Categoría: adolescentes

Niños, alimentación y pantallas

 

Cuando los niños están viendo algo e una pantalla (television, tablet o móvil) se quedan absortos, hipnotizados, lejos de lo que sucede a su alrededor.

Y cuando tu hij@ está en ese estado de concentración podrías hacer de todo: cocinar, comer en pareja, hablar por teléfono, descansar, trabajar un rato, leer, y un gran etcétera.
. ¿Sabes cual es lo que más hacemos mientras ellos están así? .
Haz memoria. ¿Se te ocurre?
Comer tranquilos, con ellos al lado, pero con la fantasía de que no estén 🤭 .

Así es. Y la sensación es maravillosa: vamos a comer todos, padres e hijos, pedimos la comida, encendemos pantallas, y cuando nos traen la comida, ellos comen mientras ven algo que les gusta y nosotros comemos tranquilos como si ellos no estuvieran hablando de cosas de adultos sin interrupción. .
¿Has experimentado esto alguna vez? Yo si.  .

No es sano, nada sano. Pero claro, comes suuuuper tranquilo. Eso si. .

Cuando los niños comen delante de las pantallas , su cerebro  no conecta con el aparato digestivo y con la sensacion de hambre y saciedad. Por ese motivo, pueden no comer la cantidad necesaria o por el contrario comer en exceso porque no conectan con la parte del cerebro que lo regula. No son conscientes de cuanto comen ni de lo que comen. Incluso podrias llegar a darles algo que no les gusta y ellos abrirían la boca.

 

En las comidas, evita totalmente las pantallas que no permiten conectar el cerebro con lo que hacen. A parte de interferir en la dinámica familiar y reducir la comunicación hasta hacerla casi inexistente, pueden desarrollar problemas de alimentacion a medio o largo plazo y potenciar la adicción a la tecnología.
En nuestra consulta de psicología ya tenemos casos de niños menores de 6 años con adiccion a las “pantallas” y que se niegan a comer si no es delante de la tablet o el móvil. Os prometo que es duro de ver, porqué hacen verdaderos sindromes de abstinencia. .

En la mesa, pantallas CERO. ¿Te apuntas? .  Si necesitas asesoramiento para ayudar a tu hij@ a aprender a limitar el uso de las tecnologías no dudes en contactarnos.

hambre emocional

El hambre emocional – ¿Hacemos bien en premiar con comida?

A menudo relacionamos la comida con la conducta, recompensamos a los niños con comidas que les gustan si su actitud es la que esperamos y podemos llegar incluso a relacionar una mala actitud con un tipo de comida.
Es probable que en tu infancia recuerdes esto como algo común, el premio de chocolate o repetir algo que estaba muy rico si te portabas bien. Ahora, gracias al estudio del comportamiento de los niños y de los avances en neuropsicología hemos averiguado que es negativo para el desarrollo emocional de los niños y adolescentes premiarles o castigarles con comida. Además los psicólogos hemos evidenciado que en los adultos que han sido educados en esta idea tienen más problemas con la alimentación, experimentando ansiedad o llegando a desarrollar trastornos de alimentación como el trastorno por atracón.

¿Has oído hablar de hambre emocional?

Es el apetito que se siente en respuesta a sentimientos negativos o de ansiedad y que solo son saciados con comidas grasas, hipercalóricas y poco saludables. Se busca modificar la emoción negativa a través de lo gratificante de una comida que les gusta. En problema es que el hambre emocional, a diferencia del hambre física, es muy difícil de satisfacer por completo.

Si quieres evitar que tus hijos relacionen la comida con el estado de ánimo:

  • Evita premiar con chuches, helados o snacks cuando tengas buen comportamiento. Puedes premiarles con más tiempo de calidad, con jugar más rato o con hacer un plan que les guste.
  • Si van a tomar, por ejemplo, un helado, es porqué hace calor y es refrescante, no por que se hayan tomado toda la cena.
  • Evita también frases que en ocasiones usamos los adultos como “necesito Chocolate” o “me merezco un postre🧁”, ya que es importante darles nuestro ejemplo.

Esperamos que estos consejos te ayuden a evitar, aunque sea en ocasiones, a no relacionar la comida con las emociones o las conductas.

Si observas que tu hijo/a come con ansiedad o tiene hambre emocional puedes hacernos una consulta y nuestros psicólogos intentaran guiarte para conseguirlo. Si, por lo contrario, crees que ya  de adulto eres víctima del hambre emocional, contactanos y te ayudaremos a superarlo.

La fina línea entre proteger y sobreproteger a los hijos

Sabemos que la sobreprotección no es sana. Esto resuena en nuestra cabeza desde siempre, desde antes de convertirnos en padres, desde que recuerdas observar a alguien criando a su hijo y haciéndole cosas que ya podía hacer solito.

La sobreprotección va de eso. De hacer las cosas por él, de no dejar que haga cosas que sabe hacer pero que quizás le causan malestar o que lo haga mal te causa malestar a ti.

Proteger, sin embargo, es sano. Proteger a alguien que necesita ser protegido por que no sabe o no puede por si mismo. Quizá más adelante pueda hacerlo, pero ahora no.

¿Qué diferencia hay entre proteger y sobreproteger?🤷🏻‍♀️ Lo explicamos de forma sencilla:

✅Proteger es cuidar de alguien que no tiene recursos para cuidarse solo porque por la edad o características que tiene no ha desarrollado esa habilidad que necesita en un momento concreto. Ponemos ejemplos de protección:

  • Dar de comer a un bebé que no tiene habilidad motora suficiente para alimentarse por si mismo.
  • Vestir a un niño cuyas habilidades motoras finas no le permiten hacerlo solo.
  • Evitar que se exponga a situaciones que por su edad no puede entender.

❌Sobreproteger es cuidar de alguien que tiene recursos para cuidarse solo pero que nos angustia que pueda experimentar malestar, o cualquier sentimiento negativo, o bien que cuando realiza esa tarea lo hace de una manera equivocada desde nuestro punto de vista adulto. Ponemos ejemplos de sobreprotección:

  • Alimentar a un niño/a que puede hacerlo por si mismo, solo por el hecho de que pueda mancharse o vaya demasiado lento (o temamos que pueda atragantarse). o Vestir o desvestir a un niño/a que pueda hacerlo solo pero que se frustra por que le cuesta o que consideramos que no tenemos tiempo para esperar el tiempo que necesita para hacerlo.
  • Evitar que se exponga a cualquier situación que pueda crearle un malestar.
    Los niños sobreprotegidos, a menudo experimentan inseguridad, ansiedad y dificultad en la regulación emocional.

La clave está en exponer a los niños a situaciones que pueden entender por su edad evolutiva, acompañados de los adultos, quienes les ayudaran a desarrollar habilidades de gestión de esa situación.

¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres?

Estamos de estreno en nuestra cuenta de instagram, @famileandobyfia, a la que os invitamos a uniros y participar. Hoy estamos discutiendo sobre como podemos demostrar a nuestros hijos cuanto les queremos, y debatiendo qué hacemos bien y qué podemos mejorar.

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❇️ ¿Cómo demostrarle a tu hijo que le quieres? 💕 Sabemos que el amor de padre/madre es incondicional. Partimos de esa idea, claro. Pero amar no significa saber demostrarlo. 💁🏻‍♀️ Les cuidamos, protegemos, educamos, y les damos todo el cariño posible. Pero a veces, aunque nos cuesta reconocerlo, la inercia del día a día nos impide. Demostralo con pequeños detalles. Os traemos 10 ideas para demostrale a tu hij@ que le quieres y que te importa: 1️⃣ Dile que le que quieres, ¡pero de verdad! Con un TE QUIERO, CARIÑO que no te quepa en la boca. 2️⃣ Mirale cuando habla y sonríe. Sentirse escuchado con atención es algo enorme. 3️⃣ Dale besos, abrazos, mimos y hazle cosquillas, muchas, hasta que se le aflojen las fuerzas de tanto reir. 4️⃣ Destaca algo bueno que haga, sin que venga a cuento. Solo porqué te apetecía que supiera cuanto le admiras. 5️⃣ Cuando haya hecho algo con esfuerzo, dale las gracias. Agradecele que tenga tantas ganas de hacer las cosas bien. 6️⃣ Háblale de cuando era un bebé y cuentale lo qué sentiste cuando nació. No sabes lo que puede llegar a gustarle escuchar su historia. 7️⃣ Haz planes de futuro con el/ella. Demuéstrale que tienes muchas ganas de vivir aventuras juntos y si hay un poco de fantasía, nunca está de más. 8️⃣ Si vas a llegar tarde (y lo sabes), si te vas de viaje o si has tenido una semana en la que le has visto menos de lo que te gustaría, déjale alguna nota especial, un mensaje cariñoso. Puedes ponérselo en el desayuno, en el espejo del baño o donde se te ocurra que le pueda sorprender. 9️⃣ Dile que te acuerdas de el/ella cuando no estáis juntos. Cuéntale que has visto una cosa en la calle que te ha recordado a el/ella o que has visto un anuncio de una película en el cine que seguro que le va a encantar. 🔟 Y por último… haz todo lo anterior tanto como puedas!!! ➡️ Cuéntanos cual es el que más sueles hacer y el que más te cuesta 😄 #tipspsicologia #psicologo #psicologosbarcelona #niños #psicologiainfantil #consejos #familia

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Qué es la ansiedad y cómo diferenciarla de los nervios y el estrés

¿Ansiedad,  estrés o simplemente nervios?

Si nunca has sentido ansiedad, probablemente conozcas a alguien que sí ha tenido. Pero ¿cómo saber si sientes ansiedad o nervios?, ¿sabes diferenciarlo realmente?

Laura Górriz, psicóloga clinica de Barcelona, nos ayuda a diferenciar estos estados y entenderlos.

Nervios

Para empezar, sentir “nervios” es una expresión que utilizamos para referirnos a un estado de activación nerviosa, una respuesta del sistema nervioso ante una situación difícil, diferente, que nos incomoda o que tenemos ganas de que suceda. Obviamente cuanto nos duele la cabeza no decimos “ tengo cerebro” o cuando nos molesta la espalda no decimos “tengo vertebra”. Pero en este caso, utilizamos la expresión “nervios” o nerviosismo para expresar un estado de tensión y activación general y cierta aceleración en respuesta de un estímulo que puede ser positivo o negativo.

Los “nervios” no son patológicos y son habituales en todas las personas (y animales) ante la exposición a una situación que no controlamos. Puede que al sentirlo aparezca mayor sudoración, irritabilidad y humor inestable, quizás ganas de respirar más profundamente, puede que incluso con cierto dolor en el estomago puntual, pero el estado de activación sería medio y con nerviosismo puedes hacer todas las tareas que sueles hacer durante el día sin afectación en ellas.

Estrés

Cuando la situación que nos inquieta la vivimos como amenazadora, desbordante y requiere que pongamos más energía de la habitual absorbiéndonos y agotándonos, sería estrés. Sentir estrés tampoco es patológico, puesto que el estrés es sano siempre y cuando la amenaza sea real (una persecución, la necesidad de salvar a alguien de un peligro, o potenciar al máximo nuestras habilidades motoras y o cognitivas para conseguir algún objetivo concreto en un corto espacio de tiempo).

El estrés simbolizaría el “sprint final” de una carrera. No podemos vivir en sprint constante porqué puede afectar a nuestra salud física y emocional. Uno de los síntomas del Estrés es la Ansiedad.

Ansiedad

La ansiedad es un síntoma patológico relacionado con pensamientos excesivamente negativos incluso catastróficos sobre uno mismo, sobre un acontecimiento o sobre una idea. La ansiedad llega a manifestarse con malestar físico como taquicardias, mareos con o sin vómitos, cefaleas, problemas digestivos (diarreas y/o estreñimiento), disnea (dificultad para respirar bien), insomnio, y emocionales como preocupación excesiva, conductas de evitación, obsesiones, sentimiento de desesperanza, etc. Son muchas las expresiones físicas y emocionales de la ansiedad pero todas son de un nivel elevado e incluso inhabilitante. Con un nivel alto de ansiedad es posible que no puedas trabajar, que no puedas disfrutar de lo que antes te gustaba, incluso que no te sientas bien con las personas que quieres. Es posible que sientas ansiedad y que no puedas expresar lo que temes, lo que te preocupa o lo que te hace sentirte así.

El nerviosismo y el estrés son habituales y en cierta manera sanos como respuesta fisiológica a una situación puntual que requiere más de nosotros. El estrés debe ser vigilado y evitar un estado prolongado; si fuera así es mejor cambiar los hábitos  y/o consultar a un psicólogo.

La ansiedad viene acompañada de un profundo malestar físico y emocional y debería tratarse con profesionales especializados.

Nuestro equipo de psicólogos tiene amplia experiencia en el tratamiento de personas con ansiedad así como  en ayudar a mitigar las situaciones de estrés.

Si lo necesitas, aquí estamos. ¿Te ayudamos?

Laura Górriz- Psicóloga Clinica del Centro FIA de Barcelona

Cómo escoger las actividades extraescolares

Con la llegada de las vacaciones llega un largo periodo de descanso pero a la vez nos sirve para valorar cómo ha ido el curso pasado y cómo vamos a planificar el nuevo curso que empieza.

Una de las decisiones importantes que debemos tomar, y sobre las que a menudo recibimos consultas los psicólogos infantiles,  es qué actividades extraescolares realizarán nuestro hijos, donde lo harán y con qué frecuencia.

Para escoger las actividades extraescolares hay que tener en cuenta 4 puntos:

  • La edad: debemos respetar los ciclos de sueño y descanso de los niños y no realizar actividades que les impidan iniciar las rutinas de la noche con tiempo, promoviendo su autonomía tanto en higiene como en alimentación.
  • Sus preferencias: si bien podemos sugerir a nuestros hijos las actividades que puede realizar, compatibles con nuestros horarios y organización doméstica, debemos escuchar lo que ellos quieren hacer, de esta manera estarán más motivados y aprovecharan mejor el tiempo durante la actividad.
  • El tiempo de dedicación: el deporte es una de las actividades por excelencia a realizar después de la jornada escolar, ya sea deporte individual o de equipo. Sin embargo, lo que empieza siendo una tarde de juegos y ejercicio acaban siendo 3 tardes de entreno durante horas y el partido del fin de semana, por no mencionar los partidos que se realizan fuera de casa. Por este motivo, hay que prever hacia donde se orienta el deporte que va a iniciar nuestro/a hijo/a y valorar si es conveniente para él/ella y para el resto de la familia toda la organización que va a conllevar.
  • La cantidad de actividades extraescolares: Deporte, idiomas, danza y música son las actividades extraescolares habituales. Para no sobrecargar a los niños debemos tener en cuenta la edad, la cantidad de horas que debe dedicar el niño a sus deberes escolares y procurar que al menos tengas una tarde libre sin ninguna actividad para promover la creatividad, descansar y compartir el tiempo con su familia.

 

Las actividades extraescolares aportan a los niños aquello que en el horario escolar no han podido desarrollar o bien amplían el conocimiento de alguna de ellas. Ayuda a tu hijo/a a elegir una actividad que le motive y le ayude a ampliar sus capacidades de creatividad, socialización y promuevan su salud física.

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Al psicólogo como al dentista

El papel del consultor de crianza o psicólogo de familia.

A la consulta de un psicólogo infantil nos llegan a menudo casos que se podrían haber resuelto con un poco de prevención por parte de los padres. A menudo, con unas pocas sesiones con el niño y una serie de consejos a los padres conseguimos reconducir el problema, en los casos más complicados necesitamos de tratamientos más largos. Parecería fácil culpar a los padres, pero la realidad es que a estos padres nadie les ha enseñado ni explicado como actuar, y en general hacen lo que buenamente pueden con las herramientas y conocimientos de los que disponen.

Hace tiempo que me vino a la cabeza esta idea; hacer consultoría de crianza para orientar la familias sobre las crisis evolutivas de sus hijos y los estilos educativos. Así pues, pensé, podría aconsejar que los padres vinieran una o dos veces al año para hablar de cómo estaban sus hijos, que tal les iba a ellos como padres y comentar conmigo las dificultades con las que se habían enfrentado y superado (o no). De esta manera, podríamos hablar de cómo se han sentido durante ese año como educadores, si les ha preocupado durante este tiempo la conducta de sus hijos y qué han hecho al respecto, si ahora viéndolo con distancia volvería a hacer lo mismo o cambaría su respuesta.

También seria interesante poder hablar con las familias sobre las etapas que están por llegar. ¿no seria buena idea que los padres con hijos de 10 u 11 años pudieran prepararse para la llegada de la adolescencia? Comunicación, límites, estudios, adicciones, móvil, videojuegos, amigos, etc.

 

Pero ¿como explicar a las familias que lo mejor que podrían hacer es visitar a un psicólogo una o dos veces al año para «revisar» que tal les iba como padres? Así que pensé en compararlo con las visitas al dentista.

Un vez (o dos) al año solemos hacer una revisión dental acudiendo a un dentista para que nos diga si va todo bien en nuestra dentadura o si tenemos alguna caries o encía roja. Tras la exploración, con o sin radiografía de la boca (ortopantomografía) Suele hacernos una limpieza y recomendarnos que cojamos hora para el año siguiente. La visita al dentista la entiende todo el mundo y la realiza gran parte de la población si no quiere perder sus dietes a largo plazo, claro. A veces acudimos al dentista si nos duele la boca, si se nos ha roto un diente o si nos sangran las encías, incluso cuando queremos que nuestros dientes tengan un mejor aspecto. Nos responsabilizamos de nuestra dentadura cada día lavándola con cariño y usando el cepillo y dentífrico adecuado y una vez al año vamos a que un profesional nos diga si lo que hemos estado haciendo es suficiente o observa alguna cosa que tengamos que hacer mas.

Entonces ¿por qué no visitar una vez al año al psicólogo o consultor de crianza para darnos la tranquilidad de que lo que hemos estado haciendo es suficiente para que nuestros hijos ( dientes) estén sanos y felices (sin caries) y que lo que hemos estado haciendo (cepillarnos los dietes, pasarlos en hilo dental y enjuagarnos con flúor) es adecuado y suficiente?

Nadie se sorprende cuando le dices que vas al dentista a hacerte una revisión. ¿Qué pasaría si le dijeras que vas al psicólogo o consultor de crianza a hacer una revisión? Hay algo que tiene que cambiar con los tabús sobre psicología, y debería hacerlo pronto.

 

Cuando queremos cocinar, miramos recetas, vídeos y libros de cocina (¡nadie querría probar una mezcla aleatoria de ingredientes sin sentido!), cuando queremos empezar un deporte buscamos profesores y los mejores materiales para practicarlo (zapatillas minimalistas para hacer más natural nuestro estilo corriendo o  las  materiales y accesorios de carbono ultra ligeros para minimizar el peso de nuestra bicicleta), cuando queremos ser buenos profesionales buscamos la mejor formación en la mejor escuela con los mejores profesores. Pero para ser padres ¿cómo nos formamos? Como máximo, los más involucrados, buscan y leen  libros  de crianza, pero difícilmente vamos más lejos. Pues ahí está el problema; el que para muchos es el mayor y más importante proyecto de nuestras vidas, nuestros hijos, y no hay receta que seguir ni materiales ultraligeros para usar ni profesores que nos instruyan.

 

El instinto, el sentido común y el amor son tres ingredientes valiosísimos para la crianza de nuestros hijos, sin duda, pero ¿no seria útil que un especialista en Psicología Infantil nos orientara en qué cantidad de cada uno es aconsejable poner según el momento evolutivo de cada niño?

¿Qué opináis?

Os animo a todos a que lo probéis, a que hagáis una «revisión anual» de vuestro papel como padres y de vuestro estilo educativo. Es la forma más sana, responsable y , por qué no, divertida  de estar seguros de hacerlo lo mejor posible.

 

Laura Górriz – Psicóloga Infantil

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

Entender el TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El TDAH corresponde a las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico con inicio en la infancia y que se caracteriza principalmente por dificultades en la atención y concentración que puede estar acompañado con movimiento excesivo del cuerpo (hiperactividad) y/o falta de autocontrol (Impulsividad). En algunas ocasiones los niños con TDAH sufren otros trastornos asociados.

Es importante tener en cuenta que el TDAH aparece antes de los 12 años y que para que un psicólogo infantil o psiquiatra realice un diagnóstico debemos hacerlo a partir de los 6 años, puesto que muchos niños en la etapa preescolar muestran síntomas relacionados pero puede deberse a trastornos de ansiedad o bien un trastorno madurativo, entre los más comunes.

EL TDAH afecta tanto al ámbito escolar, como al social y familiar. El niño inatento e/o hiperactivo no solo se manifiesta en clase, también hay conductas en el ámbito familiar que muestran claras dificultades de atención y autocontrol.

 

En la Unidad de Psicología Infantil de Clínica Corachán de Barcelona realizamos una completa evaluación del niño con sospecha de TDAH realizando las pruebas específicas de atención y concentración, un estudio cognitivo (intelectual) para ver las áreas más afectadas, una exploración del comportamiento en el núcleo familiar y una entrevista escolar que permita mostrar las características del niño tanto en  el ámbito académico como social. Sin olvidar, que una de las áreas más importantes a valorar por el psicólogo infantil es el área emocional, que se ve afectada por los sentimientos de frustración y ansiedad de no poder alcanzar las metas escolares y las normas conductuales que el entorno les exige.

Junto a la valoración psicológica del potencial caso de TDAH,  nuestros psicólogos infantiles aconsejan una visita al Neuropediatra del equipo para realizar un diagnóstico conjunto.

Una vez finalizado el diagnóstico del TDAH, y sólo en aquellos casos que el Neuropediatra considere oportuno, se aconseja a la familia complementar el tratamiento psicopedagógico con tratamiento farmacológico, que requerirá de un seguimiento especifico.

El tratamiento del TDAH consiste en un programa de Reeducación psicopedagógica para mejorar las capacidades de atención, concentración, percepción y memoria, así como la capacidad de planificación y organización. Es necesario enseñar técnicas de estudio y cómo enfrentarse a los exámenes y proyectos educativos.

No podemos olvidar el acompañamiento emocional de los pacientes con TDAH, intervención necesaria para lograr mejorar su autoestima y percepción de sí mismo ante las demandas del entorno.

Cuando una familia observa características en su hijo que les haga pensar que puede tener TDAH, es importante consultar a un pediatra o consultar directamente a un psicólogo infantil. En bastantes ocasiones, las pruebas descartan que el paciente sufra TDAH y únicamente requerirá pautas a nivel escolar y familiar. Debemos tener en cuenta, como hemos explicado, que es un trastorno neurobiológico y no solo conductual, y por lo tanto debemos diferenciar entre el niño desatento, movido e inmaduro, del niño que sufre TDAH.

Es una labor del psicólogo infantil, así como de pediatras y psiquiatras, diferenciar bien estos casos y no realizar diagnósticos precoces que a menudo hemos visto que  llevan a utilizar fármacos sin ser realmente necesarios. Por ello, desde Psicología Infantil y Familia realizamos talleres en escuelas así como charlas a profesionales para que todos los implicados entendamos bien qué es exactamente el TDAH y como debemos diagnosticarlo.

En el caso de que existan dudas sobre un diagnóstico existente de TDAH, a menudo recomendamos a las familias que busquen una segunda opinión de un profesional para estar convencidos antes de iniciar un tratamiento farmacológico.

Si necesitas ayuda de un psicólogo infantil, o tienes dudas acerca del tema, no dudes en contactarnos.

650498803     l.gorriz@copc.cat

 

Laura Górriz- Psicóloga

 

Consejos para una mejor vuelta al cole

 

Pues sí, las vacaciones escolares ya se acaban y vuelve la rutina: los madrugones, los “bébete toda la leche”, el “mamá átame tu las bambas”, los “¿has cogido todo? – si… -¿Seguro? – Siiiii….. -¿Has cogido la bolsa de deporte? – ah, no, eso no…”, los atascos y llegar al trabajo como si salieras de una maratón. Aunque para los padres es un alivio que sus hijos empiecen de nuevo el colegio y sus rutinas, hay algunos niños que les cuesta un poco más los inicios y los cambios. Para ellos es este post, y para aquellos que quieren reforzar un poco a sus hijos este año en la vuelta al cole.

 

Desde Psicología Infantil y Familia queremos dar una NORMA BÁSICA y 3 consejos. La diferencia de Normas y consejos es que la norma es IMPRESCINDIBLE y los consejos recomendables:

 

NORMA: Escuchar lo que el niño siente, darle espacio para hablar, acoger sus sentimientos y contener su ansiedad.

¿Y cómo hago esto?. Os lo explicamos con un ejemplo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! Tienes ganas?

Hijo: NO…

Madre: ¿¡Cómo que no!? Si te encanta ir al cole y además verás a tus amigos.

Hijo: Este año no…

Madre: Va, seguro que vas mañana y estás encantado. No pasa nada. ¿Porqué no quieres ir?

Hijo: Por que no… no sé… no quiero… será muy difícil…

Madre: Anda… que va, ya verás como no.

 

Supongo que algunos reconocéis esta conversación u os parece familiar. Cuando un niño siente rechazo por algo, seguro que tiene un motivo, a veces es fácil de reconocer, en ocasiones es difícil, y en otras prácticamente imposible. No intentéis convencer a vuestro hijo que sienta algo que crees oportuno en ese momento. Por lo contrario, es necesario acoger su emoción, buscar el motivo y darle buenos argumentos para tranquilizarle. A los hijos les gusta saber cómo se enfrentaban sus padres a los retos que ellos están viviendo ahora. Os lo explico con otro ejemplo mucho más positivo:

 

Madre: Mañana empieza el cole eh! ¿Tienes ganas?

Hijo: NO…

(acoge su sentimiento, compréndelo y dale una opción de argumento)

Madre: Te entiendo, después de tantos días de vacaciones empezar las clases otra vez quizá te da pereza. ¿puede ser eso?

Hijo: No… no sé… es que será muy difícil

(Acoge su sentimiento, compréndelo y si te da su argumento dile que tiene razón en pensarlo pero tiene que intentar pensar en positivo)

Madre: Cada curso tiene cosas nuevas que aprender y al principio pueden parecer difíciles, pero luego te das cuenta de que no lo eran. ¿Te acuerdas que el año pasado, en estas fechas, también pensabas lo mismo?

Hijo: si… pero este curso es más difícil.

(Acoge su sentimiento y busca recursos que le den seguridad que ya haya utilizado antes en situaciones similares)

Madre: Claro, es verdad. Pero ¿qué haces cuando algo te resulta difícil?

Hijo: Preguntar para que me lo expliquen otra vez.

(Confirma su respuesta y motívale a que se enfrente seguro de sí mismo)

Madre: ¡Exacto! ¿Ves? Lo vas a hacer genial, y papá y yo estamos aquí para ayudarte en todo.

 

Y ahora van los 3 consejos que recomendamos poner en práctica:

 

 

Si podéis acoger los sentimientos de los niños y reconocer que es normal que se sienta así y demostrarle con buenos argumentos que son capaces de enfrentarse a lo que temen, tendréis asegurado un inicio de curso con más ganas y seguridad.

 

Consejo 1:

- Inicia las rutinas unos días antes de volver al colegio. acostarse pronto y madrugar son dos cosas que quedaron a finales de junio y que hace falta recuperar. Intenta pasar un fin de semana activo con rutinas parecidas a las escolares. También es aconsejable recuperar el horario de las comidas ya que son parte de la rutina que ayuda y ayudan a regular el sueño-vigilia.

Consejo 2:

- Prepara el material con tu hijo. Involucrar a los niños y hacerles partícipes de los preparativos es siempre buena idea. Que puedan escoger qué bolígrafos quieren o el color de las libretas les ayuda a tener más ganas de estrenar ese nuevo material y por tanto de comenzar el colegio.

 

Consejo 3:

- Contágiales de ilusión por cada detalle. Los cambios son difíciles e impredecibles, y en la edad escolar cada día hay que adaptarse a alguna nueva experiencia. Por eso es necesario que vivan con ilusión cada momento y para ello tenemos que ayudarles a que busquen motivos para sentirse seguros y motivados. Por ejemplo, puedes dejarles notas motivadoras dentro del desayuno de media mañana como “que tengas un fantástico primer día de cole”, “pásatelo genial en el primer patio de este curso” o un simple (pero efectivo) “¡¡Te quiero!!”. Quizá han pasado una mañana un poco nerviosos pero recuerdan que su padres piensan en ellos y saben que todo les irá bien.

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