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Cómo actuar con las rabietas

Muchos hemos oido hablar de la fase infantil de “los terribles 2 años”, ¿verdad o mito?  Nuestra psicóloga de Barcelona Laura Górriz  ha realizado para Vogue España  un artículo el que nos explica en qué consiste y estrategias para ayudar a superar esta fase tan típica da rabietas que ocurre a aprtir de los 2 años. A continuación os compartimos el artículo ampliado:

 

  1. ¿Eso de los ‘Terribles 2’ es verdad? Si es así en qué consiste esta etapa y a qué es debido este cambio

En la mayoría de casos podemos decir que es verdad, los dos años son un hito en el desarrollo de los niños y es una etapa difícil de atravesar porque se cruzan nuevas habilidades vs. nuevos límites. Por ejemplo, el niño de dos años ahora va a poder correr, saltar y trepar, pero que pueda hacerlo no significa que deba ya que sus padres en algún momento, sobretodo si es peligroso para él, no se lo van a permitir. Cuando uno aprende una nueva habilidad quiere practicarla todo el tiempo y disfruta de conseguir nuevos objetivos, así que si el adulto lo impide es probable que se desencadene una crisis o rabieta. Otro de los factores que afectan en las rabietas es el punto en el que se encuentra el niño en relación al desarrollo del lenguaje, porqué, aunque puede entenderlo casi todo, no va a poder aun expresarse con facilidad para poder comunicar lo que le molesta o necesita.

 

  1. ¿Qué hacemos cuando empiezan las rabietas y cómo podemos evitarlas (si es que se puede)?

Las rabietas son  muchas veces inevitables aunque debemos saber que la intensidad de cada una también depende del temperamento de cada niño, no todos los niños tendrán las mismas rabietas. Si nuestro hijo atraviesa por un momento de descontrol emocional y/o físico, los psicólogos infantiles aconsejamos hacer lo siguiente para sacarlo de esa espiral y contener su malestar:

1- Si grita, patalea o se muestra muy disgustado, no debemos hablar más fuerte que él, aunque hablemos flojo puede oírnos igual (aunque nosotros no oigamos nada mas que sus gritos…)

2- Durante el momento de frustración, no debemos hablar demasiado, solo frases cortas como: “sé que esto no te gusta o no quieres hacer esto”, “entiendo que te enfades”, “sé que querías tener esto pero ahora no puede ser..”. Y permitir que muestre ese enfado unos segundos.

3- Si observamos el momento de enfado de nuestro hijo veremos que es algo que aumenta y llega un momento que parece que va bajando (solo levemente). Es ahí donde volvemos a hablar, pero esta vez cambiando el foco de atención y evitando volver a tocar el tema conflictivo. (lo que queremos es sacarle de la espiral negativa). Haremos una pregunta sobre algo que le interese mucho o algo que haya pasado recientemente, por ejemplo: ¡¿te acuerdas de ese perro que hemos visto antes, cómo se llamaba…?! o “Esta tarde vamos a ver a tu prima, querrá hoy jugar a pelota o con la cocinita…?”.

4- Cuando ha salido de la espiral, seguimos comentando el tema que le ha motivado y, pasado un rato, podemos volver a hablar de lo que ha pasado antes y como lo vamos a solucionar.

 

  1. Si pasan los 2 años y no han surgido esas rabietas o malos comportamientos, ¿significa que nos hemos librado para siempre? 

Significa, probablemente, que tenemos un niño que tiene un temperamento menos intenso, que su lenguaje se ha desarrollado antes y puede expresarse mejor, y es posible también que nuestra capacidad para contener sus emociones sea buena y destaquemos por tener mucha paciencia y autocontrol . Así pues, no es fácil “saltarse” la etapa de las rabietas por completo pero estas variables que hemos comentado pueden ayudar a que la intensidad sea mucho más baja y con menor frecuencia.

 

  1. Qué estrategias podemos seguir para que estos episodios no se repitan tanto o para que al menos duren poco.

Si hemos observado las rabietas de nuestro hijo podemos prever cuando ocurren situaciones que lo frustran o lo bloquean, y aunque no podamos evitar estas situaciones, podemos desarrollar algún tipo de estrategia para prepararlo (como ir anunciando sutilmente lo que va a suceder o dar más tiempo para procesarlo) o para prepararnos para atravesar este episodio con las estrategias que hemos aprendido: no gritar aunque grite, mostrar que comprendemos su enfado o frustración, captar en qué momento disminuye la intensidad de la rabieta, y cambiar el foco de atención hasta haber modificado su emoción y poder volver a abordar el problema de manera positiva.

 

  1. Qué podemos hacer para que nuestro hijo entienda mejor qué le pasa y aprenda a gestionar su frutración o enfado, lo que desencadena las rabietas.

Como hemos dicho, las rabietas aparecen por varios factores y crisis en el desarrollo del niño, así que una buena manera de minimizar la intensidad de las rabietas es estimular las características que nos ayudan: comunicación y consciencia de las emociones y autocontrol (del adulto sobretodo). Una buena manera de hacerlo sería poner ejemplos de “cómo nos sentimos y cómo reaccionamos”. Explicamos al niño de dos años, a modo que nos pueda entender, qué pasa cuando nos enfadamos y cómo debemos comunicarnos.

 

Por ejemplo:

Mamá/Papá: – Cuando te pido que me des la manita por la calle y no quieres, a veces te enfadas mucho y no llegamos al parque, ¿verdad? Lo entiendo, claro, ir libre es genial; Pero haremos una cosa, cuando llegues al parque voy a dejar que vayas tooooodo el rato solito porque ya eres mayor, pero por la calle es mejor ir de la mano para ir más seguros. ¿de acuerdo?

Visualizar un episodio de rabieta y dar una opción diferente de respuesta ayuda al niño a tener estrategias y canalizar su enfado sabiendo que al final el resultado va a ser positivo para los dos.

 

Laura Górriz- Psicóloga Clínica

 

Celos en el hermano mayor. Preguntas y respuestas

¿Podemos evitar que un hermano tenga celos? ¿Mejor seguidos o distanciados? ¿Qué hacemos si ya han surgido esos celos? Hoy nuestros psicólogos infantiles responden a vuestras preguntas más frecuentes sobre la llegada de un nuevo bebé a la familia y como puede generar celos en el hermano mayor.

 

 

¿Podemos evitar que el hermano mayor sienta celos ante la nueva llegada de un miembro a la familia?

Los celos entre hermanos son inevitables, en algún momento de la relación puede aparecer los celos por cualquier motivo, como es lógico, porque los hermanos tienen una lucha constante por el amor de sus padres hasta que entienden que ese amor se multiplica, no se divide ni se da a uno más que al otro. Y hasta que llegan a esa conclusión, pasan años y conflictos, que los padres deben mediar para que la intensidad y duración de los episodios de celos entre hermanos sea a la menor posible.

¿Es verdad la creencia popular de que los niños cuanto más mayores son, lo pasan peor a la hora de recibir a un hermano?

No, de hecho cuanto menor es el niño puede ser que tenga menor concepto de pérdida cuando aparece un hermano, porque no ha logrado tener suficientes recuerdos de su vida sin ese hermano que le haga echar de menos ser hijo único. Por otro lado, la etapa 0-5 o etapa preescolar, es un periodo muy importante en el desarrollo de los niños, tanto en el desarrollo motriz como en el habla y la relación, dedicar el máximo de tiempo a nuestro hijo en esta etapa es muy aconsejable para acompañarlo y estimularlo. Sin embargo, cuando nos planteamos tener otro hijo, hay una parte de nosotros que lo hace para darle a nuestro primer hijo un hermano y un compañero de juegos. Entonces, si la etapa 0-5 es tan importante para el desarrollo y necesita dedicación, pero cuanto más tardemos más años se llevarán y no serán compañeros de juegos ¿cuándo es la edad ideal para tener un hermano?

Esa pregunta no tiene respuesta pensando en los niños, si no que tiene respuesta pensando en los padres, porque van a tener que cuidar a dos bebés, o a dos niños en etapas muy diferentes y debes pensar las dificultades que ello comporta, porqué gran porcentaje del tipo de relación que tienen los hermanos  parte del estado emocional de la familia y la tensión que pueda vivirse en casa.

¿Cómo podemos ir preparando al hermano mayor para ese momento según su edad?

Dependiendo de la edad, podemos implicar al hermano mayor en la llegada del bebé, siempre y cuando esta implicación sea bien recibida. Podemos imaginar planes conjuntos donde aparecen todos los miembros de la familia donde cada uno tenga una actividad acorde a su edad. Es importante dar mensajes al hermano mayor de lo positivo que implica tener un nuevo miembro en la familia y que si aparecen situaciones en las que no está satisfecho a de acuerdo, será escuchado y tratarán de resolverlo. Debemos crean una vía de diálogo para que pueda expresar las frustraciones o malestar que puedan aparecer en el futuro para que no las descargue en la relación fraternal, si no que pueda hace runa queja clara a sus padres para que éstos puedan ayudarle.

¿Debemos de evitar ciertos cambios hasta que se normalice la situación con el nuevo hermanito? Por ejemplo, el cambio de cuna a cama, retirar el pañal o el chupete… ¿O es mejor no darle importancia?

Todos los cambios, o crisis evolutivas, requieren de un esfuerzo mayor de los adultos del entorno, así que si estos adultos tienen la atención dividida entre un niño atravesando un cambio evolutivo y un bebé dependiente, deben priorizar esta atención y buscar un mejor momento para decidir iniciar el cambio, sin posponerlo en exceso, y siempre dentro de la entapa evolutiva que le corresponde.

Cómo podemos ayudar a nuestro hijo mayor si le vemos triste o enfadado ante esta nueva situación.

La tristeza y el enfado no son negativos, no debemos evitarlos, son muestras de un malestar o de algo que le preocupa o incomoda. Por ese motivo es necesario poner palabras a ese sentimiento y ver qué lo está causando. Si la queja es que ha perdido atención, que siente que no le hacen tanto caso debemos hacer eco de esa queja y explicar que, tiene razón, que la llegada de un bebé a una casa requiere mucha atención y le agradecemos mucho que nos lo haya contado. A partir de ese momento, le pedimos que cada vez que se sienta así nos lo cuente y que planearemos una actividad, un juego o un momento compartido para él. Tener más hijos implica una mejor planificación del tiempo y la logística familiar, priorizar algunas demandas y dedicar instantes de calidad a todos los miembros de la familia.

 

 

Si crees que necesitas ayuda para afrontar un caso de celos u otro problema, contactanos y tras escuchar tu caso te asignaremos el mejor psicólogo infantilque se adapte a la problemática.

650498803     l.gorriz@copc.cat

4 consejos para que los niños colaboren en casa

Las tareas del hogar son repetitivas, frustrantes y poco agradecidas, sobretodo desde el punto de vista de un niño. Los adultos podemos planificarnos, somos conscientes de la duración de cada una y el esfuerzo que representa; para un niño puede parecer un mundo realizar lo que le pedimos y por tanto es muy probable que no tengamos éxito cuando lo hacemos. Por ese motivo nuestros psicólogos infantiles proponen seguir una serie de consejos para que conseguir que colaboren con nosotros:

  1. Cada uno su tarea. Es importante pedirle a un niño algo que pueda hacer. Por esa razón no pediríamos a un niño de 2 años que llevara los vasos de cristal o a uno de 4 años que vaciara la vajilla del lavaplatos él solo. Si les pedimos algo concreto, que puedan hacer con facilidad y siendo coherentes a su edad, será mucho más sencillo realizarlo sin esfuerzo.
  2. Formar parte de un equipo. Si cada uno tiene su tarea, necesitamos el trabajo de todos para llegar al objetivo. Así que, cada miembro puede poner una parte de la mesa, recoger algo concreto u ordenar una parte, consiguiendo que todos colaboren para que TODOS consigan su objetivo: la mesa puesta, la habitación recogida, la ropa colocada. Los adultos deben supervisar y ayudar a conseguir la tarea de sus hijos siendo motivadores para que no lo hagan a mala gana.
  3. Premiar la constancia. Es positivo tener metas que quieran alcanzar y ayudar a los adultos en las tareas del hogar puede ser una buena manera de conseguirlo. Puede ser buena idea premiar a los niños que son constantes en su ayuda y realizan su tarea sin tener que repetirlo demasiadas veces. Promover la constancia y el compromiso en los niños es un valor muy importante.
  4. Crear un cuadro de responsabilidades y privilegios: hacerse mayor comporta asumir nuevos retos pero a la vez debe tener mayores privilegios. De este modo, que un niño cumpla un año más significará nuevas responsabilidades (ser más autónomo o colaborar en más áreas) pero también nuevos privilegios (acostarse más tarde, tomar más decisiones). Para sorprenderles y motivarles, os proponemos que diseñéis un cuadro en el que aparezcan las edades, las responsabilidades y los privilegios. De esta manera, pueden ir viendo qué nuevas tareas realizarán cuando cumplan un año más y qué privilegios obtendrán por ello.

Premiar a los niños por ayudar en casa implica que si lo realizan bien obtienen un punto y si no lo realizan o hay que insistir en exceso, no reciben ningún punto. De este modo premiamos el esfuerzo pero no castigamos, si no que dejamos de otorgar ese punto. Es necesario comunicar cuantos puntos tienen que conseguir para alcanzar el objetivo. Un buen premio puede ser escoger una actividad para hacer en familia, dar permiso para hacer alguna actividad con amigos o un juego o juguete pequeño que realmente les haga ilusión. El premio debe ser algo que les motive para poder realizar todas las tareas de buenas maneras y sin tener que insistir por parte de los adultos.

 

Laura Górriz – Psicólogo infantil

Cómo lograr que los hijos te expliquen cómo ha ido su día de cole

Cada día cuando vemos a nuestros hijos después del cole la pregunta es inevitable: “¿Cómo ha ido el cole?” A los padres, la pregunta se nos escapa de los labios de forma automática, casi sin poder evitarla.  Aunque la pregunta parezca fácil, la respuesta suele ser escueta y parecida todos los días: “Mmmmmmm”, “Bien” o “No, se. ” Una comunicación mínima y frustrante, pero no por ello dejamos de repetir la misma pregunta al final de cada jornada escolar.

¿Cómo podemos conseguir que los niños nos hablen de su día a día? ¿Por qué fracasa esta pregunta? Esta una de las dudas que más se repiten en una consulta a un psicólogo infantil.

En primer lugar, estamos preguntando a nuesto/a hijo/a que nos resuma cientos de cosas –algunas positivas y otras no tanto- que le han sucedido durante el día. Debemos tener presente que los niños no tiene la capacidad de sintetizar, ni de seleccionar las informaciones más relevantes como los adultos, por eso la respuesta a la pregunta es muy poco satisfactoria por ambas partes.

Para los papás y mamás preguntar sobre el cole es una manera de interesarnos por ellos; pero los niños se sienten ampliamente interrogados y obligados a contestar sin saber exactamente qué queremos que nos expliquen. Ellos no perciben la pregunta como una manera de establecer una conversación divertida, sino una pregunta amplia y abstracta que repetimos cada día.

También es importante tener en cuenta que una jornada escolar es muy larga y no siempre pasan cosas positivas o satisfactorias. Es más, una jornada escolar puede ser estresante y difícil para muchos escolares, en la que no todo sale bien. Es normal y lógico que, al salir de la escuela, no quieran recordar los malos momentos ni sus fallos y prefieran hablar de otra cosa; ¡Exactamente como nos ocurre a los adultos!

Cambiar la pregunta es clave para generar una conversación: sustituir las preguntas generalistas por preguntas sobre acciones más específicas y/o personas concretas, facilitan la posibilidad de descubrir diferentes visiones de lo que piensan, sienten y viven los niños y niñas en su día a día. Preguntas como ¿qué clase te ha gustado más?, ¿A que habéis jugado hoy en el patio?, ¿Cuál ha sido la clase más divertida?, ¿Ha pasado alguna cosa que no te haya gustado hoy?, ¿Hoy has tenido (asignatura preferida)?, ¿Qué ha dicho el profesor cuando ha visto lo que traías?, permiten iniciar conversaciones sorprendentes, divertidas ¡y muy interesantes!

 

Sílvia Serra i Serrat

Psicóloga infanto-juvenil y de familia.

Col.: 18.485

Cómo escoger las actividades extraescolares

Con la llegada de las vacaciones llega un largo periodo de descanso pero a la vez nos sirve para valorar cómo ha ido el curso pasado y cómo vamos a planificar el nuevo curso que empieza.

Una de las decisiones importantes que debemos tomar, y sobre las que a menudo recibimos consultas los psicólogos infantiles,  es qué actividades extraescolares realizarán nuestro hijos, donde lo harán y con qué frecuencia.

Para escoger las actividades extraescolares hay que tener en cuenta 4 puntos:

  • La edad: debemos respetar los ciclos de sueño y descanso de los niños y no realizar actividades que les impidan iniciar las rutinas de la noche con tiempo, promoviendo su autonomía tanto en higiene como en alimentación.
  • Sus preferencias: si bien podemos sugerir a nuestros hijos las actividades que puede realizar, compatibles con nuestros horarios y organización doméstica, debemos escuchar lo que ellos quieren hacer, de esta manera estarán más motivados y aprovecharan mejor el tiempo durante la actividad.
  • El tiempo de dedicación: el deporte es una de las actividades por excelencia a realizar después de la jornada escolar, ya sea deporte individual o de equipo. Sin embargo, lo que empieza siendo una tarde de juegos y ejercicio acaban siendo 3 tardes de entreno durante horas y el partido del fin de semana, por no mencionar los partidos que se realizan fuera de casa. Por este motivo, hay que prever hacia donde se orienta el deporte que va a iniciar nuestro/a hijo/a y valorar si es conveniente para él/ella y para el resto de la familia toda la organización que va a conllevar.
  • La cantidad de actividades extraescolares: Deporte, idiomas, danza y música son las actividades extraescolares habituales. Para no sobrecargar a los niños debemos tener en cuenta la edad, la cantidad de horas que debe dedicar el niño a sus deberes escolares y procurar que al menos tengas una tarde libre sin ninguna actividad para promover la creatividad, descansar y compartir el tiempo con su familia.

 

Las actividades extraescolares aportan a los niños aquello que en el horario escolar no han podido desarrollar o bien amplían el conocimiento de alguna de ellas. Ayuda a tu hijo/a a elegir una actividad que le motive y le ayude a ampliar sus capacidades de creatividad, socialización y promuevan su salud física.

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Alimentación Infantil: de 1 a 3 años

Ayer tuvimos la ocasión de realizar una presentación sobre hábitos de alimentación infantil dentro de una jornada enfocada a la alimentación entre los 1 y 3 años en la Clínica Corachan de Barcelona. Nos centramos en explicar a los padres los buenos hábitos de alimentación en esa edad, ofreciendo consejos para asegurar una buena dinámica alimentaria así como en los principales  trastornos que pueden aparecer.

Comparto con vosotros un fragmento de la presentación.

 

Laura Górriz – Psicóloga infantil

Al psicólogo como al dentista

El papel del consultor de crianza o psicólogo de familia.

A la consulta de un psicólogo infantil nos llegan a menudo casos que se podrían haber resuelto con un poco de prevención por parte de los padres. A menudo, con unas pocas sesiones con el niño y una serie de consejos a los padres conseguimos reconducir el problema, en los casos más complicados necesitamos de tratamientos más largos. Parecería fácil culpar a los padres, pero la realidad es que a estos padres nadie les ha enseñado ni explicado como actuar, y en general hacen lo que buenamente pueden con las herramientas y conocimientos de los que disponen.

Hace tiempo que me vino a la cabeza esta idea; hacer consultoría de crianza para orientar la familias sobre las crisis evolutivas de sus hijos y los estilos educativos. Así pues, pensé, podría aconsejar que los padres vinieran una o dos veces al año para hablar de cómo estaban sus hijos, que tal les iba a ellos como padres y comentar conmigo las dificultades con las que se habían enfrentado y superado (o no). De esta manera, podríamos hablar de cómo se han sentido durante ese año como educadores, si les ha preocupado durante este tiempo la conducta de sus hijos y qué han hecho al respecto, si ahora viéndolo con distancia volvería a hacer lo mismo o cambaría su respuesta.

También seria interesante poder hablar con las familias sobre las etapas que están por llegar. ¿no seria buena idea que los padres con hijos de 10 u 11 años pudieran prepararse para la llegada de la adolescencia? Comunicación, límites, estudios, adicciones, móvil, videojuegos, amigos, etc.

 

Pero ¿como explicar a las familias que lo mejor que podrían hacer es visitar a un psicólogo una o dos veces al año para “revisar” que tal les iba como padres? Así que pensé en compararlo con las visitas al dentista.

Un vez (o dos) al año solemos hacer una revisión dental acudiendo a un dentista para que nos diga si va todo bien en nuestra dentadura o si tenemos alguna caries o encía roja. Tras la exploración, con o sin radiografía de la boca (ortopantomografía) Suele hacernos una limpieza y recomendarnos que cojamos hora para el año siguiente. La visita al dentista la entiende todo el mundo y la realiza gran parte de la población si no quiere perder sus dietes a largo plazo, claro. A veces acudimos al dentista si nos duele la boca, si se nos ha roto un diente o si nos sangran las encías, incluso cuando queremos que nuestros dientes tengan un mejor aspecto. Nos responsabilizamos de nuestra dentadura cada día lavándola con cariño y usando el cepillo y dentífrico adecuado y una vez al año vamos a que un profesional nos diga si lo que hemos estado haciendo es suficiente o observa alguna cosa que tengamos que hacer mas.

Entonces ¿por qué no visitar una vez al año al psicólogo o consultor de crianza para darnos la tranquilidad de que lo que hemos estado haciendo es suficiente para que nuestros hijos ( dientes) estén sanos y felices (sin caries) y que lo que hemos estado haciendo (cepillarnos los dietes, pasarlos en hilo dental y enjuagarnos con flúor) es adecuado y suficiente?

Nadie se sorprende cuando le dices que vas al dentista a hacerte una revisión. ¿Qué pasaría si le dijeras que vas al psicólogo o consultor de crianza a hacer una revisión? Hay algo que tiene que cambiar con los tabús sobre psicología, y debería hacerlo pronto.

 

Cuando queremos cocinar, miramos recetas, vídeos y libros de cocina (¡nadie querría probar una mezcla aleatoria de ingredientes sin sentido!), cuando queremos empezar un deporte buscamos profesores y los mejores materiales para practicarlo (zapatillas minimalistas para hacer más natural nuestro estilo corriendo o  las  materiales y accesorios de carbono ultra ligeros para minimizar el peso de nuestra bicicleta), cuando queremos ser buenos profesionales buscamos la mejor formación en la mejor escuela con los mejores profesores. Pero para ser padres ¿cómo nos formamos? Como máximo, los más involucrados, buscan y leen  libros  de crianza, pero difícilmente vamos más lejos. Pues ahí está el problema; el que para muchos es el mayor y más importante proyecto de nuestras vidas, nuestros hijos, y no hay receta que seguir ni materiales ultraligeros para usar ni profesores que nos instruyan.

 

El instinto, el sentido común y el amor son tres ingredientes valiosísimos para la crianza de nuestros hijos, sin duda, pero ¿no seria útil que un especialista en Psicología Infantil nos orientara en qué cantidad de cada uno es aconsejable poner según el momento evolutivo de cada niño?

¿Qué opináis?

Os animo a todos a que lo probéis, a que hagáis una “revisión anual” de vuestro papel como padres y de vuestro estilo educativo. Es la forma más sana, responsable y , por qué no, divertida  de estar seguros de hacerlo lo mejor posible.

 

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Mi hijo se viste de princesa, ¿y qué?

A continuación un extracto de una colaboración con el diario El Mundo, sobre como recomendamos los psicólogos infantiles actuar si los niños se disfrazan de princesas.

 

¿Por qué despierta tanta animadversión que un niño se disfrace de princesa? ¿son realmente bichos raros? ¿Hay que permitirlo o prohibirlo?

“Los juguetes están hechos para que los niños se desarrollen y experimenten. Son ellos los que tienen que elegir el juguete que les hace sentir bien. Además, el disfraz es un tipo de juego en el que el niño quiere ser otra persona. Y, por tanto, no tenemos que preocuparnos si un chiquillo quiere disfrazarse de princesa. No tiene nada que ver con un trastorno de género”, explica Laura Górriz, psicóloga infantil de la clínica barcelonesa Corachan.

Górriz sostiene que aunque se trata de casos aislados, cada vez son más los críos que desean vestirse de princesas, máxime con el bombardeo publicitarioque sufren a diario.

“Los medios de comunicación y la publicidad juegan un papel muy importante en la cabeza de los niños. La campaña publicitaria de Frozen fue enorme y los niños han interiorizado sus personajes”, argumenta.

 

Aquí podéis encontrar el artículo completo.

 

Laura Górriz – psicóloga infantil

A la vuelta de vacaciones, ¡pico de divorcios! ¿Por qué pasa y cómo podemos evitarlo?

Septiembre es uno de los meses punteros en demandas de divorcio tras el periodo vacacional debido a varios factores. Muchas parejas nos explican a los psicólogos que los desencadenantes son el aumento de las discusiones por mayor convivencia de la pareja, cambios en la rutina, dificultad para ponerse de acuerdo en las actividades lúdicas y periodos de descanso y desacuerdos en la educación de los hijos durante las vacaciones.

 

Tras semanas juntos, vuelven a la rutina con una sensación amarga de no haber disfrutado como esperaban, de no haber cumplido las expectativas de sus planes y los numerosos desencuentros con su pareja. Por estos y otros motivos, algunas parejas deciden iniciar los tramites de separación tras el fin de sus vacaciones.

 

Pero la realidad es muy distinta y hay que mirarla desde otro punto de vista. No es que las vacaciones provoquen divorcios, si no que la rutina enmascaraba problemas en la pareja que la actividad diaria no permitía abordar. En cambio, las vacaciones rompen estas rutinas, y permiten compartir más momentos juntos. Así pues, si tras la vacaciones una pareja se da cuenta de que las cosas no van bien y piensa en separarse debe volver atrás y responder a 3 preguntas:

  • ¿Si cambiaras algunos detalles de la rutina, crees que las cosas irían mejor?
  • ¿Consideras que la falta de comunicación es uno de los principales problemas?
  • ¿Si encontrarais un espacio/actividad a la semana para compartir entre los dos, sería positivo para vosotros?

Si las respuestas a estas 3 preguntas son SÍ y aún quieres a tu pareja, divorciarse no es la solución que buscabas, si no que lo que tu pareja necesita es un REENCUENTRO.

 

Lo primero que hay que hacer es buscar un día y una hora para estar a solas, sin nadie más, ni televisión ni smartphones (algo peligroso para las parejas). Y uno delante del otro, por turnos y con el mayor respeto posible, responder a cada una de las 3 preguntas con propuestas coherentes y realistas. Una vez se haya llegado a un consenso de cómo solucionar cada uno de los puntos hay que probar las propuestas de cada cónyuge. Por qué los cambios se pueden probar y ver como van, el divorcio no se puede probar, y es una decisión con una única dirección: la ruptura definitiva.

Si en la pareja hay amor, vale la pena intentarlo.

Base de un artículo preparado para Women’s Health en septiembre 2016: https://t.co/EcQpxplKeW

Laura Górriz – Psicóloga

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

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