Categoría: adultos

Por qué hay mas divorcios después del verano?

Tras el verano  la tasa se divorcios aumenta.
Hay más divorcios después de las vacaciones, y esto es una realidad.

Y ¿por qué?

Piensas: si estamos de vacaciones y relajados, sin trabajo y en familia…

¡Pués precisamente por eso! Qué lastima pensar que lo que empuja al divorcio es estar “demasiado” tiempo juntos… Lo cual crea tensión, desencuentros, discusiones…

Hay que tener en cuenta que las parejas que se separan tras el verano ya estaban en una situación de malestar compartido. No son parejas que estaban bien y tras el verano se separan. ¡Qué no cunda el pánico!

Si el verano crea tensión en tu pareja, hay varias cosas que puedes hacer para mejorar vuestra situación:

  1. Dedica tiempo a todo lo que te describe como persona: ser amiga, amante, creativa, aventurera…Todo eso eres tu. Y en vacaciones puedes conectar con todas esas partes. Haz un esfuerzo en salir del personaje madre-esposa que en ocasiones te invade en exclusiva y sé todas las versiones que puedas de ti misma.
  2.  Cuando hayas llenado tu vaso personal, siendo esas versiones veraniegas de ti misma, dedica tiempo a tu pareja en exclusiva haciendo algo especial. Ir a la playa-piscina con los peques está muy bien, pero salir a cenar y tomar algo con un paseo y charla entre dos amigos que comparten su vida, es otro nivel.Ya está, solo pasos.

    Primero tu. Tu yo más real

    Y segundo vosotros. Un vosotros auténtico. 

    El reencuentro en las parejas es un acierto asegurado para mantener aquello que un día os unió para siempre.

    ¿Crees que tu pareja necesita reencuentros? .

    Prueba los dos pasos. Ya nos contarás!

hambre emocional

El hambre emocional – ¿Hacemos bien en premiar con comida?

A menudo relacionamos la comida con la conducta, recompensamos a los niños con comidas que les gustan si su actitud es la que esperamos y podemos llegar incluso a relacionar una mala actitud con un tipo de comida.
Es probable que en tu infancia recuerdes esto como algo común, el premio de chocolate o repetir algo que estaba muy rico si te portabas bien. Ahora, gracias al estudio del comportamiento de los niños y de los avances en neuropsicología hemos averiguado que es negativo para el desarrollo emocional de los niños y adolescentes premiarles o castigarles con comida. Además los psicólogos hemos evidenciado que en los adultos que han sido educados en esta idea tienen más problemas con la alimentación, experimentando ansiedad o llegando a desarrollar trastornos de alimentación como el trastorno por atracón.

¿Has oído hablar de hambre emocional?

Es el apetito que se siente en respuesta a sentimientos negativos o de ansiedad y que solo son saciados con comidas grasas, hipercalóricas y poco saludables. Se busca modificar la emoción negativa a través de lo gratificante de una comida que les gusta. En problema es que el hambre emocional, a diferencia del hambre física, es muy difícil de satisfacer por completo.

Si quieres evitar que tus hijos relacionen la comida con el estado de ánimo:

  • Evita premiar con chuches, helados o snacks cuando tengas buen comportamiento. Puedes premiarles con más tiempo de calidad, con jugar más rato o con hacer un plan que les guste.
  • Si van a tomar, por ejemplo, un helado, es porqué hace calor y es refrescante, no por que se hayan tomado toda la cena.
  • Evita también frases que en ocasiones usamos los adultos como “necesito Chocolate” o “me merezco un postre🧁”, ya que es importante darles nuestro ejemplo.

Esperamos que estos consejos te ayuden a evitar, aunque sea en ocasiones, a no relacionar la comida con las emociones o las conductas.

Si observas que tu hijo/a come con ansiedad o tiene hambre emocional puedes hacernos una consulta y nuestros psicólogos intentaran guiarte para conseguirlo. Si, por lo contrario, crees que ya  de adulto eres víctima del hambre emocional, contactanos y te ayudaremos a superarlo.

Qué es la ansiedad y cómo diferenciarla de los nervios y el estrés

¿Ansiedad,  estrés o simplemente nervios?

Si nunca has sentido ansiedad, probablemente conozcas a alguien que sí ha tenido. Pero ¿cómo saber si sientes ansiedad o nervios?, ¿sabes diferenciarlo realmente?

Laura Górriz, psicóloga clinica de Barcelona, nos ayuda a diferenciar estos estados y entenderlos.

Nervios

Para empezar, sentir “nervios” es una expresión que utilizamos para referirnos a un estado de activación nerviosa, una respuesta del sistema nervioso ante una situación difícil, diferente, que nos incomoda o que tenemos ganas de que suceda. Obviamente cuanto nos duele la cabeza no decimos “ tengo cerebro” o cuando nos molesta la espalda no decimos “tengo vertebra”. Pero en este caso, utilizamos la expresión “nervios” o nerviosismo para expresar un estado de tensión y activación general y cierta aceleración en respuesta de un estímulo que puede ser positivo o negativo.

Los “nervios” no son patológicos y son habituales en todas las personas (y animales) ante la exposición a una situación que no controlamos. Puede que al sentirlo aparezca mayor sudoración, irritabilidad y humor inestable, quizás ganas de respirar más profundamente, puede que incluso con cierto dolor en el estomago puntual, pero el estado de activación sería medio y con nerviosismo puedes hacer todas las tareas que sueles hacer durante el día sin afectación en ellas.

Estrés

Cuando la situación que nos inquieta la vivimos como amenazadora, desbordante y requiere que pongamos más energía de la habitual absorbiéndonos y agotándonos, sería estrés. Sentir estrés tampoco es patológico, puesto que el estrés es sano siempre y cuando la amenaza sea real (una persecución, la necesidad de salvar a alguien de un peligro, o potenciar al máximo nuestras habilidades motoras y o cognitivas para conseguir algún objetivo concreto en un corto espacio de tiempo).

El estrés simbolizaría el “sprint final” de una carrera. No podemos vivir en sprint constante porqué puede afectar a nuestra salud física y emocional. Uno de los síntomas del Estrés es la Ansiedad.

Ansiedad

La ansiedad es un síntoma patológico relacionado con pensamientos excesivamente negativos incluso catastróficos sobre uno mismo, sobre un acontecimiento o sobre una idea. La ansiedad llega a manifestarse con malestar físico como taquicardias, mareos con o sin vómitos, cefaleas, problemas digestivos (diarreas y/o estreñimiento), disnea (dificultad para respirar bien), insomnio, y emocionales como preocupación excesiva, conductas de evitación, obsesiones, sentimiento de desesperanza, etc. Son muchas las expresiones físicas y emocionales de la ansiedad pero todas son de un nivel elevado e incluso inhabilitante. Con un nivel alto de ansiedad es posible que no puedas trabajar, que no puedas disfrutar de lo que antes te gustaba, incluso que no te sientas bien con las personas que quieres. Es posible que sientas ansiedad y que no puedas expresar lo que temes, lo que te preocupa o lo que te hace sentirte así.

El nerviosismo y el estrés son habituales y en cierta manera sanos como respuesta fisiológica a una situación puntual que requiere más de nosotros. El estrés debe ser vigilado y evitar un estado prolongado; si fuera así es mejor cambiar los hábitos  y/o consultar a un psicólogo.

La ansiedad viene acompañada de un profundo malestar físico y emocional y debería tratarse con profesionales especializados.

Nuestro equipo de psicólogos tiene amplia experiencia en el tratamiento de personas con ansiedad así como  en ayudar a mitigar las situaciones de estrés.

Si lo necesitas, aquí estamos. ¿Te ayudamos?

Laura Górriz- Psicóloga Clinica del Centro FIA de Barcelona

Cómo actuar con las rabietas

Muchos hemos oido hablar de la fase infantil de «los terribles 2 años», ¿verdad o mito?  Nuestra psicóloga de Barcelona Laura Górriz  ha realizado para Vogue España  un artículo el que nos explica en qué consiste y estrategias para ayudar a superar esta fase tan típica da rabietas que ocurre a aprtir de los 2 años. A continuación os compartimos el artículo ampliado:

 

  1. ¿Eso de los ‘Terribles 2’ es verdad? Si es así en qué consiste esta etapa y a qué es debido este cambio

En la mayoría de casos podemos decir que es verdad, los dos años son un hito en el desarrollo de los niños y es una etapa difícil de atravesar porque se cruzan nuevas habilidades vs. nuevos límites. Por ejemplo, el niño de dos años ahora va a poder correr, saltar y trepar, pero que pueda hacerlo no significa que deba ya que sus padres en algún momento, sobretodo si es peligroso para él, no se lo van a permitir. Cuando uno aprende una nueva habilidad quiere practicarla todo el tiempo y disfruta de conseguir nuevos objetivos, así que si el adulto lo impide es probable que se desencadene una crisis o rabieta. Otro de los factores que afectan en las rabietas es el punto en el que se encuentra el niño en relación al desarrollo del lenguaje, porqué, aunque puede entenderlo casi todo, no va a poder aun expresarse con facilidad para poder comunicar lo que le molesta o necesita.

 

  1. ¿Qué hacemos cuando empiezan las rabietas y cómo podemos evitarlas (si es que se puede)?

Las rabietas son  muchas veces inevitables aunque debemos saber que la intensidad de cada una también depende del temperamento de cada niño, no todos los niños tendrán las mismas rabietas. Si nuestro hijo atraviesa por un momento de descontrol emocional y/o físico, los psicólogos infantiles aconsejamos hacer lo siguiente para sacarlo de esa espiral y contener su malestar:

1- Si grita, patalea o se muestra muy disgustado, no debemos hablar más fuerte que él, aunque hablemos flojo puede oírnos igual (aunque nosotros no oigamos nada mas que sus gritos…)

2- Durante el momento de frustración, no debemos hablar demasiado, solo frases cortas como: “sé que esto no te gusta o no quieres hacer esto”, “entiendo que te enfades”, “sé que querías tener esto pero ahora no puede ser..”. Y permitir que muestre ese enfado unos segundos.

3- Si observamos el momento de enfado de nuestro hijo veremos que es algo que aumenta y llega un momento que parece que va bajando (solo levemente). Es ahí donde volvemos a hablar, pero esta vez cambiando el foco de atención y evitando volver a tocar el tema conflictivo. (lo que queremos es sacarle de la espiral negativa). Haremos una pregunta sobre algo que le interese mucho o algo que haya pasado recientemente, por ejemplo: ¡¿te acuerdas de ese perro que hemos visto antes, cómo se llamaba…?! o “Esta tarde vamos a ver a tu prima, querrá hoy jugar a pelota o con la cocinita…?”.

4- Cuando ha salido de la espiral, seguimos comentando el tema que le ha motivado y, pasado un rato, podemos volver a hablar de lo que ha pasado antes y como lo vamos a solucionar.

 

  1. Si pasan los 2 años y no han surgido esas rabietas o malos comportamientos, ¿significa que nos hemos librado para siempre? 

Significa, probablemente, que tenemos un niño que tiene un temperamento menos intenso, que su lenguaje se ha desarrollado antes y puede expresarse mejor, y es posible también que nuestra capacidad para contener sus emociones sea buena y destaquemos por tener mucha paciencia y autocontrol . Así pues, no es fácil “saltarse” la etapa de las rabietas por completo pero estas variables que hemos comentado pueden ayudar a que la intensidad sea mucho más baja y con menor frecuencia.

 

  1. Qué estrategias podemos seguir para que estos episodios no se repitan tanto o para que al menos duren poco.

Si hemos observado las rabietas de nuestro hijo podemos prever cuando ocurren situaciones que lo frustran o lo bloquean, y aunque no podamos evitar estas situaciones, podemos desarrollar algún tipo de estrategia para prepararlo (como ir anunciando sutilmente lo que va a suceder o dar más tiempo para procesarlo) o para prepararnos para atravesar este episodio con las estrategias que hemos aprendido: no gritar aunque grite, mostrar que comprendemos su enfado o frustración, captar en qué momento disminuye la intensidad de la rabieta, y cambiar el foco de atención hasta haber modificado su emoción y poder volver a abordar el problema de manera positiva.

 

  1. Qué podemos hacer para que nuestro hijo entienda mejor qué le pasa y aprenda a gestionar su frutración o enfado, lo que desencadena las rabietas.

Como hemos dicho, las rabietas aparecen por varios factores y crisis en el desarrollo del niño, así que una buena manera de minimizar la intensidad de las rabietas es estimular las características que nos ayudan: comunicación y consciencia de las emociones y autocontrol (del adulto sobretodo). Una buena manera de hacerlo sería poner ejemplos de “cómo nos sentimos y cómo reaccionamos”. Explicamos al niño de dos años, a modo que nos pueda entender, qué pasa cuando nos enfadamos y cómo debemos comunicarnos.

 

Por ejemplo:

Mamá/Papá: – Cuando te pido que me des la manita por la calle y no quieres, a veces te enfadas mucho y no llegamos al parque, ¿verdad? Lo entiendo, claro, ir libre es genial; Pero haremos una cosa, cuando llegues al parque voy a dejar que vayas tooooodo el rato solito porque ya eres mayor, pero por la calle es mejor ir de la mano para ir más seguros. ¿de acuerdo?

Visualizar un episodio de rabieta y dar una opción diferente de respuesta ayuda al niño a tener estrategias y canalizar su enfado sabiendo que al final el resultado va a ser positivo para los dos.

 

Laura Górriz- Psicóloga Clínica

 

A la vuelta de vacaciones, ¡pico de divorcios! ¿Por qué pasa y cómo podemos evitarlo?

Septiembre es uno de los meses punteros en demandas de divorcio tras el periodo vacacional debido a varios factores. Muchas parejas nos explican a los psicólogos que los desencadenantes son el aumento de las discusiones por mayor convivencia de la pareja, cambios en la rutina, dificultad para ponerse de acuerdo en las actividades lúdicas y periodos de descanso y desacuerdos en la educación de los hijos durante las vacaciones.

 

Tras semanas juntos, vuelven a la rutina con una sensación amarga de no haber disfrutado como esperaban, de no haber cumplido las expectativas de sus planes y los numerosos desencuentros con su pareja. Por estos y otros motivos, algunas parejas deciden iniciar los tramites de separación tras el fin de sus vacaciones.

 

Pero la realidad es muy distinta y hay que mirarla desde otro punto de vista. No es que las vacaciones provoquen divorcios, si no que la rutina enmascaraba problemas en la pareja que la actividad diaria no permitía abordar. En cambio, las vacaciones rompen estas rutinas, y permiten compartir más momentos juntos. Así pues, si tras la vacaciones una pareja se da cuenta de que las cosas no van bien y piensa en separarse debe volver atrás y responder a 3 preguntas:

  • ¿Si cambiaras algunos detalles de la rutina, crees que las cosas irían mejor?
  • ¿Consideras que la falta de comunicación es uno de los principales problemas?
  • ¿Si encontrarais un espacio/actividad a la semana para compartir entre los dos, sería positivo para vosotros?

Si las respuestas a estas 3 preguntas son SÍ y aún quieres a tu pareja, divorciarse no es la solución que buscabas, si no que lo que tu pareja necesita es un REENCUENTRO.

 

Lo primero que hay que hacer es buscar un día y una hora para estar a solas, sin nadie más, ni televisión ni smartphones (algo peligroso para las parejas). Y uno delante del otro, por turnos y con el mayor respeto posible, responder a cada una de las 3 preguntas con propuestas coherentes y realistas. Una vez se haya llegado a un consenso de cómo solucionar cada uno de los puntos hay que probar las propuestas de cada cónyuge. Por qué los cambios se pueden probar y ver como van, el divorcio no se puede probar, y es una decisión con una única dirección: la ruptura definitiva.

Si en la pareja hay amor, vale la pena intentarlo.

Base de un artículo preparado para Women’s Health en septiembre 2016: https://t.co/EcQpxplKeW

Laura Górriz – Psicóloga

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