Estas son las preguntas que más nos hacen las familias en la consulta. Si te queda alguna duda, llámanos o escríbenos.
Escrito por Laura Górriz, psicóloga colegiada 16.524 (COPC).
Primera visita y cómo trabajo
¿Cómo es la primera visita?
Empieza con una entrevista con los padres, en la que recojo la historia de vuestro hijo o hija desde el nacimiento hasta hoy. Después hay unas sesiones de exploración con él o ella y una última cita en la que os explico lo que he visto y cómo propongo acompañarle. Vosotros formáis parte del proceso. Cada sesión dura 45 minutos y puede ser en la consulta o por videollamada. Lo cuento con más detalle en la primera visita al psicólogo infantil.
¿Cuánto cuesta una sesión?
Todas las sesiones cuestan lo mismo, la primera incluida, y los precios son competitivos. Te indico el importe exacto al contactar: 650 498 803.
¿Cuánto dura una terapia psicológica?
La terapia psicológica es un proceso de cambio y por tanto la duración de la misma es variable en función de los objetivos definidos y sobre todo de las dificultades que presente cada caso. En Psicología Infantil y Familia solemos trabajar con periodicidad semanal y sesiones de 45 minutos. Al tratarse de un trabajo personal, la duración del tratamiento se verá influida por el ritmo que el propio individuo quiera/pueda ir asumiendo. No obstante, te aseguro que para mí no hay mayor satisfacción que lograr solucionar los casos de la mejor manera posible y en el menor tiempo que cada caso permita.
¿La información que cuente en consulta es confidencial?
Como psicóloga clínica colegiada, mi trabajo se rige por los principios del código deontológico que guía el ejercicio de nuestra profesión; al igual que respeta la legislación vigente en términos de protección de datos. La información obtenida en nuestra consulta de psicología será tratada conforme al secreto profesional y no será comunicada a terceros a no ser que la persona así lo autorice de forma explícita.
Niños y adolescentes
¿Cuándo consultar a un psicólogo infantil?
Los niños atraviesan distintos periodos en los cuales se enfrentan a problemas y conflictos con ellos mismos y con las personas de su alrededor. Cuando estos problemas son un obstáculo en su desarrollo, ocupan la mayor parte de sus pensamientos o dificultan sus relaciones personales es cuando se debe consultar a un psicólogo infantil.
En las etapas iniciales del desarrollo sabemos que las rabietas, el control de esfínteres, el inicio de la escolarización, los límites y normas, son experiencias que requieren, por parte del niño, un nivel de madurez adecuado a la meta que van a perseguir, y un buen acompañamiento y regulación emocional, por parte de sus padres. En ocasiones, la meta a alcanzar no es coherente a la madurez emocional o fisiológica de niño y puede ocasionar mucha frustración, ansiedad y miedo a enfrentarse a esa dificultad de nuevo.
En la etapa escolar, es frecuente que el motivo de consulta esté relacionado con el entorno del colegio, ya sea por un problema en el aprendizaje, de conducta o bien una dificultad en la relación con sus iguales. La dislexia y el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (el famoso TDAH) son los ejemplos más comunes. Si las medidas puestas en marcha por el profesorado y los padres no cumplen con los objetivos marcados o el niño manifiesta un sufrimiento emocional en el proceso, es aconsejable consultar a un psicólogo infantil.
También hay conductas que podemos observar en niños y adolescentes y que pueden ser el inicio de un trastorno psicológico. Mientras que tener miedo a la oscuridad, a estar solo o a los perros es algo habitual en niños en edad escolar, cuando la manifestación del miedo se traduce en ansiedad, falta de sueño o apetito, evitación o rechazo desproporcionado y la imposibilidad de los padres de dar argumentos convincentes para calmar a su hijo, puede que esté desarrollando una fobia.
Por otro lado, las conductas repetitivas, obsesiones, manías o rituales deben despertar nuestro interés cuando el niño manifiesta mucha ansiedad si no puede realizarlos y se vuelve rígido en sus pensamientos.
Por último, es habitual que los niños sientan frustración cuando no consiguen lo que quieren, y esa frustración se traduce en lloro, enfado, rabia e incluso ira. Sin embargo, si las conductas oposicionistas se repiten constantemente y son de gran intensidad, llevando al niño al constante grito, rebeldía, conducta violenta o incluso agresión al adulto, es aconsejable que se realice una valoración psicológica con el objetivo de ayudar al niño a poner palabras a su malestar entendiendo el motivo de su inseguridad y frustración.
¿Cómo diferencio la conducta adolescente normal de un trastorno de conducta?
La adolescencia es una etapa de cambios constantes difíciles de entender por uno mismo y por las personas de alrededor. Es frecuente que los padres se preocupen por las conductas que observan en sus hijos adolescentes, que exigen intimidad, autonomía y libertad. Los adolescentes ya no son niños y tampoco son adultos, así que el trato que recibe un adolescente en la familia es una pieza importante para construir una buena red de comunicación entre sus miembros.
Las conductas del adolescente no suelen ser patológicas aunque en ocasiones lo parezcan: pueden considerar su aspecto como una de sus prioridades sin estar sufriendo un trastorno de la conducta alimentaria, puede que se muestre impulsivo en ocasiones y se descontrole en alguna de sus batallas por conseguir sus objetivos sin sufrir un trastorno de conducta, también puede que tenga momentos melancólicos y parezca ensimismado en sus pensamientos sin estar sufriendo una depresión. Hay muchos momentos en la vida de un adolescente que podrían parecer patológicas y por el contrario son emociones que experimentan todos los adolescentes para construir estrategias de afrontamiento a las crisis vitales que están por llegar.
Si por el contrario, estas conductas fueran de larga duración o demasiado intensas puede que sean la muestra de que el adolescente está sufriendo y necesite ayuda.
¿Terapia familiar o individual?
Cuando una persona adulta consulta a un psicólogo suele ser porque considera que necesita ayuda para él mismo, pero en otras ocasiones manifiesta un malestar emocional que está vinculado a las relaciones con su núcleo familiar. En estos casos, se propone una terapia familiar centrada en mejorar la comunicación, reflexionar sobre los roles de cada uno dentro de la familia, ayudar a mejorar la empatía y buscar objetivos comunes e individuales que beneficien a todos sus miembros. Cuando se realiza una terapia familiar toda la familia se beneficia pero es imprescindible que todos estén de acuerdo en colaborar y cooperar de manera activa.
En el caso de los niños, la terapia psicológica individual requiere de la participación de la familia centrada en acompañar al niño en lo que le preocupa. Sin embargo, la terapia familiar está indicada en los casos en los que se observa una evidencia clara de que el síntoma infantil está relacionado con el vínculo entre el niño y el adulto o entre ambos adultos.
Sesiones online
¿Se puede hacer terapia online con niños y adolescentes? ¿Es efectiva?
Sí. Atendemos por videollamada a adolescentes, niños y familias, y los padres participan en el proceso igual que en la consulta. Lo que hace que funcione es lo mismo que en persona: una relación de confianza y un proceso bien acompañado. Necesitáis un dispositivo con cámara y micrófono, buena conexión y un sitio donde podáis hablar con tranquilidad. Más información en psicólogo online y en psicólogo para adolescentes.
Otras dudas
¿Qué diferencia hay entre un psicólogo y un psiquiatra?
La principal diferencia es que el psicólogo no puede recetar porque no es médico y el psiquiatra en cambio, sí. Por contra, el psicólogo es el profesional experto en realizar terapias ante los trastornos mentales no severos o acompañando la mediación en los más severos. Mientras el psicólogo utiliza el diálogo y la reestructuración, el psiquiatra suele utilizar más la medicación para provocar la mejoría.
Por ello, es compatible y muchas veces recomendable ir al psiquiatra y al psicólogo de forma simultánea, ya que son prácticas cuya convivencia es a menudo necesaria para mejorar. En nuestra consulta coordinamos con el psiquiatra cuando el caso lo necesita, para que todos vayamos en la misma dirección.
¿En qué consiste la terapia psicológica para parejas?
Las parejas tienen en ciertas circunstancias problemas que pueden solucionarse cambiando sus pautas de interacción gracias a la terapia psicológica. A menudo falla la comunicación entre la pareja y los miembros de la misma tienen dificultades para escucharse y ponerse en el lugar del otro. Muchas veces no se analizan de manera objetiva los problemas y sólo existen intercambios negativos, acompañado de que no se dedica el tiempo suficiente a establecer una relación positiva, etc;
En estos casos entre otros, la intervención de un psicólogo puede ayudar a analizar las causas del problema de forma objetiva y a implementar las soluciones necesarias para resolverlo.
¿Dudas sobre cómo elegir? Lee cómo elegir psicóloga infantil en Barcelona. Ronda General Mitre 90 Bis, Local A, 08021 Barcelona.
¿Tienes un hijo o hija adolescente que no quiere ir al psicólogo? Lee qué hacer cuando se niega a venir.

