Categoría: adultos

A la vuelta de vacaciones, ¡pico de divorcios! ¿Por qué pasa y cómo podemos evitarlo?

Septiembre es uno de los meses punteros en demandas de divorcio tras el periodo vacacional debido a varios factores. Muchas parejas nos explican a los psicólogos que los desencadenantes son el aumento de las discusiones por mayor convivencia de la pareja, cambios en la rutina, dificultad para ponerse de acuerdo en las actividades lúdicas y periodos de descanso y desacuerdos en la educación de los hijos durante las vacaciones.

 

Tras semanas juntos, vuelven a la rutina con una sensación amarga de no haber disfrutado como esperaban, de no haber cumplido las expectativas de sus planes y los numerosos desencuentros con su pareja. Por estos y otros motivos, algunas parejas deciden iniciar los tramites de separación tras el fin de sus vacaciones.

 

Pero la realidad es muy distinta y hay que mirarla desde otro punto de vista. No es que las vacaciones provoquen divorcios, si no que la rutina enmascaraba problemas en la pareja que la actividad diaria no permitía abordar. En cambio, las vacaciones rompen estas rutinas, y permiten compartir más momentos juntos. Así pues, si tras la vacaciones una pareja se da cuenta de que las cosas no van bien y piensa en separarse debe volver atrás y responder a 3 preguntas:

  • ¿Si cambiaras algunos detalles de la rutina, crees que las cosas irían mejor?
  • ¿Consideras que la falta de comunicación es uno de los principales problemas?
  • ¿Si encontrarais un espacio/actividad a la semana para compartir entre los dos, sería positivo para vosotros?

Si las respuestas a estas 3 preguntas son SÍ y aún quieres a tu pareja, divorciarse no es la solución que buscabas, si no que lo que tu pareja necesita es un REENCUENTRO.

 

Lo primero que hay que hacer es buscar un día y una hora para estar a solas, sin nadie más, ni televisión ni smartphones (algo peligroso para las parejas). Y uno delante del otro, por turnos y con el mayor respeto posible, responder a cada una de las 3 preguntas con propuestas coherentes y realistas. Una vez se haya llegado a un consenso de cómo solucionar cada uno de los puntos hay que probar las propuestas de cada cónyuge. Por qué los cambios se pueden probar y ver como van, el divorcio no se puede probar, y es una decisión con una única dirección: la ruptura definitiva.

Si en la pareja hay amor, vale la pena intentarlo.

Base de un artículo preparado para Women’s Health en septiembre 2016: https://t.co/EcQpxplKeW

Laura Górriz – Psicóloga

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