madres, incluso cuando ha habido pérdida gestacional (microquimersimo fetal).

Es evidente pues que no podemos hacer como que esto no ha sucedido, negarle a los padres el derecho elaborar su duelo, a vivir el dolor que les produce esta pérdida.

Como comentaba al inicio, no hay una sola forma de vivir el duelo por la pérdida de un bebé , debemos dar el espacio necesario para que cada familia lo transite como sienta, como lo necesite. Puede ser que una pareja pierda a su bebé en las primeras semanas de gestación tras muchos meses, incluso años, de búsqueda y tratamientos de reproducción asistida. El dolor, cansancio, tristeza que puede haber en todo ese proceso no será de ayuda a la hora de elaborar el duelo de la pérdida y pueden necesitar más tiempo del que su entorno piensa.

En muchas ocasiones, las mujeres que tenemos en nuestra consultade psicología manifiestan la incomprensión que sienten en su entorno, la negación de su duelo, la poca importancia que le dan a lo que para ellas, lógicamente, es de suma importancia. Sufrir sin ser comprendidas añade más sufrimiento, sentimiento de culpa e incluso puede llevar a la necesidad de ocultar el dolor por miedo al rechazo del entorno.

Si has sufrido una pérdida y crees que necesitas ayuda, o alguien de tu entorno pued enecesitar ayuda,  contáctanos y te ofreceremos el acompañamiento emocional necesario para que elabores tu duelo y vuelvas a sentirte bien.

Elisabet Solsona - Psicóloga del Centro FIA de Barcelona

Cómo actuar con las rabietas

Muchos hemos oido hablar de la fase infantil de «los terribles 2 años», ¿verdad o mito?  Nuestra psicóloga de Barcelona Laura Górriz  ha realizado para Vogue España  un artículo el que nos explica en qué consiste y estrategias para ayudar a superar esta fase tan típica da rabietas que ocurre a aprtir de los 2 años. A continuación os compartimos el artículo ampliado:

 

  1. ¿Eso de los ‘Terribles 2’ es verdad? Si es así en qué consiste esta etapa y a qué es debido este cambio

En la mayoría de casos podemos decir que es verdad, los dos años son un hito en el desarrollo de los niños y es una etapa difícil de atravesar porque se cruzan nuevas habilidades vs. nuevos límites. Por ejemplo, el niño de dos años ahora va a poder correr, saltar y trepar, pero que pueda hacerlo no significa que deba ya que sus padres en algún momento, sobretodo si es peligroso para él, no se lo van a permitir. Cuando uno aprende una nueva habilidad quiere practicarla todo el tiempo y disfruta de conseguir nuevos objetivos, así que si el adulto lo impide es probable que se desencadene una crisis o rabieta. Otro de los factores que afectan en las rabietas es el punto en el que se encuentra el niño en relación al desarrollo del lenguaje, porqué, aunque puede entenderlo casi todo, no va a poder aun expresarse con facilidad para poder comunicar lo que le molesta o necesita.

 

  1. ¿Qué hacemos cuando empiezan las rabietas y cómo podemos evitarlas (si es que se puede)?

Las rabietas son  muchas veces inevitables aunque debemos saber que la intensidad de cada una también depende del temperamento de cada niño, no todos los niños tendrán las mismas rabietas. Si nuestro hijo atraviesa por un momento de descontrol emocional y/o físico, los psicólogos infantiles aconsejamos hacer lo siguiente para sacarlo de esa espiral y contener su malestar:

1- Si grita, patalea o se muestra muy disgustado, no debemos hablar más fuerte que él, aunque hablemos flojo puede oírnos igual (aunque nosotros no oigamos nada mas que sus gritos…)

2- Durante el momento de frustración, no debemos hablar demasiado, solo frases cortas como: “sé que esto no te gusta o no quieres hacer esto”, “entiendo que te enfades”, “sé que querías tener esto pero ahora no puede ser..”. Y permitir que muestre ese enfado unos segundos.

3- Si observamos el momento de enfado de nuestro hijo veremos que es algo que aumenta y llega un momento que parece que va bajando (solo levemente). Es ahí donde volvemos a hablar, pero esta vez cambiando el foco de atención y evitando volver a tocar el tema conflictivo. (lo que queremos es sacarle de la espiral negativa). Haremos una pregunta sobre algo que le interese mucho o algo que haya pasado recientemente, por ejemplo: ¡¿te acuerdas de ese perro que hemos visto antes, cómo se llamaba…?! o “Esta tarde vamos a ver a tu prima, querrá hoy jugar a pelota o con la cocinita…?”.

4- Cuando ha salido de la espiral, seguimos comentando el tema que le ha motivado y, pasado un rato, podemos volver a hablar de lo que ha pasado antes y como lo vamos a solucionar.

 

  1. Si pasan los 2 años y no han surgido esas rabietas o malos comportamientos, ¿significa que nos hemos librado para siempre? 

Significa, probablemente, que tenemos un niño que tiene un temperamento menos intenso, que su lenguaje se ha desarrollado antes y puede expresarse mejor, y es posible también que nuestra capacidad para contener sus emociones sea buena y destaquemos por tener mucha paciencia y autocontrol . Así pues, no es fácil “saltarse” la etapa de las rabietas por completo pero estas variables que hemos comentado pueden ayudar a que la intensidad sea mucho más baja y con menor frecuencia.

 

  1. Qué estrategias podemos seguir para que estos episodios no se repitan tanto o para que al menos duren poco.

Si hemos observado las rabietas de nuestro hijo podemos prever cuando ocurren situaciones que lo frustran o lo bloquean, y aunque no podamos evitar estas situaciones, podemos desarrollar algún tipo de estrategia para prepararlo (como ir anunciando sutilmente lo que va a suceder o dar más tiempo para procesarlo) o para prepararnos para atravesar este episodio con las estrategias que hemos aprendido: no gritar aunque grite, mostrar que comprendemos su enfado o frustración, captar en qué momento disminuye la intensidad de la rabieta, y cambiar el foco de atención hasta haber modificado su emoción y poder volver a abordar el problema de manera positiva.

 

  1. Qué podemos hacer para que nuestro hijo entienda mejor qué le pasa y aprenda a gestionar su frutración o enfado, lo que desencadena las rabietas.

Como hemos dicho, las rabietas aparecen por varios factores y crisis en el desarrollo del niño, así que una buena manera de minimizar la intensidad de las rabietas es estimular las características que nos ayudan: comunicación y consciencia de las emociones y autocontrol (del adulto sobretodo). Una buena manera de hacerlo sería poner ejemplos de “cómo nos sentimos y cómo reaccionamos”. Explicamos al niño de dos años, a modo que nos pueda entender, qué pasa cuando nos enfadamos y cómo debemos comunicarnos.

 

Por ejemplo:

Mamá/Papá: – Cuando te pido que me des la manita por la calle y no quieres, a veces te enfadas mucho y no llegamos al parque, ¿verdad? Lo entiendo, claro, ir libre es genial; Pero haremos una cosa, cuando llegues al parque voy a dejar que vayas tooooodo el rato solito porque ya eres mayor, pero por la calle es mejor ir de la mano para ir más seguros. ¿de acuerdo?

Visualizar un episodio de rabieta y dar una opción diferente de respuesta ayuda al niño a tener estrategias y canalizar su enfado sabiendo que al final el resultado va a ser positivo para los dos.

 

Laura Górriz- Psicóloga Clínica

 

Celos en el hermano mayor. Preguntas y respuestas

¿Podemos evitar que un hermano tenga celos? ¿Mejor seguidos o distanciados? ¿Qué hacemos si ya han surgido esos celos? Hoy nuestros psicólogos infantiles responden a vuestras preguntas más frecuentes sobre la llegada de un nuevo bebé a la familia y como puede generar celos en el hermano mayor.

 

 

¿Podemos evitar que el hermano mayor sienta celos ante la nueva llegada de un miembro a la familia?

Los celos entre hermanos son inevitables, en algún momento de la relación puede aparecer los celos por cualquier motivo, como es lógico, porque los hermanos tienen una lucha constante por el amor de sus padres hasta que entienden que ese amor se multiplica, no se divide ni se da a uno más que al otro. Y hasta que llegan a esa conclusión, pasan años y conflictos, que los padres deben mediar para que la intensidad y duración de los episodios de celos entre hermanos sea a la menor posible.

¿Es verdad la creencia popular de que los niños cuanto más mayores son, lo pasan peor a la hora de recibir a un hermano?

No, de hecho cuanto menor es el niño puede ser que tenga menor concepto de pérdida cuando aparece un hermano, porque no ha logrado tener suficientes recuerdos de su vida sin ese hermano que le haga echar de menos ser hijo único. Por otro lado, la etapa 0-5 o etapa preescolar, es un periodo muy importante en el desarrollo de los niños, tanto en el desarrollo motriz como en el habla y la relación, dedicar el máximo de tiempo a nuestro hijo en esta etapa es muy aconsejable para acompañarlo y estimularlo. Sin embargo, cuando nos planteamos tener otro hijo, hay una parte de nosotros que lo hace para darle a nuestro primer hijo un hermano y un compañero de juegos. Entonces, si la etapa 0-5 es tan importante para el desarrollo y necesita dedicación, pero cuanto más tardemos más años se llevarán y no serán compañeros de juegos ¿cuándo es la edad ideal para tener un hermano?

Esa pregunta no tiene respuesta pensando en los niños, si no que tiene respuesta pensando en los padres, porque van a tener que cuidar a dos bebés, o a dos niños en etapas muy diferentes y debes pensar las dificultades que ello comporta, porqué gran porcentaje del tipo de relación que tienen los hermanos  parte del estado emocional de la familia y la tensión que pueda vivirse en casa.

¿Cómo podemos ir preparando al hermano mayor para ese momento según su edad?

Dependiendo de la edad, podemos implicar al hermano mayor en la llegada del bebé, siempre y cuando esta implicación sea bien recibida. Podemos imaginar planes conjuntos donde aparecen todos los miembros de la familia donde cada uno tenga una actividad acorde a su edad. Es importante dar mensajes al hermano mayor de lo positivo que implica tener un nuevo miembro en la familia y que si aparecen situaciones en las que no está satisfecho a de acuerdo, será escuchado y tratarán de resolverlo. Debemos crean una vía de diálogo para que pueda expresar las frustraciones o malestar que puedan aparecer en el futuro para que no las descargue en la relación fraternal, si no que pueda hace runa queja clara a sus padres para que éstos puedan ayudarle.

¿Debemos de evitar ciertos cambios hasta que se normalice la situación con el nuevo hermanito? Por ejemplo, el cambio de cuna a cama, retirar el pañal o el chupete… ¿O es mejor no darle importancia?

Todos los cambios, o crisis evolutivas, requieren de un esfuerzo mayor de los adultos del entorno, así que si estos adultos tienen la atención dividida entre un niño atravesando un cambio evolutivo y un bebé dependiente, deben priorizar esta atención y buscar un mejor momento para decidir iniciar el cambio, sin posponerlo en exceso, y siempre dentro de la entapa evolutiva que le corresponde.

Cómo podemos ayudar a nuestro hijo mayor si le vemos triste o enfadado ante esta nueva situación.

La tristeza y el enfado no son negativos, no debemos evitarlos, son muestras de un malestar o de algo que le preocupa o incomoda. Por ese motivo es necesario poner palabras a ese sentimiento y ver qué lo está causando. Si la queja es que ha perdido atención, que siente que no le hacen tanto caso debemos hacer eco de esa queja y explicar que, tiene razón, que la llegada de un bebé a una casa requiere mucha atención y le agradecemos mucho que nos lo haya contado. A partir de ese momento, le pedimos que cada vez que se sienta así nos lo cuente y que planearemos una actividad, un juego o un momento compartido para él. Tener más hijos implica una mejor planificación del tiempo y la logística familiar, priorizar algunas demandas y dedicar instantes de calidad a todos los miembros de la familia.

 

 

Si crees que necesitas ayuda para afrontar un caso de celos u otro problema, contactanos y tras escuchar tu caso te asignaremos el mejor psicólogo infantilque se adapte a la problemática.

650498803     l.gorriz@copc.cat

4 consejos para que los niños colaboren en casa

Las tareas del hogar son repetitivas, frustrantes y poco agradecidas, sobretodo desde el punto de vista de un niño. Los adultos podemos planificarnos, somos conscientes de la duración de cada una y el esfuerzo que representa; para un niño puede parecer un mundo realizar lo que le pedimos y por tanto es muy probable que no tengamos éxito cuando lo hacemos. Por ese motivo nuestros psicólogos infantiles proponen seguir una serie de consejos para que conseguir que colaboren con nosotros:

  1. Cada uno su tarea. Es importante pedirle a un niño algo que pueda hacer. Por esa razón no pediríamos a un niño de 2 años que llevara los vasos de cristal o a uno de 4 años que vaciara la vajilla del lavaplatos él solo. Si les pedimos algo concreto, que puedan hacer con facilidad y siendo coherentes a su edad, será mucho más sencillo realizarlo sin esfuerzo.
  2. Formar parte de un equipo. Si cada uno tiene su tarea, necesitamos el trabajo de todos para llegar al objetivo. Así que, cada miembro puede poner una parte de la mesa, recoger algo concreto u ordenar una parte, consiguiendo que todos colaboren para que TODOS consigan su objetivo: la mesa puesta, la habitación recogida, la ropa colocada. Los adultos deben supervisar y ayudar a conseguir la tarea de sus hijos siendo motivadores para que no lo hagan a mala gana.
  3. Premiar la constancia. Es positivo tener metas que quieran alcanzar y ayudar a los adultos en las tareas del hogar puede ser una buena manera de conseguirlo. Puede ser buena idea premiar a los niños que son constantes en su ayuda y realizan su tarea sin tener que repetirlo demasiadas veces. Promover la constancia y el compromiso en los niños es un valor muy importante.
  4. Crear un cuadro de responsabilidades y privilegios: hacerse mayor comporta asumir nuevos retos pero a la vez debe tener mayores privilegios. De este modo, que un niño cumpla un año más significará nuevas responsabilidades (ser más autónomo o colaborar en más áreas) pero también nuevos privilegios (acostarse más tarde, tomar más decisiones). Para sorprenderles y motivarles, os proponemos que diseñéis un cuadro en el que aparezcan las edades, las responsabilidades y los privilegios. De esta manera, pueden ir viendo qué nuevas tareas realizarán cuando cumplan un año más y qué privilegios obtendrán por ello.

Premiar a los niños por ayudar en casa implica que si lo realizan bien obtienen un punto y si no lo realizan o hay que insistir en exceso, no reciben ningún punto. De este modo premiamos el esfuerzo pero no castigamos, si no que dejamos de otorgar ese punto. Es necesario comunicar cuantos puntos tienen que conseguir para alcanzar el objetivo. Un buen premio puede ser escoger una actividad para hacer en familia, dar permiso para hacer alguna actividad con amigos o un juego o juguete pequeño que realmente les haga ilusión. El premio debe ser algo que les motive para poder realizar todas las tareas de buenas maneras y sin tener que insistir por parte de los adultos.

 

Laura Górriz – Psicólogo infantil

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