Categoría: tratamiento

Dificultades de aprendizaje: síntomas para detectarlos y cómo solucionarlos

Las dificultades que tienen algunos niños para acceder a los aprendizajes se encuentran entre las causas más frecuentes de un mal rendimiento y fracaso escolar. Los niños que no van bien en el colegio, que les cuesta estudiar o que tienen dificultades de atención, necesitan ayuda para encontrar las estrategias más adecuadas que les permitan adquirir los conocimientos fundamentales para seguir el curso escolar con éxito. Un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda en estos casos.

Estas dificultades de aprendizaje se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en los aprendizajes de diferentes áreas, por eso no hay que esperar a que el fracaso escolar se haya producido. Lo ideal es que un psicólogo realice una evaluación diagnóstica en profundidad de las dificultades de aprendizaje en el momento que se detecten ciertas dificultades que le impidan llevar a cabo las actividades académicas que le correspondan.

Los principales síntomas que se pueden observar son: problemas relacionados con el lenguaje (como las dificultades para acceder a la lectura y escritura), la comprensión y expresión escrita y/u oral, y dificultades en las rutinas, el comportamiento y las relaciones sociales. Estos síntomas se presentan desde bien temprano y van evolucionado con la edad.

La evaluación diagnóstica realizada por el psicólogo infantil nos mostrará en qué procesos tienen dificultades  de aprendizaje y permitirá establecer diagnóstico y fijar un programa de reeducación de aprendizajes específico para cada niño, permitiendo actuar con rapidez y ayudar al niño a encontrar diferentes estrategias para su aprendizaje.

En la Unidad de Psicología Infantil y de familia de Clínica Corachán, la evaluación diagnóstica consiste en una evaluación completa, basada en la historia clínica y una exploración cognitiva, que se acostumbra a completar con una valoración emocional. Ésta se realiza por uno de nuestros psicólogos infantiles con dilatada experiencia, suele ser de unas  4 ó 5 sesiones y el tipo de pruebas dependen de la dificultad y de la edad del niño o adolescente. Finalmente, el diagnóstico nos permite conocer y comprender la dificultad que el niño tiene en el aprendizaje e iniciar o focalizar, en caso necesario, el tratamiento más adecuado a sus necesidades.

 

Para poder trabajar bien los trastornos de aprendizaje, desde Psicología Infantil y Familia se plantea un tratamiento de reeducación que consiste en trabajar  de la mano del psicólogo infantil estrategias de aprendizaje  planificación y organización, técnicas de estudio, motivación y autoestima ante tareas escolares y potenciar conductas adecuadas y reducir las poco adecuadas. Además de la reeducación semanal, hay una coordinación con el colegio y una orientación y asesoramiento a la familia.

 

Nuestro equipo de  psicólogos infantiles considera importante que frente a una dificultad escolar no se deje pasar el tiempo y se pueda realizar un tratamiento precoz y adecuado, el cual le permitirá obtener estrategias de aprendizaje y organización que ayudarán al niño o adolescente a seguir el ritmo de aprendizaje y evitarán o le ayudarán a disminuir la sensación de fracaso ante las tareas escolares. De esta manera, trabajando desde los primeros signos de alerta, evitamos que el joven desarrolle un trastorno de aprendizaje.

 

Silvia Serra

Psicóloga Infantil

¿Cuándo consultar a un psicólogo infantil o de adolescentes?

teen depression

Muchos padres nos contactan con dudas sobre su hijo necesita o no acudir a un psicólogo.

Los niños atraviesan distintos periodos en los cuales se enfrentan a problemas y conflictos con ellos mismos y con las personas de su alrededor. Cuando estos problemas son un obstáculo en su desarrollo, ocupan la mayor parte de sus pensamiento o dificultan sus relaciones personales es cuando se debe consultar a un psicólogo.

En las etapas iniciales del desarrollo sabemos que las rabietas, el control de esfínteres, el inicio de la escolarización, los límites y normas, son experiencias que requieren, por parte del niño, un nivel de madurez adecuado a la meta que van a perseguir, y un buen acompañamiento y regulación emocional, por parte de sus padres. En ocasiones, la meta a alcanzar no es coherente a la madurez emocional o fisiológica de niño y puede ocasionar mucha frustración, ansiedad y miedo a enfrentarse a esa dificultad de nuevo.

En la etapa escolar, es frecuente que el motivo de consulta esté relacionado con el entorno del colegio, ya sea por un problema en el aprendizaje, de conducta o bien una dificultad en la relación con sus iguales. El profesorado observa a los alumnos e informa a los padres si hay algún aspecto en la capacidad de aprendizaje o la conducta en clase de un alumno que le esté preocupando. Tanto los padres como el profesor deben tomar medidas para ayudar al niño que tiene dificultades, como por ejemplo, motivarle, darle seguridad en sus iniciativas, sugerir actividades grupales y nuevas relaciones en clase, proporcionarle un apoyo extraescolar en las materias que sean necesarias y animar al alumno a que se esfuerce en tener una conducta adecuada en clase. Si las nuevas medidas no cumplen con los objetivos marcados o el niño manifiesta un sufrimiento emocional en el proceso, es aconsejable consultar a un psicólogo infantil.

También hay conductas que podemos observar en niños y adolescentes y que pueden ser el inicio de un trastorno psicológico. Mientras que tener miedo a la oscuridad, a estar sólo o a los perros es algo habitual en niños en edad escolar, cuando la manifestación del miedo se traduce en ansiedad, falta de sueño o apetito, evitación o rechazo desproporcionado y la imposibilidad de los padres de dar argumentos convincentes para calmar a su hijo, puede que esté desarrollando una fobia.

Por otro lado, las conductas repetitivas, obsesiones, manías o rituales deben despertar nuestro interés cuando el niño manifiesta mucha ansiedad si no puede realizarlos y se vuelve rígido en sus pensamientos.

Por último, es habitual que los niños sientan frustración cuando no consiguen lo que quieren, y esa frustración se traduce en lloro, enfado, rabia e incluso ira. Sin embargo, si las conductas oposicionistas se repiten constantemente y son de gran intensidad, llevando al niño al constante grito, rebeldía, conducta violenta o incluso agresión al adulto, es aconsejable que se realice una valoración psicológica con el objetivo de ayudar al niño a poner palabras a su malestar entendiendo el motivo de su inseguridad y frustración.

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