Categoría: adolescentes

Cómo escoger las actividades extraescolares

Con la llegada de las vacaciones llega un largo periodo de descanso pero a la vez nos sirve para valorar cómo ha ido el curso pasado y cómo vamos a planificar el nuevo curso que empieza.

Una de las decisiones importantes que debemos tomar, y sobre las que a menudo recibimos consultas los psicólogos infantiles,  es qué actividades extraescolares realizarán nuestro hijos, donde lo harán y con qué frecuencia.

Para escoger las actividades extraescolares hay que tener en cuenta 4 puntos:

  • La edad: debemos respetar los ciclos de sueño y descanso de los niños y no realizar actividades que les impidan iniciar las rutinas de la noche con tiempo, promoviendo su autonomía tanto en higiene como en alimentación.
  • Sus preferencias: si bien podemos sugerir a nuestros hijos las actividades que puede realizar, compatibles con nuestros horarios y organización doméstica, debemos escuchar lo que ellos quieren hacer, de esta manera estarán más motivados y aprovecharan mejor el tiempo durante la actividad.
  • El tiempo de dedicación: el deporte es una de las actividades por excelencia a realizar después de la jornada escolar, ya sea deporte individual o de equipo. Sin embargo, lo que empieza siendo una tarde de juegos y ejercicio acaban siendo 3 tardes de entreno durante horas y el partido del fin de semana, por no mencionar los partidos que se realizan fuera de casa. Por este motivo, hay que prever hacia donde se orienta el deporte que va a iniciar nuestro/a hijo/a y valorar si es conveniente para él/ella y para el resto de la familia toda la organización que va a conllevar.
  • La cantidad de actividades extraescolares: Deporte, idiomas, danza y música son las actividades extraescolares habituales. Para no sobrecargar a los niños debemos tener en cuenta la edad, la cantidad de horas que debe dedicar el niño a sus deberes escolares y procurar que al menos tengas una tarde libre sin ninguna actividad para promover la creatividad, descansar y compartir el tiempo con su familia.

 

Las actividades extraescolares aportan a los niños aquello que en el horario escolar no han podido desarrollar o bien amplían el conocimiento de alguna de ellas. Ayuda a tu hijo/a a elegir una actividad que le motive y le ayude a ampliar sus capacidades de creatividad, socialización y promuevan su salud física.

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Al psicólogo como al dentista

El papel del consultor de crianza o psicólogo de familia.

A la consulta de un psicólogo infantil nos llegan a menudo casos que se podrían haber resuelto con un poco de prevención por parte de los padres. A menudo, con unas pocas sesiones con el niño y una serie de consejos a los padres conseguimos reconducir el problema, en los casos más complicados necesitamos de tratamientos más largos. Parecería fácil culpar a los padres, pero la realidad es que a estos padres nadie les ha enseñado ni explicado como actuar, y en general hacen lo que buenamente pueden con las herramientas y conocimientos de los que disponen.

Hace tiempo que me vino a la cabeza esta idea; hacer consultoría de crianza para orientar la familias sobre las crisis evolutivas de sus hijos y los estilos educativos. Así pues, pensé, podría aconsejar que los padres vinieran una o dos veces al año para hablar de cómo estaban sus hijos, que tal les iba a ellos como padres y comentar conmigo las dificultades con las que se habían enfrentado y superado (o no). De esta manera, podríamos hablar de cómo se han sentido durante ese año como educadores, si les ha preocupado durante este tiempo la conducta de sus hijos y qué han hecho al respecto, si ahora viéndolo con distancia volvería a hacer lo mismo o cambaría su respuesta.

También seria interesante poder hablar con las familias sobre las etapas que están por llegar. ¿no seria buena idea que los padres con hijos de 10 u 11 años pudieran prepararse para la llegada de la adolescencia? Comunicación, límites, estudios, adicciones, móvil, videojuegos, amigos, etc.

 

Pero ¿como explicar a las familias que lo mejor que podrían hacer es visitar a un psicólogo una o dos veces al año para “revisar” que tal les iba como padres? Así que pensé en compararlo con las visitas al dentista.

Un vez (o dos) al año solemos hacer una revisión dental acudiendo a un dentista para que nos diga si va todo bien en nuestra dentadura o si tenemos alguna caries o encía roja. Tras la exploración, con o sin radiografía de la boca (ortopantomografía) Suele hacernos una limpieza y recomendarnos que cojamos hora para el año siguiente. La visita al dentista la entiende todo el mundo y la realiza gran parte de la población si no quiere perder sus dietes a largo plazo, claro. A veces acudimos al dentista si nos duele la boca, si se nos ha roto un diente o si nos sangran las encías, incluso cuando queremos que nuestros dientes tengan un mejor aspecto. Nos responsabilizamos de nuestra dentadura cada día lavándola con cariño y usando el cepillo y dentífrico adecuado y una vez al año vamos a que un profesional nos diga si lo que hemos estado haciendo es suficiente o observa alguna cosa que tengamos que hacer mas.

Entonces ¿por qué no visitar una vez al año al psicólogo o consultor de crianza para darnos la tranquilidad de que lo que hemos estado haciendo es suficiente para que nuestros hijos ( dientes) estén sanos y felices (sin caries) y que lo que hemos estado haciendo (cepillarnos los dietes, pasarlos en hilo dental y enjuagarnos con flúor) es adecuado y suficiente?

Nadie se sorprende cuando le dices que vas al dentista a hacerte una revisión. ¿Qué pasaría si le dijeras que vas al psicólogo o consultor de crianza a hacer una revisión? Hay algo que tiene que cambiar con los tabús sobre psicología, y debería hacerlo pronto.

 

Cuando queremos cocinar, miramos recetas, vídeos y libros de cocina (¡nadie querría probar una mezcla aleatoria de ingredientes sin sentido!), cuando queremos empezar un deporte buscamos profesores y los mejores materiales para practicarlo (zapatillas minimalistas para hacer más natural nuestro estilo corriendo o  las  materiales y accesorios de carbono ultra ligeros para minimizar el peso de nuestra bicicleta), cuando queremos ser buenos profesionales buscamos la mejor formación en la mejor escuela con los mejores profesores. Pero para ser padres ¿cómo nos formamos? Como máximo, los más involucrados, buscan y leen  libros  de crianza, pero difícilmente vamos más lejos. Pues ahí está el problema; el que para muchos es el mayor y más importante proyecto de nuestras vidas, nuestros hijos, y no hay receta que seguir ni materiales ultraligeros para usar ni profesores que nos instruyan.

 

El instinto, el sentido común y el amor son tres ingredientes valiosísimos para la crianza de nuestros hijos, sin duda, pero ¿no seria útil que un especialista en Psicología Infantil nos orientara en qué cantidad de cada uno es aconsejable poner según el momento evolutivo de cada niño?

¿Qué opináis?

Os animo a todos a que lo probéis, a que hagáis una “revisión anual” de vuestro papel como padres y de vuestro estilo educativo. Es la forma más sana, responsable y , por qué no, divertida  de estar seguros de hacerlo lo mejor posible.

 

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

Entender el TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El TDAH corresponde a las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico con inicio en la infancia y que se caracteriza principalmente por dificultades en la atención y concentración que puede estar acompañado con movimiento excesivo del cuerpo (hiperactividad) y/o falta de autocontrol (Impulsividad). En algunas ocasiones los niños con TDAH sufren otros trastornos asociados.

Es importante tener en cuenta que el TDAH aparece antes de los 12 años y que para que un psicólogo infantil o psiquiatra realice un diagnóstico debemos hacerlo a partir de los 6 años, puesto que muchos niños en la etapa preescolar muestran síntomas relacionados pero puede deberse a trastornos de ansiedad o bien un trastorno madurativo, entre los más comunes.

EL TDAH afecta tanto al ámbito escolar, como al social y familiar. El niño inatento e/o hiperactivo no solo se manifiesta en clase, también hay conductas en el ámbito familiar que muestran claras dificultades de atención y autocontrol.

 

En la Unidad de Psicología Infantil de Clínica Corachán de Barcelona realizamos una completa evaluación del niño con sospecha de TDAH realizando las pruebas específicas de atención y concentración, un estudio cognitivo (intelectual) para ver las áreas más afectadas, una exploración del comportamiento en el núcleo familiar y una entrevista escolar que permita mostrar las características del niño tanto en  el ámbito académico como social. Sin olvidar, que una de las áreas más importantes a valorar por el psicólogo infantil es el área emocional, que se ve afectada por los sentimientos de frustración y ansiedad de no poder alcanzar las metas escolares y las normas conductuales que el entorno les exige.

Junto a la valoración psicológica del potencial caso de TDAH,  nuestros psicólogos infantiles aconsejan una visita al Neuropediatra del equipo para realizar un diagnóstico conjunto.

Una vez finalizado el diagnóstico del TDAH, y sólo en aquellos casos que el Neuropediatra considere oportuno, se aconseja a la familia complementar el tratamiento psicopedagógico con tratamiento farmacológico, que requerirá de un seguimiento especifico.

El tratamiento del TDAH consiste en un programa de Reeducación psicopedagógica para mejorar las capacidades de atención, concentración, percepción y memoria, así como la capacidad de planificación y organización. Es necesario enseñar técnicas de estudio y cómo enfrentarse a los exámenes y proyectos educativos.

No podemos olvidar el acompañamiento emocional de los pacientes con TDAH, intervención necesaria para lograr mejorar su autoestima y percepción de sí mismo ante las demandas del entorno.

Cuando una familia observa características en su hijo que les haga pensar que puede tener TDAH, es importante consultar a un pediatra o consultar directamente a un psicólogo infantil. En bastantes ocasiones, las pruebas descartan que el paciente sufra TDAH y únicamente requerirá pautas a nivel escolar y familiar. Debemos tener en cuenta, como hemos explicado, que es un trastorno neurobiológico y no solo conductual, y por lo tanto debemos diferenciar entre el niño desatento, movido e inmaduro, del niño que sufre TDAH.

Es una labor del psicólogo infantil, así como de pediatras y psiquiatras, diferenciar bien estos casos y no realizar diagnósticos precoces que a menudo hemos visto que  llevan a utilizar fármacos sin ser realmente necesarios. Por ello, desde Psicología Infantil y Familia realizamos talleres en escuelas así como charlas a profesionales para que todos los implicados entendamos bien qué es exactamente el TDAH y como debemos diagnosticarlo.

En el caso de que existan dudas sobre un diagnóstico existente de TDAH, a menudo recomendamos a las familias que busquen una segunda opinión de un profesional para estar convencidos antes de iniciar un tratamiento farmacológico.

Si necesitas ayuda de un psicólogo infantil, o tienes dudas acerca del tema, no dudes en contactarnos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz- Psicóloga

 

Consejos para una mejor vuelta al cole

 

Pues sí, las vacaciones escolares ya se acaban y vuelve la rutina: los madrugones, los “bébete toda la leche”, el “mamá átame tu las bambas”, los “¿has cogido todo? – si… -¿Seguro? – Siiiii….. -¿Has cogido la bolsa de deporte? – ah, no, eso no…”, los atascos y llegar al trabajo como si salieras de una maratón. Aunque para los padres es un alivio que sus hijos empiecen de nuevo el colegio y sus rutinas, hay algunos niños que les cuesta un poco más los inicios y los cambios. Para ellos es este post, y para aquellos que quieren reforzar un poco a sus hijos este año en la vuelta al cole.

 

Desde Psicología Infantil y Familia queremos dar una NORMA BÁSICA y 3 consejos. La diferencia de Normas y consejos es que la norma es IMPRESCINDIBLE y los consejos recomendables:

 

NORMA: Escuchar lo que el niño siente, darle espacio para hablar, acoger sus sentimientos y contener su ansiedad.

¿Y cómo hago esto?. Os lo explicamos con un ejemplo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! Tienes ganas?

Hijo: NO…

Madre: ¿¡Cómo que no!? Si te encanta ir al cole y además verás a tus amigos.

Hijo: Este año no…

Madre: Va, seguro que vas mañana y estás encantado. No pasa nada. ¿Porqué no quieres ir?

Hijo: Por que no… no sé… no quiero… será muy difícil…

Madre: Anda… que va, ya verás como no.

 

Supongo que algunos reconocéis esta conversación u os parece familiar. Cuando un niño siente rechazo por algo, seguro que tiene un motivo, a veces es fácil de reconocer, en ocasiones es difícil, y en otras prácticamente imposible. No intentéis convencer a vuestro hijo que sienta algo que crees oportuno en ese momento. Por lo contrario, es necesario acoger su emoción, buscar el motivo y darle buenos argumentos para tranquilizarle. A los hijos les gusta saber cómo se enfrentaban sus padres a los retos que ellos están viviendo ahora. Os lo explico con otro ejemplo mucho más positivo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! ¿Tienes ganas?

Hijo: NO…

(acoge su sentimiento, compréndelo y dale una opción de argumento)

Madre: Te entiendo, después de tantos días de vacaciones empezar las clases otra vez quizá te da pereza. ¿puede ser eso?

Hijo: No… no sé… es que será muy difícil

(Acoge su sentimiento, compréndelo y si te da su argumento dile que tiene razón en pensarlo pero tiene que intentar pensar en positivo)

Madre: Cada curso tiene cosas nuevas que aprender y al principio pueden parecer difíciles, pero luego te das cuenta de que no lo eran. ¿Te acuerdas que el año pasado, en estas fechas, también pensabas lo mismo?

Hijo: si… pero este curso es más difícil.

(Acoge su sentimiento y busca recursos que le den seguridad que ya haya utilizado antes en situaciones similares)

Madre: Claro, es verdad. Pero ¿qué haces cuando algo te resulta difícil?

Hijo: Preguntar para que me lo expliquen otra vez.

(Confirma su respuesta y motívale a que se enfrente seguro de sí mismo)

Madre: ¡Exacto! ¿Ves? Lo vas a hacer genial, y papá y yo estamos aquí para ayudarte en todo.

 

Y ahora van los 3 consejos que recomendamos poner en práctica:

 

 

Si podéis acoger los sentimientos de los niños y reconocer que es normal que se sienta así y demostrarle con buenos argumentos que son capaces de enfrentarse a lo que temen, tendréis asegurado un inicio de curso con más ganas y seguridad.

 

Consejo 1:

- Inicia las rutinas unos días antes de volver al colegio. acostarse pronto y madrugar son dos cosas que quedaron a finales de junio y que hace falta recuperar. Intenta pasar un fin de semana activo con rutinas parecidas a las escolares. También es aconsejable recuperar el horario de las comidas ya que son parte de la rutina que ayuda y ayudan a regular el sueño-vigilia.

Consejo 2:

- Prepara el material con tu hijo. Involucrar a los niños y hacerles partícipes de los preparativos es siempre buena idea. Que puedan escoger qué bolígrafos quieren o el color de las libretas les ayuda a tener más ganas de estrenar ese nuevo material y por tanto de comenzar el colegio.

 

Consejo 3:

- Contágiales de ilusión por cada detalle. Los cambios son difíciles e impredecibles, y en la edad escolar cada día hay que adaptarse a alguna nueva experiencia. Por eso es necesario que vivan con ilusión cada momento y para ello tenemos que ayudarles a que busquen motivos para sentirse seguros y motivados. Por ejemplo, puedes dejarles notas motivadoras dentro del desayuno de media mañana como “que tengas un fantástico primer día de cole”, “pásatelo genial en el primer patio de este curso” o un simple (pero efectivo) “¡¡Te quiero!!”. Quizá han pasado una mañana un poco nerviosos pero recuerdan que su padres piensan en ellos y saben que todo les irá bien.

¿Cuándo consultar a un psicólogo infantil o de adolescentes?

teen depression

Muchos padres nos contactan con dudas sobre su hijo necesita o no acudir a un psicólogo.

Los niños atraviesan distintos periodos en los cuales se enfrentan a problemas y conflictos con ellos mismos y con las personas de su alrededor. Cuando estos problemas son un obstáculo en su desarrollo, ocupan la mayor parte de sus pensamiento o dificultan sus relaciones personales es cuando se debe consultar a un psicólogo.

En las etapas iniciales del desarrollo sabemos que las rabietas, el control de esfínteres, el inicio de la escolarización, los límites y normas, son experiencias que requieren, por parte del niño, un nivel de madurez adecuado a la meta que van a perseguir, y un buen acompañamiento y regulación emocional, por parte de sus padres. En ocasiones, la meta a alcanzar no es coherente a la madurez emocional o fisiológica de niño y puede ocasionar mucha frustración, ansiedad y miedo a enfrentarse a esa dificultad de nuevo.

En la etapa escolar, es frecuente que el motivo de consulta esté relacionado con el entorno del colegio, ya sea por un problema en el aprendizaje, de conducta o bien una dificultad en la relación con sus iguales. El profesorado observa a los alumnos e informa a los padres si hay algún aspecto en la capacidad de aprendizaje o la conducta en clase de un alumno que le esté preocupando. Tanto los padres como el profesor deben tomar medidas para ayudar al niño que tiene dificultades, como por ejemplo, motivarle, darle seguridad en sus iniciativas, sugerir actividades grupales y nuevas relaciones en clase, proporcionarle un apoyo extraescolar en las materias que sean necesarias y animar al alumno a que se esfuerce en tener una conducta adecuada en clase. Si las nuevas medidas no cumplen con los objetivos marcados o el niño manifiesta un sufrimiento emocional en el proceso, es aconsejable consultar a un psicólogo infantil.

También hay conductas que podemos observar en niños y adolescentes y que pueden ser el inicio de un trastorno psicológico. Mientras que tener miedo a la oscuridad, a estar sólo o a los perros es algo habitual en niños en edad escolar, cuando la manifestación del miedo se traduce en ansiedad, falta de sueño o apetito, evitación o rechazo desproporcionado y la imposibilidad de los padres de dar argumentos convincentes para calmar a su hijo, puede que esté desarrollando una fobia.

Por otro lado, las conductas repetitivas, obsesiones, manías o rituales deben despertar nuestro interés cuando el niño manifiesta mucha ansiedad si no puede realizarlos y se vuelve rígido en sus pensamientos.

Por último, es habitual que los niños sientan frustración cuando no consiguen lo que quieren, y esa frustración se traduce en lloro, enfado, rabia e incluso ira. Sin embargo, si las conductas oposicionistas se repiten constantemente y son de gran intensidad, llevando al niño al constante grito, rebeldía, conducta violenta o incluso agresión al adulto, es aconsejable que se realice una valoración psicológica con el objetivo de ayudar al niño a poner palabras a su malestar entendiendo el motivo de su inseguridad y frustración.

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